Comisión Fílmica del Biobío
El gran potencial audiovisual desde el prisma económico creativo regional

Conformada el año pasado, han realizado un trabajo silencioso y constante en pos de organizar el territorio recabando datos e información, con el fin de presentarlo como el escenario ideal para desplegar algún proyecto cinematográfico o audiovisual. Una especie de guía o catastro, que aparte de destacar las diferentes locaciones naturales del Biobío, reúne servicios profesionales y básicos -equipos y personal capacitado en el área, alojamiento, arriendo de transporte, permisos de grabación, entre muchos otros- para realizar de manera óptima cualquier producción fílmica, ya sea una película, spot publicitario, teleserie o un videoclip. Nexo técnico que está próximo al estreno de su sitio web, donde se podrá acceder a esto y mucho más.

Por Mauricio Maldonado Q.

El 2016 fue un año clave para la industria audiovisual o fílmica de la zona. Más allá de que parte del rodaje de la cinta “Johnny 100 pesos 2: Veinte años y un día después”, se grabara en Playa Blanca de Coliumo y en la Universidad de Concepción; y que con meses de diferencia la película chileno-japonesa “Green Grass” volcara sus filmaciones en el Parque del Río Zañartu, Laraquete y San Nicolás; y que además la ópera prima del penquista Fernando Solís Nova, “Nublado, cubierto y lluvia”, hiciera lo propio grabando en distintos puntos de la capital penquista, pusieron de manifiesto o dejaron en evidencia el tremendo potencial del Biobío para este tipo de trabajos, generando un sinfín de oportunidades transformables en lucrativos y rentables negocios. Una idea que hasta ahora no tenía una forma ni quien tomara las riendas del asunto.

Es así como el año pasado, la Biobío Film Commission o Comisión Fílmica del Biobío, nace en pos del desarrollo y fomento del sector productivo audiovisual, multimedia y cinematográfico de la Región, además de la promoción global del territorio de la zona y sus locaciones como espacio escénico competitivo y con un alto valor agregado, así como también la cooperación, coordinación y supervisión de las acciones desarrolladas por producciones foráneas. “Hay un film commission que es del país, y que se ha preocupado de promocionar a Chile en todo el mundo, pero no había nadie en Biobío que promoviera las capacidades para esto, y que además se preocupara de ordenar el territorio localmente. No existía, un vacío que nosotros estamos cubriendo”, apunta Rodrigo Romero, realizador audiovisual, periodista y presidente de la comisión fílmica local.

“Somos una organización u organismo territorial sin fines de lucro, integrada por distintos profesionales e instituciones, de carácter público privada. Tiene consejeros provenientes de ambos mundos. Pero, la comandamos desde lo privado con dos principales razones de ser: promover la Región para traer rodajes y producciones fílmicas; y la otra es atender a los rodajes cuando lleguen a la zona. O sea, generar la oferta a nivel local y ordenarla, para que cuando venga una producción audiovisual, pueda hacerlo de la manera más profesional posible”, explica Romero. A estas palabras añade: “buscamos generar una estrategia organizada y ejecutada por profesionales locales, bajo un marco legal que ordene el territorio para el acceso a la realización audiovisual y la promoción del Biobío como destino fílmico idóneo para todo tipo de producciones. Cada cosa que viene de afuera -no sólo del extranjero sino también de Santiago o de cualquier otra región del país- ya sea una película, teleserie o un videoclip, hay que verla como una especie de importación en el fondo, ya que son dineros que se pudieron ocupar en otra parte, pero que vinieron acá a gastarse. Lo que sea que venga en este sentido, siempre equivale a recursos que se pueden quedar en la Región”.

Hasta el momento, si bien no han hecho una labor muy mediática o pública, se ha trabajado de manera metódica y silenciosa recabando datos cifras e información, de todo lo que involucraría el que se instale en alguna ciudad o comuna de la Región algún tipo de producción cinematográfica, ya sea de grandes, medianas o pequeñas dimensiones. “Estamos en una etapa en que hay que identificar primero lo que tenemos, por lo que hemos estado catastrando e investigando la zona, para saber lo que podemos ofrecer, por ejemplo, en transporte, alojamiento, equipos e implementos técnicos, profesionales capacitados en distintas áreas y que podrían ser útiles al momento de filmar, en fin, de ahí para atrás es bastante amplio el tejido empresarial existente, compuesto en una porción importante por varias Pymes. En este sentido hemos estado preparando el territorio, auscultando, midiendo cifras, haciendo estudios, etc., una etapa de diagnóstico en que llevamos por lo menos un año. Primero tenemos que ordenar la ‘casa’. Si vamos a traer un rodaje, tenemos que ser capaces de decirles a las productoras o a quienes lleguen a nuestro territorio con sus propuestas audiovisuales o fílmicas, esto es lo que hay en sonido o esto es lo que hay en gráfica o animación. Pero apuntarle a algo, ya que antes no había nada”, explica Romero.

Aunque a todas luces, y teniendo como moneda de cambio algún producto que involucre el séptimo arte, la Comisión Fílmica del Biobío no se plantea como un ente cultural ni nada por el estilo, va más por el lado de las industrias creativas. “El otrora Consejo de la Cultura -actual Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio- fue quien financió la puesta en marcha, su conformación, pero además contamos con el apoyo de otras organizaciones públicas, como Corfo y el Comité de Desarrollo Productivo Regional, Irade y Copeval, con quienes desarrollamos la ejecución de un nodo estratégico. Buscamos como comisión, netamente, el participar de la industria, y hacer ver el peso audiovisual que tenemos dentro de las economías creativas. No es una expresión cultural artística, sino que estamos hablando netamente de un negocio de exportación para la Región y que además trae ‘lucas’ para la industria tradicional”, afirma el también realizador audiovisual.


