La belleza, tranquilidad y deliciosa gastronomía del lugar hacen de esta caleta una de las principales opciones de relajo para los amantes del mar.

Por Lily Sembler Villagra / Fotografías: Estudio Cartel

A 34 kilómetros de la ciudad de Concepción, y al poniente de la comuna de Tomé, se encuentra Cocholgüe, playa y caleta pesquera de arenas blancas,  grandes roqueríos, fuertes oleajes y cristalinas aguas que convierten a este lugar en uno de los paisajes más hermosos de las costas de la región del Bío Bío.

Cuentan los lugareños que esta pintoresca caleta comenzó a poblarse alrededor de 1890, y en la actualidad sus casi dos mil habitantes son pescadores artesanales o propietarios de casas de veraneo que residen en Concepción.

A Cocholgüe se accede por un camino alternativo desde Tomé, 5 kilómetros hacia la costa, por una pequeña carretera pavimentada hasta llegar a una bifurcación que separa dos de sus tres principales sectores caracterizados por la elevación de cerros en toda su longitud, los cuales están cubiertos de vegetación.

Caleta Grande

foto-13En el sector “Caleta Grande”, ubicado al norte de la localidad, se encuentran las viviendas de los pescadores que siguen desarrollando su actividad con artesanales métodos originados en tiempos pasados. Cerca de las coloridas embarcaciones, ancladas en la orilla del mar, es común verlos tejiendo redes o pintando sus lanchas, mientras secan al sol algas y pescados. Las mujeres en cambio, se dedican a limpiar la playa y a producir artesanías en tejido.

Considerado como el lugar de captura de merluza más grande del país, Cocholgüe – cuyo nombre significa en lengua mapuche “Agua de Cholguas” – posee inmejorables condiciones como zona de extracción de mariscos, ventaja que incluso convierte a esta localidad en un atractivo terreno de estudio paleontológico, debido a la existencia de fósiles de caracoles y conchas.

Caleta Chica

Al sur se ubica “Caleta Chica”, playa que se caracteriza por tener un fuerte oleaje apto para la práctica de surf y bodyboard, hecho que la transforma en una zona muy concurrida por los deportistas durante todo el año. En el período estival la afluencia de turistas aumenta y pese a no ser una zona apta para el baño, es el lugar preferido por los visitantes para tomar sol y realizar actividades recreativas en la arena.

Producto de su ecosistema, sobre los roqueríos es común observar gaviotas de Franklin, una especie que en Chile se encuentra en San Antonio y Valdivia, y capaz de viajar miles de kilómetros sobrevolando Latinoamérica.luna (19 de 13)

Al ser éste el sector más concurrido de Cocholgüe, aquí es posible encontrar hospedaje en rústicas cabañas o casas, además de restaurantes y “picadas” de comida típica que ofrecen a los visitantes una amplia variedad de empanadas y pescados, platos que se acompañan del tradicional borgoña, que consiste en la mezcla de frutillas frescas, azúcar y vino tinto.

En el sector gastronómico destacan “La Isla de Cocholgüe” y “Las Terrazas”, aunque “El Parrón” – conocido negocio familiar incendiado en noviembre del año pasado –  era el preferido por muchos turistas que veían en esta localidad el mejor destino de fin de semana.

Villa Cocholgüe 

Saliendo de Caleta Chica y retornando por la carretera hacia la derecha, un cartel de madera anuncia el acceso a Villa Cocholgüe, pequeño enclave de casas de veraneo con vista al mar y jardines construidos sobre terrazas. Aunque el recinto es privado, se permite el ingreso de vehículos tras el pago de 6 mil pesos.

Si bien la fuerza del oleaje es menor que en Caleta Chica, también favorece la práctica de surf y bodyboard. Asimismo,  los baños de sol y caminatas a lo largo de la playa se convierten en el pasatiempo preferido de residentes y visitantes.

No son muchas las casas disponibles para arrendar, ya que la mayoría son utilizadas por sus propietarios en períodos de descanso. Sin embargo, la seguridad del recinto, los juegos infantiles, la piscina y las características de la playa hacen que las cabañas sean muy cotizadas por los turistas.foto-26

Mención especial merece el restaurante “Hostería Villa Cocholgüe” que con un variado menú de platos marinos, como salmón relleno con salsa de jaibas y filete nogado ha deleitado el paladar de los visitantes.

“El plato más pedido es el pastel de jaiba, porque a diferencia de otros locales nosotros lo preparamos con poco pan, mucha jaiba y queso palmesano. A ello hay que sumar las ricas  empanadas de mariscos que no pueden faltar en la mesa”  sostuvo Ana Fuentealba, administradora del restaurante.

La excelente atención que caracteriza a este local, hace que los clientes se sientan como en casa y vuelvan en reiteradas ocasiones, creándose un lazo especial de fidelidad hacia sus recetas y carta de tragos.

Frente al restaurante hay un pequeño mirador desde donde se aprecian excelentes panorámicas hacia el horizonte, especialmente a la hora de la puesta del sol en que las olas tiñen el crepúsculo con hermosos colores: un privilegio más de este paraíso marino llamado Cocholgüe.