La cultura del trabajo colaborativo

Cowork: la colaboración se consolida en Concepción  

En la Región del Biobío existen cinco de estos espacios, donde los usuarios no solo pueden verse favorecidos con la infraestructura sino que nutrirse con las experiencias de otros y definir el modelo de negocio de su emprendimiento.

Por Daniela Salgado P.

Una de las primeras dificultades que deben enfrentar los trabajadores independientes, emprendedores y pequeñas empresas, es la falta de espacio físico para trabajar y concretar encuentros que permitan el crecimiento del negocio.

Bajo esa necesidad es que nace en San Francisco, Estados Unidos, el concepto cowork, que consiste, tal a como lo dice su nombre, en espacios que promueven el trabajo colaborativo. Esto, a través de la generación de pequeños ecosistemas que incitan la sinergia, innovación, acceso a servicios de calidad y la oportunidad de generar redes de contacto directos con potenciales proveedores y clientes.

Todos esos elementos, en particular el último, lo convierten en espacios idóneos para la creación de proyectos profesionales, su puesta en marcha y escalamiento, sean individuales o colectivos. En efecto, esto va mucho allá de tener donde instalar el notebook, el celular y contar con una buena conexión a internet.

En medio de un mercado laboral donde cada vez son menos las vacantes de empleo y mayores las externalizaciones de servicios, sumado al aumento de profesionales autónomos y teletrabajadores, esta modalidad se convierte en imprescindible y se abre camino, cada vez con mayor fuerza, entre los que entendieron que el individualismo y la competencia no son necesariamente la fórmula del éxito.

Ese escenario y cambio de mentalidad han propiciado que los coworking se hayan duplicado a nivel mundial y los usuarios, triplicado. Tal como lo grafica el reciente informe de JLL – empresa global de servicios inmobiliarios – que estableció que en 2019, el 2.5% de las oficinas son flexibles y se proyecta que el 2030 la cifra bordee el 30%.

Esta industria es de $26 billones de dólares con aproximadamente 32 mil espacios flexibles de los cuales 16 mil son coworks, en un mercado que crece al 15% anual.

En esa tendencia global Chile no podía exento. Si en 2011 surgieron tres sitios con estas características; hoy, en cambio, son 35 a lo largo del país.

Co financiamientos y apoyos

En su mayoría se trata de iniciativas co financiadas por Corfo, de las cuales 21 forman parte de la primera comunidad de espacios colaborativos de Chile y única en su tipo en Latinoamérica, denominada Chile Cowork.

En el caso de los primeros, la entidad busca fortalecer los ecosistemas regionales, ya que impulsan la generación de comunidades emprendedoras. Esto, a través de la operación, actividades de formación y difusión, y el apoyo de entidades expertas.

Así, los que emprenden se formarán en gestión empresarial, recibirán mentorías y se beneficiarán con el seguimiento de los proyectos, las alianzas, redes de apoyo y obtener financiamientos públicos y privados.

El segundo, tiene por objeto promover la racionalización, desarrollo y protección de las actividades que son comunes a los espacios de cowork. Por ello, apuntan a posicionar la cultura del trabajo colaborativo, promover y articular el ecosistema económico en Chile, posicionar estos espacios a nivel local e internacional, generar iniciativas que democraticen las oportunidades de todos estos espacios a lo largo de país y su sostenibilidad.

Los beneficios

Para un emprendedor el contratar una oficina puede resultar un gasto sumamente elevado, sobre todo teniendo en cuenta los altos costos de arriendos en el centro de Concepción, por ejemplo. Por eso, el compartir un espacio físico significa un importante ahorro.

La oportunidad de relacionarse con trabajadores de la misma área o rubro, ofrece una ventaja en comparación de aquellos que realizan las labores desde la casa. El compartir experiencias y entregar datos útiles que favorezcan el crecimiento y consolidación del proyecto, es otro de los beneficios de participar en los coworks.

Otra ventaja es la multiplicidad de servicios. Desde tener una oficina, salas de reuniones o de clases, participar de talleres y mentorías, todo en un mismo lugar.

La colaboración se toma el Biobío

En la Región del Biobío hay cinco coworks, cada uno con su respectivo enfoque e identidad. Mientras unos se dedican a la rentabilidad de los espacios, otros lo enfocan a los servicios o la mezcla de ambos. Esa diversidad favorece a los usuarios, quienes tienen la oportunidad de elegir el mejor lugar de acuerdo a sus necesidades.

Dichos espacios son Casa W, Epicentro Colaborativo Bío Bío by Urban Station, Working Place, SocialB y Hub Biohic.

SocialB

En abril de 2016 nació SocialB, Centro de Emprendimiento e Innovación Social que apuesta por los productos, servicios y modelos de negocios que impactan positivamente con el entorno.

Con una infraestructura renovada, la iniciativa que nació bajo el alero de la Fundación Novo Millenio y que cuenta con el apoyo de la Universidad de Concepción, permite realizar distintas actividades que agreguen valor al ecosistema del emprendimiento e innovación social.

“Ofrecemos servicios relativos a la industria, enfocado en las pymes y microemprendimientos. Contamos con un programa específico de formación que es original de SocialB, con metodología aprobada y testeada por Corfo, que ponemos en práctica a través del taller ‘El viaje del emprendedor’”, indicó Bárbara Mendiboure, encargada de comunicaciones.

