Hoy en día, uno de los temas que más relevancia ha adquirido para la medicina y la estética es el envejecimiento precoz de la piel. La importancia de este problema, que cada vez alcanza a más personas, radica en que esta degeneración de los tejidos afecta a todo nuestro organismo. Contrario a lo que se cree, éste ya no es simplemente un tema de estética.

Hay factores que inciden directamente en el deterioro de los tejidos, acelerando este proceso. Dentro de los principales que podemos mencionar está el consumo de tabaco y alcohol, la mala calidad de la alimentación, el estrés y la falta de horas de sueño.

El ajetreado ritmo de la vida diaria nos ha hecho olvidar que debemos guardar momentos para descansar y respirar profundo, procurando no exigir en demasía a nuestro organismo. Otro factor tremendamente determinante es la alimentación. El exceso de sal, azúcares y por supuesto el consumo de alcohol y tabaco nos hace acumular una serie de toxinas en nuestro organismo que aceleran el proceso de envejecimiento de la piel. Por eso es muy recomendable llevar una dieta saludable, privilegiando el consumo de frutas y verduras.

Por otra parte, hay otra causa muy importante, la exposición al sol. Estar mucho tiempo sin protección expuesto al sol no sólo puede provocar manchas y quemaduras en la piel, sino que también progresivamente va mermando la calidad de las fibras encargadas de la elasticidad de ésta.

Para mitigar los efectos del deterioro precoz de la piel se puede recurrir a diferentes tratamientos cosméticos, ya sea en base a cremas y también otros procedimientos más invasivos como ácido hialurónico o el botox.

Hay que ser enfáticos en que, más allá de todos los tratamientos que surgen al alero de las nuevas tecnologías, lo más importante que debemos tener en consideración es tomar conciencia que la belleza y juventud de nuestra piel está en nuestras manos. Elegir una vida sana es la mejor opción.

Noemi Araneda
Directora Escuela de Cosmetología y Masoterapia Nueva Piel
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