Durante años, las mujeres han iniciado una lucha para ser consideradas en el mundo laboral. Con la implementación de nuevas políticas públicas por parte del Estado se ha logrado avanzar en este ámbito, pero aún quedan tareas pendientes.

Por Lisette Aguilera / Fotos Patricio Barría y Sernam Biobío

Empleabilidad FemeninaEn Chile, durante las últimas décadas hemos podido apreciar importantes progresos en materia de empleabilidad femenina. No obstante, el país está lejos del promedio de participación de mujeres que existe en Latinoamérica.

Según las últimas cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la Región del Biobío presentó en el trimestre septiembre-noviembre de 2013 una tasa de desocupación de 7,3%, cifra inferior 0,5 puntos porcentuales respecto a igual trimestre del año anterior y 0,2 p.p. al trimestre agosto-octubre de 2013. En el caso de la participación femenina, el informe registró una variación negativa de 2,2 puntos porcentuales en comparación a la tasa de igual trimestre del año anterior y mayor a 0,3 puntos porcentuales al trimestre anterior. En cuanto a la tasa de ocupación se registró en 37,7% para las mujeres.

Según lo recalcó el Informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Chile durante la última década ha incrementado la participación de las mujeres en la fuerza laboral gracias a las políticas implementadas en temas del cuidado infantil, así como las regulaciones relativas a la provisión de éste.

Si bien aún queda mucho por hacer en esta materia, la calidad general de la educación y el acceso a la universidad han mejorado, pero las primeras etapas de escolaridad obligatoria siguen siendo la prioridad. Entre los trabajadores menos calificados, la existencia de un salario mínimo elevado y una fuerte protección del empleo dificultan el acceso al mercado de trabajo.

Y es que las políticas implementadas por el Gobierno han permitido que la mujer logre un espacio en el mundo del trabajo cada vez más reconocido. Sin embargo, existe una gran barrera social y compromisos familiares que muchas veces dificulta la labor profesional de la mujer.

Pese a eso, las chilenas saben sobrellevar todo tipo de dificultades y enfrentar el mundo exigente de hoy con gran valentía. Esto queda demostrado desde hace un par de años, dónde hemos podido apreciar la incursión femenina a oficios como gasfitería, albañilería o, incluso, la conducción de vehículos de carga o forestales.

El ex seremi del Trabajo (S), Edmundo Novoa, señaló que existe una cifra importante de mujeres que se incorporaron al mundo laboral. “Durante estos 4 años de gobierno, de los 905 mil empleos creados a nivel nacional, alrededor de un 57% (520 mil personas) fueron absorbidos por mujeres. Esa cantidad de puestos de trabajo se debe al manejo de las políticas económicas y de la legislación vigente que permite la inversión, la ampliación de las capacidades productivas y, por lo tanto, la necesidad de mano de obra”.

La ex autoridad regional de la cartera reconoció que las campañas impulsadas por organismos como el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), sobre el valor del aporte al trabajo de ésta y la facilitación de herramientas para el cuidado de la familia, ha permitido un aumento considerable de mujeres en el mundo laboral.

“Sernam hace su parte, coordinado con el Ministerio del Trabajo, específicamente con la creación de programas gestionados por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) donde se ha pretendido capacitar mejor a la mujer, ayudándolas a que tengan una mayor preparación para poder tener acceso a un empleo que no tenían y las que sí, puedan perfeccionarse para lograr optar a un trabajo de mejor calidad. Estas iniciativas son parte del enfoque femenino que le ha dado el Gobierno al tema del acceso al mercado laboral”, recalcó Novoa.

Y es que sólo a nivel regional, el Gobierno ha invertido más de 20 mil millones de pesos en forma directa en cuatro años. Esto corresponde a cursos financiados por el Sence y dirigidos a mujeres, cuyo enfoque va orientado a los oficios que el mercado está demandando. “Antes se dictaban cursos o talleres de muy pocas horas, donde se dictaban materias que muchas veces no eran muy relevantes. Ahora, se han creado diversos cursos de acuerdo a la demanda del sector productivo de la zona geográfica”, indicó.

