Rescatar técnicas de la artesanía nacional se ha vuelto una moda, regresando así a las cosas “hechas a mano” (handmades) con toques contemporáneos. Es por esto que diseñadoras locales han decidido transformarse en crafty’s – quien hace manualidades- y ser representantes de esta creciente tendencia.

Por Ignacia Parra / Fotos: Patricio Barría 

El retail dejó de ser la única alternativa, hoy todos buscan encontrar algo único y exclusivo. Al parecer la producción a gran escala está en baja y los amantes de la moda prefieren el diseño de autor. El boca a boca, la venta online o instalarse con un pequeño bazar son los medios que facilitan esta tendencia.

Iniciativa propia, herencia familiar o bien profesionalizar un hobby, son las razones que impulzaron a Manuela Cerva, Estefanía Opazo y Daniela Belart a convertirse en íconos del handmade penquista.

Entre lanas y palillos

“Crecí entremedio de canastos con lanas, todos mis chalecos eran hechos por mi abuela y madre”, cuenta Manuela Cerva (34), arquitecta. Hace dos años decidió profesionalizar este talento que tenía arraigado y creó su marca, Pura Fibra. Ésta rescata técnicas tradicionales de hilatura, teñido y tejido artesanal y las fusiona con el diseño contemporáneo, creando textiles exclusivos.

Comenzó con un pequeño taller en su casa y hace unos meses ya abrió su primera tienda. En ella se pueden encontrar pieceras, cojines, echarpes y tejidos de lino, además de telares de su propia fabricación. “Cada uno de nuestros productos es finamente elaborado por artesanos de nuestro país, aimaras en el norte y mapuches en el sur”, explica.

La calidad es su sello, afirma que “utilizamos fibras e hilados cien por ciento naturales”.

Su vocación no termina ahí. Además, Manuela es impulsadora de la tendencia handmade, ya que realiza clases para quienes se interesan en este oficio y vende insumos para las que buscan hacer algo propio. “Es muy positivo que esto crezca, ganas minuciosidad, calidad y tener algo único”.

El reciclaje, todo un arte

“Se formó en base a prueba y error”, cuenta la única dueña de MadeinConce. Estefanía Opazo (28) es diseñadora de ambientes y hace seis años creó su pyme. Los productos principales son las billeteras, monederos, posavasos, etc. hechos con papel reutilizado. Sobre cómo se inspiró para fabricar estos productos, cuenta que “siempre recortaba frases o imágenes que me gustaban de las revistas y no sabía qué hacer con ellas, hasta que un día se me ocurrió armar unos posavasos para un regalo y ahí comencé con el resto”.

La transición de hobby a hobby rentable no tardó en llegar, “me pareció buena idea comenzar a venderlas, además de regalarlas. La gente empezaba a preguntar dónde lo había comprado y les decía “yo lo hice”, por lo que analicé que podía ser algo más”, comenta Estefanía.

Su pasión no tiene límites, esta penquista reside en Santiago, pero su emprendimiento local emigró con ella. Actualmente, es coordinadora de producción en Revista Materiaprima. “Hoy se reconoce más gente interesada en hobbies hechos a mano, es terapéutico, relajante y además puedes ganar dinero extra o hacer bellos regalos”, afirma. Cree que hay que incentivar estas prácticas, “deben tener las ganas, nada más, ya que Internet  te puede enseñar técnicas y crear lo que tu imaginación te dicte”.

Piezas únicas, sólo para amigas

“En Concepción hay mucho de lo mismo, es necesario armar cosas nuevas”, cuenta la diseñadora Daniela Belart (34). Además, define su oficio como “accesorios provenzales de un estilo vintage chic”. Collares, accesorios en general, artículos decorativos y también cuadros, son parte de su enorme gama de productos.

Lleva 12 años dedicada a este hobby, “decidí quedarme en la casa por mis hijos, es por eso que esto lo hago cuando quiero, sin presiones”, explica. Daniela no es partidaria de vender a través de las redes sociales, ya que no produce en grandes cantidades, “vendo en la casa, a mis amigas o por dato”. No obstante, las ganas de abrir una tienda están latentes.

Todos sus materiales provienen  de Santiago y de Estados Unidos, cada pieza que ofrece es única. “Me piden cosas similares a otras, pero cambio el color, busco que no sean idénticas”, cuenta.

Daniela es partidaria de que el handmade siga creciendo, sin embargo, es tajante al decir que no es apreciado como se debe. “No te pagan lo que vale, todos buscan el regalo barato, pero esto tiene un valor agregado”, concluye.