El secreto de este estilo es “la mezcla”, donde los espacios no están definidos por una sola tendencia, sino que por un eclecticismo cada vez más fuerte que combina elementos modernos, clásicos y retro, buscando un balance entre color y armonía.

Por José Luis Vargas

Identidad y estilo son dos conceptos muy utilizados actualmente. Términos muy requeridos en decoración, donde innovar y sorprender a la hora de crear un ambiente, es el gran desafío de los amantes del interiorismo.

En este escenario se hace presente el estilo vintage, tendencia que destaca por la utilización de objetos o accesorios de calidad que presentan una edad preciada. Sin embargo, no entran en la categoría de clásicos o antigüedades.
Con una inspiración retro, esta corriente es una manifestación clara de la cultura posmoderna. La pérdida de fe en el progreso y el desencanto a la innovación propia de la modernidad, es la base de este tipo de interiorismo que se desilusiona de las tendencias actuales y recurre con nostalgia a elementos de eras pasadas, pero carentes de significado original.

“La exclusividad presente en este tipo de decoración se une a la calidad de cada una de sus piezas, las cuales entregan un valor agregado al espacio y una carga histórica enriquecedora, descifrada sólo por quienes gustan del diseño de ambientes”, indicó Javiera Riquelme, decoradora de interiores.

Contexto en que la moda se sirve del pasado por motivos meramente estéticos, mezclando elementos de distintas épocas y lugares, descontextualizados de su función y razón original, donde su mayor producción consiste en la búsqueda de objetos particulares y con historia.

“La paleta de colores presente en este tipo de interiorismo es el morado, burdeo, negro, rojo, blanco y beige, tonos que al fusionarlos con artículos de felpa, madera y tela crean ambientes retros con aires modernos y frescos”, destacó la profesional.

Materiales que unidos a una lámpara de lágrimas, sofá capitoné, espejos con marco rococó, paredes de colores claros y muebles antiguos de madera, dan vida a ese espacio tan esperado por quienes buscan vivir en lugares exclusivos y cómodos.

Pero elegir los productos no es tarea fácil, pues para que un objeto sea catalogado como vintage es necesario que tenga decenas de años a sus espaldas y cuente una historia por sí solo. Por eso, toda la camada de muebles y reproducciones de piezas de épocas pasadas e inspiración antigua, no necesariamente pertenecen a esta corriente decorativa.

“Con el propósito de sacar mayor partido a este tipo de interiorismo, lo ideal es adoptarlo en espacios amplios. Ya que en general están concebidos para lugares extensos, en el que cada producto brille por sí solo”, sostuvo la experta.

Por lo mismo, hay que darse el tiempo de elegir qué objetos se utilizarán y cómo se combinarán en una arquitectura de carácter moderno, cuya finalidad será transmitir  calidad, exclusividad, historia y estilo en cada uno de sus rincones.