Sin duda, las políticas públicas impulsadas por el Estado, tales como la extensión del Postnatal a seis meses, el Bono Mujer Trabajadora y el programa Mujer Trabajadora y Jefa de Hogar, entre otros, han facilitado a la mujer el poder ser partícipe del mundo del trabajo con una mayor tranquilidad, logrando ser un aporte a las arcas familiares.

Mujeres trabajadoras y jefas de hogar

Existe en el país un porcentaje de mujeres que deben salir a la calle a buscar empleo o simplemente idear una oportunidad de negocio para mantener a sus familias. En el caso de la Región del Biobío, alrededor de un 34% son jefas de hogar, presentando un alto grado de vulnerabilidad.

Andrea Valenzuela - Coordinadora programa MTJH

Como una forma de ayudar a estas mujeres en su búsqueda de estabilidad financiera y laboral, Sernam creó el programa Mujer Trabajadora y Jefa de Hogar, iniciativa que nace el 2007 y cuyo objetivo es contribuir a la inserción laboral de calidad de las mujeres, entregando herramientas para enfrentar las principales barreras de acceso que enfrentan en el mercado del trabajo.

En la Región del Biobío, 4.080 mujeres optan por este beneficio que contempla una serie de talleres en 28 comunas, orientados a lograr que las mujeres se incorporen en mejores condiciones y puedan competir de forma equitativa en el mercado.

Andrea Valenzuela, coordinadora del programa a nivel regional, recalcó que se trabaja con mujeres dependientes e independientes y que el proyecto posee cinco a seis componentes que en definitiva es la habilitación laboral, capacitación e intermediación laboral, apoyo al emprendimiento, nivelación de estudios, alfabetización digital, atención en salud odontológica y educación parvularia, herramientas que permiten el acceso a la empleabilidad.

“En el caso de la habilitación laboral, estos son talleres de doce sesiones obligatorias para que ellas tengan un piso para mejorar su empleo, su emprendimiento o bien para encontrar un mejor trabajo”, aclaró la encargada.

Una vez terminado el taller de habilitación laboral, las beneficiarias pueden optar por capacitarse, todo depende de la trayectoria de cada una. “No todas reciben la misma preparación. Hay algunas que aprenden oficios, otras poseen capital semilla, otras acceden a nivelación de estudios, a salud odontológica, etc., según dependa la necesidad y lo que la beneficiaría desea lograr en el programa”, indicó Valenzuela.

La coordinadora afirmó que está comprobado que las mujeres son el principal sustento de la familia, ya que invierten casi el 100% de su sueldo en el hogar. “Si queremos tener un retorno en el tema de la inversión social, por así decirlo, podemos señalar que lo estamos consiguiendo, pues ellas consiguen mejorar sus condiciones laborales”.

Y es que día con día las mujeres han ido acaparando áreas que por años estaban sólo consideradas para hombres, las llamadas “áreas no tradicionales”. Durante este Gobierno, se aumentó en alrededor de un 22% la incorporación de mujeres en este tipo de trabajos.

Frente a este hecho, Andrea Valenzuela comentó, “como programa junto con la Cámara Chilena de la Construcción de Concepción y Los Ángeles hemos unido esfuerzos para que podamos trabajar con empresarios, sensibilizándolos para que contraten a mujeres. Por otro lado, que las empresas implementen la inserción de éstas en áreas no tradicionales desde maestra determinación, gasfitería, albañilería, instalación de piso flotante, etc., muchos de estos talleres gracias a los cupos entregados por Sence”.

El programa Mujer Trabajadora y Jefa de Hogar ha dado frutos, pues en la Región del Biobío empresas como la Cámara Chilena de la Construcción, Essbio, Masisa y Homecenter Sodimac se han sumado a integrar mujeres en este tipo de áreas, demostrando que en materia de empleabilidad femenina las alianzas público-privadas resultan de manera eficaz. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en este ámbito.

Empleabilidad Femenino