A ello se suma el trabajo con organizaciones y pymes para obtener la certificación B y lograr el camino a la sustentabilidad.

Así, entre su oferta de servicios se encuentran los programas de formación, espacios de trabajo colaborativos y asesorías personalizadas.

Su infraestructura, en tanto, cuenta con espacios flexibles, escritorios individuales, oficinas privadas, un gran salón de eventos, salas de clases y de reuniones.

Este cowork tiene la dualidad de ser uno enfocado a un público de nicho y tener alianzas internacionales. Una de ellas es la alcanzada con la fundación de Costa Rica, Viva idea. “Trabajamos con ellos en fiiS y generamos un taller complemente gratuito para 50 emprendedores de la Región, enfocado en el escalamiento de emprendimientos con foco social”, contó Mendiboure.

Desde su creación, el espacio ubicado en Cochrane 440, ha formado a más de 200 emprendedores formados y ha atendido a 300 personas con inquietudes relacionadas a la sustentabilidad e impacto social. Entre sus clientes se destaca la alta presencia de usuarios de la provincia de Arauco.

Respecto a sus planes a futuro, son enfáticos, no buscan crecer en infraestructura sino en consolidar sus servicios e impulsar a los emprendedores a pensar y proyectar sus creaciones a un mercado que sobrepase las fronteras regionales, a uno enfocado en Latinoamérica.

Casa W

Casa W fue uno de los primeros espacios de cowork que se abrieron en Concepción. En sus comienzos, en 2014, se enfocaron en la prestación de servicio de arriendo de espacios de trabajo y un año más tarde, se aventuraron en la realización de eventos de emprendimientos e innovación, asesorías a star-up, pymes, grandes empresas y colaboración en la postulación de fondos públicos.

En sus dependencias convergen las ideas, se facilita la creación y se generan redes entre los distintos actores del ecosistema.

En términos de infraestructura, con su nueva sede, ubicada en Barros Arenas, Casa W se posiciona como el cowork más grande del sur de Chile, al contar con 1.250 mts2 destinados al trabajo colaborativo (incluida la casa central de Orompello).

Allí, los usuarios podrán disfrutar de 22 oficinas privadas para equipos de trabajo de 2 a 6 personas, 40 puestos de trabajo fijo, 25 para flexibles, espacios comunes, sillas ergonómicas, climatización, acceso a wifi, lockers, cabina de llamada, biciletero, ascensor para conectar ambas plantas y acceso inclusivo, entre otros.

Respecto a los servicios, el director de Operaciones, Rodrigo León, detalló que “contamos con un área de eventos, donde organizamos fiiS, por ejemplo. Tenemos otro programa de innovación abierta que se llama Open Tech, donde vinculamos las necesidades de las grandes empresas y las conectamos con potenciales solucionadores”.

Sobre las proyecciones, León sabe que Chile aún no se suma, masivamente, a la tendencia mundial donde las grandes empresas abandonan las estructuras tradicionales de trabajo para emigrar a los espacios colaborativos; sin embargo, cree más factible la posibilidad de que las marcas “saquen sus propios departamentos de innovación o algunas áreas de la institución y las lleven a los coworks”.

A su juicio, para que el país llegue al nivel en que se encuentra Argentina o México, respecto al número de espacios colaborativos, se requiere que el concepto sea generalizado e internalizado por la población. Una vez alcanzada esa primera meta, los resultados hablarán por sí solos.

Working Place

Ubicado frente a Plaza Independencia de Concepción, Working Place tiene como misión conectar y promover la interacción, el intercambio de ideas y redes entre sus coworkers, empresas y aliados estratégicos, potenciando la generación de nuevos negocios y complementando los ya existentes.

Desde su origen en 2016, el espacio fundado por Ricardo Campos, director ejecutivo, cumple una doble función: la primera relaciona al negocio del área inmobiliaria, que contempla el uso de espacio colaborativo; y la segunda, vinculada a la relación de talleres y cursos orientados a emprendedores.

“Las personas que vienen acá pueden tener un espacio flexible, donde tienen conexión con otros emprendedores, generar redes y, paralelamente, tener acceso a otros servicios, como las salas de reuniones, oficinas, box de atención, salas de clases, que vienen a complementar la propuesta valor del trabajar en un cowork”.

Sumado a eso, detectaron necesidades no resueltas en términos de formación, lo que los llevó a concretar jornadas donde se abarcaban las áreas de competencias personales, ventas a través de marketing digital y procesos de ventas. Este último, afirmó Campos, es el más consultado por el emprendedor, quien muchas veces no sabe cómo ofrecer su producto.

Durante 2018, realizaron 170 talleres y cursos que abordaban dichas materias.

Al igual que los otros dos ejemplos, Working Place cuenta con un área que se especializa en las mentorías, que consiste en el acompañamiento en el proceso de mejoramiento y reconocimiento del modelo de negocio.

Entre las novedades de este año, se adjudicaron un proyecto que les permitirá tener una sede en Chillán, Región de Ñuble. Por lo que su idea a futuro es seguir expandiéndose y consolidándose en la formación de competencias técnicas y personales de los emprendedores de la Región del Biobío.

Por tanto, el working llegó para quedarse, así que la recomendación es no quedar fuera de este cambio.