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El bar, una forma de dar vida a espacios olvidados

Con barras o muebles acondicionados, en rincones en desuso, el living y otros lugares del hogar, han permitido que el espacio no sea un impedimento para disfrutar de un trago cómodamente. Pero, ¿qué factores hay que considerar al momento de implementar un bar en casa? E ¿influye la diversidad de implementos del bar en la preparación de un buen cóctel?

Por Daniela Soto V.

El término Bar tiene un origen inglés, el cual significa barra o barrera, aludiendo a la barra que se encuentra en la parte inferior del mostrador donde los clientes descansan sus pies mientras disfrutan lo que consumen sentados en altos bancos. Después se comenzó a utilizar el mismo término para el mostrador donde se colocan los vasos y que separa a los clientes de los camareros,  y por extensión al establecimiento donde se consumen bebidas alcohólicas.

Sin embargo, más allá del concepto los primeros atisbos de estos lugares provienen de la antigua Roma donde existían las thermopolias, lugares donde servían bebidas calientes en invierno y frías en verano, al igual que en las posadas y tabernas de la Edad Media. Cerca de 1859, surge lo que posteriormente se convertiría en el centro de la vida social de Gran Bretaña, las Public Houses, más conocidas como Pubs.

Aún se conserva la esencia de estos lugares, incorporándolos en mayor o menor medida. No obstante, hay factores que influyen y condicionan su incorporación a nivel residencial, debido a que cuando llega el momento de buscar un hogar hay elementos que determinan la decisión como lo es la ubicación, el tamaño y el valor de la propiedad, pero con el paso del tiempo es posible ir personalizando cada ambiente en relación a su uso y a los gustos personales.

Para Paula Pedreros, Arquitecta de la Universidad de Concepción, Diplomada en Decoración Interior de la Universidad de Chile, un aspecto importante es no forzar los espacios. “No sólo al momento de pensar en implementar un bar, uno debe buscar la armonía, que se complemente con la decoración y el diseño arquitectónico. Esto se puede lograr manteniendo el mismo estilo de los muebles, en el uso de los materiales y emplear la misma paleta de colores”, comenta.

Otro aspecto clave es saber cómo se va a utilizar el espacio. “Es necesario conocer cómo se va a vivir tu espacio. Si hay niños por ejemplo, las botellas deben estar sobre cierta altura por motivos de seguridad y es mejor utilizar muebles con llave o con puertas que se abran a presión. Si es una pareja joven sin hijos y que va a recibir amigos ocasionalmente o al contrario van a ser frecuentemente los anfitriones, son aspectos muy relevantes para decidir cómo va a ser el mobiliario y cuál es el espacio que se necesitará para que las personas se desplacen y compartan cómodamente”, agrega.

Distintas formas y tamaños

Una vez verificado el espacio a intervenir, en caso de querer implementar un bar en su forma más tradicional un infaltable es la barra, por lo que es necesario ver si cabe en el lugar, está puede ser en forma de “L”, “U” o simplemente rectangular; además “es necesario considerar que el área debe tener un tamaño apropiado para las vitrinas, los asientos y permitir que las personas transiten. Si esta combinación no se da es mejor implementarlo de manera más acotada, por ejemplo instalando un gabinete grande, una mesa tipo arrimo, racks con un mini bar o un mueble acoplado a un muro,”, nos indica Paula Pedreros.

En este último caso, las paredes pueden ser un excelente recurso en el cual se pueden instalar espejos, los que al estar frente a una ventana o un espacio más abierto dan una sensación de mayor amplitud en la decoración interior; o por el contrario se pueden transformar en licoreras al utilizar algún mueble anclado a ella, lo que permitiría también emplear las botellas como elemento decorativo. Otra opción es recurrir a un mueble multifunción, para guardar las botellas y vasos. Además, se puede contar con un pequeño mostrador oculto que se sube y baje para usarlo como barra de apoyo.

Al momento de implementar el bar es necesario hacer un análisis de las expectativas versus la realidad, este fue el caso de Enrique Ibáñez, quien siempre quiso tener un mini bar en su casa, sin embargo, reconoce que no fue algo en lo que pensara al momento de comprar su departamento. “Aprendí con facilidad a preparar tragos así que siempre llegaban mis amigos a mi casa, por lo que tenía claro que de alguna forma adaptaría mi idea para que fuera posible, porque al ver los espacios en blanco, me refiero a sin muebles uno los siente más grandes de lo que realmente son, pero es muy distinto cuando tienes los muebles instalados y debes hacer que tus cosas y expectativas calcen”.

Una esquina fue el lugar elegido, “de primera me cuestioné que fuera el espacio apropiado pero no tenía muchas opciones, estuve buscando el mueble indicado hasta que deseché esa idea y mandamos a hacer uno a medida. Cada centímetro contaba y tuvimos un gran resultado, ya que cada parte, tanto el espacio para las copas, vasos y licores fue en función de lo que nosotros normalmente utilizamos”, comenta.

El vivir en un departamento en ningún caso es un impedimento para tener un bar u otro espacio como podría ser un sector con libreros, y las redes sociales pueden ser un gran aliado al momento de sacar ideas debido a que permiten tener una referencia concreta al momento de buscar un mueble o mandar a hacer uno.

Los indispensables

La iluminación es importante en cualquier espacio del hogar y el área del bar no es la excepción. Hay que elegir lámparas y decidir si queremos luz directa o indirecta. Las luces de neón son una buena opción debido a que transportan automáticamente al bar más cercano, sin salir de nuestra casa.

A lo anterior se suma que hay objetos y utensilios definitivamente indispensables, como es el caso de aquellos que permiten elaborar tragos y cócteles como un profesional, los cuales no están condicionados por el tamaño de tu bar.

Uno de ellos es la cristalería que es parte esencial de la preparación. Esta debe ser transparente y de diseño clásico, es decir sin figuras, dibujos o colores que no permitan apreciar con nitidez los cócteles. Sin embargo, para uso doméstico, podemos aprovechar y utilizar lo que más nos guste.

El recipiente más utilizado es la coctelera, la que generalmente es de acero inoxidable y en algunos casos está hecha de cristal o vidrio y acero. También es usada para enfriar los tragos, proceso que contribuye a que la bebida quede diluida en agua, lo que aligera o suaviza el cóctel.

Una bebida sin las medidas adecuadas no tendrá la misma calidad ni el mismo sabor que una bien realizada. Es por esto que una de las reglas de oro para un buen trago es tener un vaso medidor. Además, las medidas de igual forma son importantes para tener una idea de cuánto trago se necesitará para la elaboración en relación a un determinado número de personas. Y por último, pero no menos importante, evita el desperdicio de los ingredientes, especialmente del alcohol.

Si ya tienes tus implementos, hay tres componentes claves en el cóctel perfecto: La base que es el ingrediente que aportará las cualidades organolépticas (aroma, sabor y color); el cuerpo, que actúa sobre la textura del coctel, este puede ser liquido u otra sustancia más o menos densa; y el aditivo aromático, que es el elemento que le dará al trago un sabor amargo o dulce y en algunos casos su color.

Sin duda, cualquiera sea su forma, estilo y tamaño, tener un bar en casa es la excusa perfecta concluir el día disfrutando de un trago solo o compartiendo con amigos.