El salto a lo público

Aunque varios de los profesionales que componen la comisión fílmica penquista -consejo asesor conformado por Eduardo Villalobos (BioBioCine), Claudia Pino (directora del Festival Internacional de Lebu), Patricio Valladares (cineasta y representante del mercado de Cine Fantástico “Suspense”), Luis Aguirre (representante del programa Industrias Creativas de Corfo), Macarena Concha (representante de MIC Concepción e Ideas desde el Sur), entre otros- ayudaron o fueron parte de las producciones mencionadas al comienzo, y que gatillaron a fin de cuentas la misma conformación del organismo, el Biobío y sus atractivos naturales y contrastes hablan por sí mismos. Una carta de presentación suficiente para que fuera inevitable o cosa de tiempo que directores y productoras cinematográficas desembarcaran en la zona.

“Por muchas razones, tenemos ventajas competitivas que están claramente identificadas en estudios. Ventajas en cuanto a la proximidad, por ejemplo, la conectividad con el aeropuerto. Ahora tenemos vuelos directos con otras ciudades y regiones, un aeropuerto de carácter internacional que está liberado para internar equipos audiovisuales de afuera. O sea, puede llegar un equipo de Los Ángeles, California, directo a Concepción. Además, está el factor profesional, con una cantidad importante y no menor de gente capacitada en el área. Recalcando la cercanía de estar en uno y otro punto en pocos minutos, eso es súper valorado en la actualidad por la industria”, especifica Romero.

Agrega que “no es lo mismo grabar cuatro horas en el desierto, que aquí donde en un par de minutos estas en la playa o en el bosque. Está todo cerca. La conectividad de las carreteras, y toda la infraestructura para recibir a una gran cantidad de personas. Se puede hacer de todo acá”.

Es así que una de las novedades para 2019, es que ya está confirmada la realización de la película “The monster within”, coproducción chilena-española-alemana de Forastero Films, que se realizará en lo puntual en la zona de Arauco, donde la Biobío Film Commission oficia de gestora principal. “Estamos hablando de varios millones de dólares, ya que serán 25 días aproximadamente de rodaje. Se contratará todo de manera local, extras, equipos, alojamiento y muchas otras cosas. Eso es a lo que estamos aspirando, que los profesionales que vengan de afuera, sean los directores y un par de personas más, y que el resto todo se contrate acá”, puntualiza el presidente de la Comisión Fílmica Biobío.


Otra de las proyecciones interesantes de la entidad, pero que se concretaría en el futuro próximo, es la puesta en marcha del sitio web, lo que marcaría a su vez la primera actividad de interés “público” de la comisión. La página tendría interesante y muy útil información, como, por ejemplo, los permisos necesarios para poder poner en marcha algún tipo de rodaje, independiente de su magnitud o alcance. “Calculamos que para septiembre deberíamos estar con el sitio web funcionando, y ahí habrá, entre otras cosas, un directorio o catastro, el cual servirá como mapa para desplegar algún tipo de producción fílmica en un punto de nuestra Región. Es decir, si alguien llega al Biobío podrádescargar una guía de rodaje por dónde ir, qué se ha hecho, a quién contratar, etc. Principalmente, poder mostrar la oferta de servicios regionales que están a disposición, esa es a groso modo nuestra labor. En la página web, lógicamente, se podrán descargar los permisos de rodajes. En la actualidad, si alguien viene y quiere hacer una grabación, no tiene con quien hablar, y ahí es que nosotros funcionamos como un intermediario técnico. Al venir las producciones de documentales, spots publicitarios, etc., nos podrán contactar y nosotros seremos el nexo con Carabineros y los respectivos municipios, activando así el rodaje. Somos el nexo técnico, tenemos los permisos, contratos, protocolos, y queremos ir más allá”.

Academia de Cine

Una relación o conexión quizás directa que se podría asociar con la Biobío Film Commission, es con la Academia de Cine, organismo que hace poco fue creado y cuyo fin es seleccionar a las películas nacionales que competirán en los festivales internacionales. Sin embargo, no es tan así y Romero enfatiza que “no tenemos mucho que ver en realidad. La academia es una agrupación de profesionales del cine que votan y eligen a la película que representará al país en las más importantes competencias fílmicas extranjeras, como el Oscar o los festivales de Venecia y Berlín”. En ese sentido explica que “para llegar a este tipo de instancias y concursar, se debe tener la propuesta del país, la que resolvía el Gobierno, o sea, ‘La mujer fantástica’ la eligió el Gobierno. Ahora la Academia se encargará de eso”.

Aunque no se descarta por completo el poder participar en ella en alguna medida, ya que “es una red en que todos estamos muy conectados entre sí, con el sindicato de actores, con el ministerio de las Culturas, con todos los organismos que guardan relación con lo audiovisual o el cine. Pero nosotros provenimos en lo concreto del mundo industrial, las productoras, su asociación, lo relacionado con el negocio. Más que en el arte o promoción de la obra en sí. Por ejemplo, cuando se hacen festivales de cine, aparte de mostrar o exhibir un montón de films, se hace mucho mercado, vienen muchos realizadores y productores que están escribiendo sus guiones, y son a ellos a quienes apuntamos. Los ‘agarramos’ antes del comienzo de las producciones y les facilitamos el camino en pos de ello”, concluye el profesional y cabeza actual del directorio de la Comisión Fílmica del Biobío.