Davis y Fer son alumnos de enseñanza media del liceo Yobilo de Coronel, que junto a otros jóvenes líderes del establecimiento, unieron sus fuerzas para organizar una mateada y así reunir el dinero necesario para dar solución a un problema que ellos detectaron: la falta de interruptores y enchufes en buen estado en las salas de clases y pasillos del liceo. Gracias al dinamismo de este equipo, hoy toda la comunidad liceana disfruta los beneficios de la electricidad, dando buen uso a estos artefactos, sin riesgo de sufrir accidentes.

Este es uno de los miles de ejemplos de iniciativas desarrolladas por niños y jóvenes de nuestro país, que aceptaron el desafío de mejorar su entorno para beneficiar a su comunidad, siguiendo el modelo de innovación Design for Change, traído a Chile por la empresa de desarrollo social In Good Company (IGC).

La organización nació hace tres años con la motivación de buscar soluciones creativas y sustentables a los desafíos sociales del país. De esta manera, IGC identifica los nichos de las comunidades donde existe una necesidad u oportunidad para desarrollar un plan de acción sustentable, construyendo puentes entre la empresa y la comunidad, a través de un método participativo y cooperativo.

DISEÑANDO EL CAMBIO

Para transformar la educación en una verdadera herramienta de fortalecimiento social y cultural, la empresa decide traer a Chile la iniciativa y modelo “Design for Change” (DFC), un exitoso movimiento global presente en más de 30 países.

“Design for Change Chile viene a innovar y darle voz y método a los niños y jóvenes que quieren ser un aporte a su entorno, porque no importa de dónde vengas, ni cuál es tu realidad; cada uno de nosotros tiene algo muy valioso que entregarle a su comunidad. A través de este modelo, niños y jóvenes tienen todo lo que necesitan para impactar positivamente su entorno y ser líderes del cambio”, explica Natalia Allende, fundadora y directora ejecutiva de In Good Company.

DFC es una versión llevada a escolares del design thinking, proceso de diseño para la innovación centrado en las personas, que en base a empatía, creatividad, colaboración, co-creación y pensamiento divergente y convergente, junto con otros elementos, permite abordar problemas y desafíos complejos, permitiendo entenderlos de manera profunda para luego diseñar soluciones osadas, creativas, efectivas, viables, duraderas y replicables, que finalmente son prototipadas e implementadas.

“Un grupo de niños o jóvenes que quiere participar en Design for Change sólo necesita trabajar junto a un mentor adulto y seguir la metodología, que consta de cuatro simples pasos: SIENTE, para identificar y comprender desafíos de su entorno; IMAGINA, para idear soluciones creativas, innovadoras, fáciles de replicar y duraderas para mejorar la situación que han abordado; HAZ, para salir y llevar sus ideas a la práctica; y COMPARTE, para inspirar a muchos otros a ser también parte del cambio”.

 EN TODO CHILE

In Good Company se ha propuesto llevar esta iniciativa hasta el último rincón de Chile, y así está ocurriendo: durante el presente año, están participando más de mil escolares de 1ro básico a 4to medio, de Arica a Coyhaique – con diferentes tipos de realidades sociales, culturales y económicas –  que ya están involucrados en el proceso, generando cambios.

“Este es nuestro primer año en Concepción, aunque no en el sur de Chile. Gracias a la Universidad del Desarrollo, que nos ha apoyado en nuestra labor, convocando a profesores y directores de colegio para talleres gestionados por la casa de estudios e impartidos por DFC Chile, ya tenemos siete nuevos grupos de niños y jóvenes en la Región del Bío Bío que se han sumado al movimiento global. Ellos ya están trabajando en sus proyectos y finalizarán su tarea en octubre”, cuenta Natalia.

Durante sus años de existencia, el equipo multidisciplinario de Design for Change ha identificado dieciséis categorías de problemas que les preocupan a los jóvenes, entre asuntos sociales, culturales, físicos, abandono de niños y ancianos, etc. Y cuatro de los grandes temas son: el medioambiente, la educación, la salud e higiene y los problemas sociales.

 ¡YO PUEDO!

Natalia tiene estudios en pedagogía, estética y literatura, y ejerció como profesora por 15 años antes de dedicarse a la gestión cultural, para luego a emprender a través de In Good Company y Design for Change. Ve con optimismo la realización de varios proyectos a corto y mediano plazo, como  la producción de un libro que lleve esta metodología de diseño a la sala de clases para aquellos colegios que se interesen por incorporar el design thinking al programa escolar.

“Es interesante lo que ocurre cuando, uno como adulto, les pregunta a los niños qué quieren mejorar de su entorno. Al brindarles la oportunidad de identificar los desafíos que quisieran resolver, ellos nos sorprenden una y otra vez. Y esta mirada ayuda a entender que debemos empezar a creerle más a los niños y jóvenes, confiando en que  son capaces de ver el mundo con una mirada crítica profunda y de liderar el cambio… Si ellos descubren el poder de las palabras ‘YO PUEDO’, se darán cuenta que son capaces de construir su propia vida, y descubrir que los verdaderos superhéroes no están en las revistas ni en las películas, sino alrededor de cada persona”, concluye.