Compartir una velada en torno a un plato especial, es una de las tácticas más usadas en esta época del año, donde el amor se siente en cada partícula del aire. Durante una cena romántica, no sólo la atracción provoca cosquilleos por todo el cuerpo, sino que también a través de las delicias presentadas ante el paladar, todo nuestro ser reacciona agradecido ante los manjares ofrecidos. Las invitaciones a un restaurante ya son un clásico, pero por qué no tratar de salir de esa rutina, aprovechar los hermosos días y arriesgarse a sorprender a tu conquista con un entretenido picnic.

Se debe escoger un buen lugar, donde la naturaleza sea tu aliada, con mucho verde, grandes espacios abiertos y vista agradable, una linda playa puede ser una increíble opción. Tu acompañante debe sentir que es una salida especial y los detalles son muy importantes, que no se note pereza al momento de elegir los implementos a utilizar, como un gran mantel, el infaltable canasto y los potes donde se trasladará la comida.

Con las preparaciones no hay que exagerar, deben ser comidas que se mantengan bien por varias horas y que se puedan consumir frías. Es importante que lo que se va a degustar se pueda comer con la mano, como preparar panecillos con frutos secos o novedosos sándwich, también se pueden llevar aceitunas rellenas, quesos, o pequeños bocados, eso sí todo listo para servir. Acompañarlo con un vino o espumante y como los días se presentan más calurosos, un jugo de frutas naturales será perfecto para refrescar.

La experiencia culinaria nos permite ser espontáneos, por ello no hay que dudar en sacar el mayor provecho a estas ocasiones, ya que los caminos que se pueden recorrer a través de este viaje, en que comprometes todos los sentidos, siempre traerá más de alguna satisfacción y gratos recuerdos.

Clarissa Meli Gates

Periodista

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fotografia de: www.partypicnic.com