Mundialeros:

“Le prometí a mi papá que lo invitaría a Brasil tal como él lo hizo en Francia 98”

No es la primera vez que la familia Böhle presencia una Copa del Mundo. Fue en Francia 98’ cuando Camila, quién en ese entonces tenía sólo 12 años, no sólo vio a Chile enfrentarse a Brasil en París, sino también tuvo la oportunidad de conocer a todos los jugadores que en esa época eran parte de la Selección. Marcelo Salas, Iván Zamorano y los hermanos Castañeda fueron sólo algunos de los que firmaron su pequeña camiseta, la que conserva hasta hoy.

Pero, la decisión de presenciar ese histórico momento en Francia no fue planificada. Los Böhle se encontraban de vacaciones en Europa cuando Alberto, papá de Camila y ex presidente del equipo Arturo Fernández Vial, se enteró de que Chile pasaba a octavos de final, por lo que no podían desaprovechar esa oportunidad. Llevó a su familia a alojarse al mismo hotel de La Roja y allí sus hijos pudieron conocer a sus ídolos.

La –hoy- médico cirujano de 27 años nunca podrá borrar de su memoria la emoción que sintió a esa edad. Siempre quiso agradecer a su padre por esa experiencia y por haberla introducido en el mundo del fútbol desde pequeña, cuando el esperado panorama familiar de cada domingo era ir a apoyar al “Vialito” a todos los partidos que disputaba. “Para el Mundial de Sudáfrica yo cursaba mi internado de Pediatría y me moría por estar allí, así que le dije a mi papá que como fuera nos iríamos a Brasil 2014 y yo lo invitaría tal como él lo hizo con nosotros en el 98”.

5  Y la promesa fue cumplida. Apenas se dieron a conocer los grupos, Camila compró los pasajes a Brasil. Pero adquirir las entradas no fue fácil e incluso estuvieron cerca de no poder dar vida a este sueño. “Participé en el sorteo de la FIFA para los tres partidos iniciales y el de octavos pero no pasó nada. Me avisaron en enero que no fuimos seleccionados. Luego, en febrero postulamos a través de la ANFP y tras más de un mes de espera nos confirmaron las entradas para Chile –España, Chile – Holanda y el de octavos sólo si Chile pasa”, relata.

La joven explica que el ambiente en Río de Janeiro es increíble “cuando vas por la calle con la camiseta puesta personas de otros países te gritan chic hi chi – le le le. Todos ya se aprendieron nuestros gritos (ríe)”. Aquí no sólo tuvieron la oportunidad única de ver con sus propios ojos cuando Chile hizo historia ganándole a España en el Maracaná, también se han dado tiempo para recorrer los lugares imperdibles de la ciudad como el Cristo Redentor, el sambódromo y el Pan de Azúcar.

Al cierre de esta edición los Böhle se encontraban en Sao Paulo esperando el partido contra Holanda, acompañados de Ricardo Mellado un buen amigo de la familia. Regresarán al país después del partido de octavos de final, el que esperan sea en Fortaleza. “Hemos visto todos los partidos, anotando y jugando con los resultados, es muy entretenido, vivimos el Mundial día a día, disfrutamos cada momento”, comenta esta hincha del Vial.

 Cristóbal Pinto

“No me habría perdonado perderme esta Copa del Mundo”

Apenas se enteró de que Brasil sería el país del Mundial, el ingeniero civil industrial Cristóbal Pinto supo que no podía perderse esta experiencia por nada del mundo. Aún se desconocía si Chile participaría en esta Copa, pero él confiaba plenamente en que La Roja clasificaría. Apenas fue el sorteo se juntó con dos amigos a organizar el viaje: investigó las ciudades, los hoteles y las combinaciones de vuelo necesarias para seguir a la Selección, en diciembre ya tenía todo listo.

La planificación también incluyó trabajar horas extras y organizar las vacaciones para no perderse el evento. Gracias a esto ha podido asistir a todos los partidos y se quedará hasta octavos de final. Pese al cansancio cuenta que por él esta experiencia no terminara nunca. “Lo más bonito del viaje es cantar el himno nacional en cada estadio y gritarlo con el corazón. Es una sensación indescriptible que sólo se puede vivir y disfrutar”, explica.

6 Por supuesto el triunfo de Chile ante España en el Maracaná también fue motivo de alegría y mucha emoción para este joven de 27 años. “Eliminar al campeón del mundo en un mundial, en Brasil, y más encima en el Maracaná con 40 mil chilenos fue lo máximo. Con mis amigos nos abrazábamos y gritábamos como si hubiésemos ganado la Copa”, relata.

Y como en toda gran experiencia no podían faltar las anécdotas. Cristóbal cuenta que mientras celebraba el éxito de la Selección en Cuiabá apareció el empresario Leonardo Farkas y entregó mil cervezas a quienes fueran chilenos, él fue uno de los que disfrutó con este regalo.

“Esta selección crece con cada partido. Son jugadores jóvenes que aún tienen mucho que dar a Chile, juegan con garra pasión y talento, creo que aún podemos ir por más. Cuando nos tocó este grupo veíamos difícil ganar, yo lo imaginaba y afortunadamente se dio. Le dimos un baile a los españoles”, concluye.

