Postergar el primer embarazo es una opción en muchas mujeres que desean seguir una carrera profesional, sin embargo, posponer tal decisión hasta pasado los 40 es un riesgo, pues la posibilidades disminuyen y las ganas de querer ser madre aumentan.

Por Anita Parra / Fotografías: Estudio Cartel

“Estoy casada hace 14 años. La maternidad no fue tema al principio, pues queríamos estabilizarnos, viajar y estudiar, sin embargo a los dos años de matrimonio con el nacimiento de una sobrina nos picó el bichito de  ser padres.

Debido a lo anterior, visitamos al ginecólogo optando por toda la gama existente de tratamientos presentes en el mercado: estimulación, inseminación artificial, fertilización in vitro y nada nos resultó” comentó  Sonia Saldías, quien si bien en principio decidió postergar el ser madre, con el pasar de los años comenzó a ver como su reloj biológico avanzaba y las posibilidades se alejaban.

Al igual que Sonia, son muchas las mujeres que deciden retrasar este proceso y priorizar metas personales o de pareja. Una elección que puede pasar la cuenta, ya que el paso del tiempo no se detiene, y según señalan diversos estudios, con los años las posibilidades de embarazo disminuyen, aumentando así los riesgos de problemas en la madre o el bebé.

La primera consecuencia de la mujer mayor es el deterioro de la salud general de la madre, la cual sería derivada de factores individuales, ambientales y a la pérdida relativa de soportar los  profundos cambios metabólicos, fisiológicos, corporales e incluso mentales que este proceso involucra.foto-2

“Tuvimos la fortuna de poder costear cada uno los intentos que hicimos, pero más allá de lo económico había un problema emocional. Cada uno de los pinchazos, meses de preparación en cada proceso, poner fe para que todo resulte y finalmente no ver resultados, es un dolor inexplicable cargado de  frustración, es una especie de duelo” sostuvo Sonia sobre su largo proceso hacia la maternidad.

En 2012, llevaba tres años sin cuidarse, ni sentir la tensión de ser mamá. Como pareja se rindieron, abriéndose incluso a la opción de adoptar. Fue en medio de esta tranquilidad que Sonia quedó embarazada. Hoy la Ingeniero Comercial de 43 años es madre de la pequeña Gabriela.

“Fue un embarazo fantástico, me tomé las cosas con calma pues por años llené el espacio vacío de un hijo con actividades laborales y de relajo, sin embargo me replanteé y me di cuenta que lo más lindo en la vida era ser madre” indicó.

A ello añadió que “es una maravilla, la mejor sensación que uno puede tener. Da lo mismo las preocupaciones o las noches sin dormir, pues tu vida es otra vida. Hoy miro a mi hija y  recuerdo  cuando la vi en una ecografía. Ese día fui sola al médico, porque no quería que mi pareja pasara por otra frustración como las anteriores. Al verla en la pantalla la emoción fue mayor, llanto, emoción y felicidad, fue Dios el que me ayudó en el minuto preciso”.

Sonia y Julián hoy son padres de la pequeña Gabriela de un año, una niña sana quien disfruta plenamente el día a día. “Quizás por un tema de energía hubiese sido mejor ser madre a los 30, hecho que depende de cada mujer, pero en lo personal considero que este fue mi tiempo, instante en que me encuentro estable y tranquila” afirmó.

“Asimismo, si una persona que por opción o salud se enfrenta a un embarazo a esta edad, le recomiendo que no tenga miedo y que lo disfrute sin temor. Yo era sólo felicidad, porque sabía que Gabriela era la única o la última, razón por la que enfoqué todas mis energías en ello. Para mí quedar embarazada fue un milagro” enfatizó Saldías.

“Ser madre siempre es un agrado”

Tamara Poblete es enfermera y también sabe lo que es ser madre a los 40. Sin embargo,  no es la primera vez,  ya que fue mamá a los 19 y para su sorpresa; de mellizos.

“He tenido la fortuna de enfrentar la maternidad en diferentes etapas de la vida. Cuando era muy joven la asumí con responsabilidad, pero siempre pendiente de estudiar, de los amigos y de aprovechar mi juventud. En ese momento estaba recién ingresando a la Universidad y tenía todo en mil partes. En cambio ahora mi todo está en él, porque tengo varias cosas de mi vida definidas como por ejemplo una pareja, un trabajo estable donde disfruto lo que hago, entonces no me tengo que preocupar más que de él”. Afirmó la profesional de la salud.foto-1

Sobre las diferencias respecto a sus embarazos, Tamara es sincera y reconoce que los años pasan la cuenta. “Los trasnoches no son los mismos que hace 20 años, ya que ahora me significan andar cansada, decaída, con menos paciencia, pero asumiendo que hoy son más las gratificaciones. En ese sentido Dios es sabio; te da los hijos cuando eres capaz de asumir toda la responsabilidad” aseveró.

Felipe tiene un año 6 meses y sus hermanos mayores son un gran apoyo a la hora de cuidarlo. “Ellos son un gran apoyo, ya que nunca pensé que volvería a ser madre e incluso no estaba dentro de mis planes. Muchas quieren ser mamá, pero yo ya lo había sido y muy joven, sin embrago ser madre  siempre es un agrado, es algo bellísimo. Independiente del reloj biológico, uno es capaz de asumir algunos riesgos,  desafíos que obviamente se disfrutan de forma diferente” enfatizó Poblete.

A pesar de la diferencia en años entre un embarazo y otro, ambos fueron muy buenos. “Con el primer hijo hay muchas cosas que no sabes, ahora no me las sé todas, pero tengo algo de camino recorrido. Por ejemplo, cuando se cae sin experiencia uno se preocupa demasiado, en cambio ahora entiendo que se puede caer” indicó.

Antes de que naciera Felipe, Tamara y su pareja,  ya tenían hijos grandes. Es por eso que viven este proceso con la madurez que sólo el paso del tiempo puede dar. “Ambos tenemos trabajos estables y nuestra dirección en el área profesional lista. La preocupación se centra  en Felipe, en disfrutarlo, ayudarlo, enseñarle, o tan sólo  mimarlo” destacó.

Hay pruebas que las madres con experiencia entregan a sus hijos, entre ellas destacan su educación y el hecho de criar al pequeño en un núcleo familiar más estable.  Asimismo, son más propensas a amamantar y, según un estudio publicado en la Revista de la Asociación Dietética Americana, a tomar decisiones nutricionales saludables para los pequeños, tales como la elección de las frutas enteras en lugar de dulces o bebidas azucaradas.foto-6 2

Esperar a tener hijos también tiene beneficios financieros. Un estudio estadounidense encontró que los ingresos de las mujeres aumentan un 9 por ciento por cada año que posponen su maternidad.

Sin embargo, aplazar el periodo de gestación para después de los 40 es riesgoso, debido a que la calidad de los óvulos se deterioran provocando una disminución de la fertilidad y un mayor número de complicaciones en la salud de la madre, pero ambas cosas no son un motivo suficiente para renunciar a este regalo.

Sonia y Tamara son un claro ejemplo de ello, pues para ambas la mayor ventaja de dicha espera fue haber utilizado aquel tiempo en crecer y en ver el mundo desde otra perspectiva.