Gonzalo Vera

            “Aprovechamos de recuperar el tiempo con mi papá tras 5 meses alejados”

Es tal el fanatismo de Gonzalo Vera por la Selección que prefirió seguirlos a Brasil aunque eso significara faltar a su ceremonia de titulación, el pasado 17 de junio. Este viaje lo emprendió junto a Marcelo, su padre, con quien tuvo que planificar todo a través de FaceTime y whatsapp, ya que Gonzalo estaba en Canadá cursando los últimos meses de la carrera de Ciencias Políticas, y recién volvió al país el pasado 21 de mayo.

“Es una experiencia maravillosa, siempre soñé en ir a un Mundial con mi papá, y ahora lo logramos, disfrutando a mil cada momento, y aprovechando de compartir todo el día juntos después de 5 meses alejados. Y qué mejor que hacerlo en un momento histórico para Chile, cantando el himno nacional y dejando eliminado a España”, enfatiza.

Este triunfo de la La Roja también trajo una anécdota para los Vera. Una vez terminado el partido en el Maracaná se acercaron a la cancha, justo al lugar desde donde el periodista Claudio Butios de Canal 13 realizaba un despacho en directo para todo el país. “Nunca tuve tantos whatsapp” comenta el joven.

7 Padre e hijo compartirán en Brasil hasta el 30 de junio, luego de que se juegue el partido de octavos de final. Respecto a lo que ha significado este viaje para fortalecer el vínculo entre ambos, Marcelo expresa “La sensación de cantar tu himno nacional, en un estadio de otro país es algo emocionante. Además con toda esa gente cantando y gritando los goles es inolvidable, todos nos abrazamos, saltamos y conversamos sin conocernos, sólo sabemos que somos chilenos. Es muy muy especial y además con mi hijo qué mejor”.

Jaime Weinborn

“Hay algo en el hincha chileno que lo hace único”

“Literalmente nos tomamos Brasil. Somos menos que los mismos brasileños y argentinos, pero nos hacemos notar más. Hay algo en el hincha chileno que lo hace único, como si no existiera mañana. Estamos tan acostumbrados a sufrir y salir derrotados que nos aferramos siempre a la misma esperanza. Es que tras dos encuentros La Roja ya nos tiene más que ilusionados…”

De esta manera el periodista de 33 años Jaime Weinborn relata los sentimientos experimentados en cada partido al que asistió. Su viaje no fue planificado hace meses, como muchos de los hinchas, él se decidió recién en mayo porque dudaba ante la idea de dejar a su bebé de 4 meses y a su señora Daniela Verscheure. “Mi esposa sabe que el futbol es mi pasión y me dio permiso (rie). Además todo se dio porque un amigo me motivó a ir con él y con entrada Chile – Australia incluida”, cuenta.

Alcanzó a celebrar el triunfo ante España y se regresó a Chile. Su aventura partió en Cuiabá, pequeña ciudad que los recibió con los brazos más que abiertos, una recepción digna de imitar, según relata. “La llegada al estadio Pantanal fue muy tranquila, muy de región, y empezó a llegar la “marea roja”. Indescriptible cuando se corta el himno de Chile y seguimos cantando desde la emoción. Los pelos se erizaban, la garganta se desgarraba y la emoción te había caer una que otra lágrima”, continúa el relato.

Y la experiencia única no quedó ahí. Hugo partió junto a sus amigos Gonzalo Jara, Hugo Neira y Eric Soto a recorrer esta exótica ciudad. Realizaron safari en el Pantanal y compartieron hábitat con yacares, osos hormigueros, sapos, capibaras y anacondas. Pescando pirañas y conociendo a especies que no sabían que existían, guiados por personas autóctonas.

Desde allí se trasladaron a Río de Janeiro y al igual que los otros 40 mil chilenos vibraron con el triunfo de la Selección. “Cuando escuchamos el pitazo final, los 6 que estábamos en el grupo, nos miramos y teníamos lágrimas contenidas. Recién nos dimos cuenta que fuimos al Mundial, le ganamos al campeón del mundo en el mítico Maracaná junto a otros miles de compatriotas con los que cantamos el himno con corazón y alma. Ahí uno ve que todo vale la pena”, enfatiza.

Esta experiencia la compartió junto a su hermana Verónica, quien verá el encuentro contra Holanda. La psicóloga, fanática del futbol, y su marido dejaron a sus niños de 2 y 4 años en Chile al cuidado de los abuelitos y partieron a cumplir este sueño, en Río se reunió con su hermano. “Nosotros somos súper unidos, nos encanta este deporte y es una experiencia más para contarle a nuestros niños en el futuro”, comenta.

Y Jaime agrega “Incluso nos acordamos de mi viejo que falleció el 85 y mi mamá muy esforzada nos tuvo que seguir cuidado sola. Es tal la emoción, que uno se siente muy agradecido de estar ahí y de poder compartir con alguien tan importante como Verónica este histórica hecho”, concluye.

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