El arquitecto penquista ha recorrido ocho veces el archipiélago ubicado en el Mar del Caribe y no se cansa; menos si es en compañía de sus amigos, compañeros de colegio y universidad. Aquí relata algunas anécdotas de su última visita.

Por Alejandra Jara.

 Navegar es una de las grandes pasiones de Sebastián Lobos Valderrama. Junto a sus amigos ha organizado más de diez viajes a diferentes partes del mundo. Al preguntarle cuál ha sido su destino favorito, asegura que sin lugar a dudas, “Islas Vírgenes”, y que si se trata de contar la mejor experiencia, se queda con la que vivió el 2011, ya que por el terremoto del 2010 no pudieron concretarlo.

Ese año fueron 27  amigos los que decidieron sumarse a estas vacaciones. La primera parada fue Miami, pero entre risas Sebastián asegura de que no se referirá a lo que pasó en esa ciudad, ya que no le creerían. Luego, continuaron hacia “St John” en las “Islas Vírgenes Americanas”. Desde ahí cruzaron en ferry hacia “Road Town Tortola”, “Islas Vírgenes Británicas”, y tomaron los yates previamente arrendados con los que recorrieron paradisíacas playas durante diez días.

Mientras algunos realizaban los trámites para recibir el barco, otros iban al supermercado y compraban todo lo necesario para los días en el mar. Ya en este momento las go pro estaban grabando la aventura en modo docu-reality, ya que al volver a Chile el grupo editaría un video para recordar los mejores momentos de este viaje a lo “Club de Toby”. CONJUNTO YATES copia

El grupo se dividió en tres yates, cada uno dirigido por su capitán. Cada integrante de la tripulación tenía una tarea específica en las diferentes maniobras, además de cocinar y limpiar la embarcación. Sin embargo, una vez que se internaron en el mar lo único de lo que se preocuparon fue de disfrutar. Algunos practicaron snorkeling, kayakin y otros literalmente parrillearon.

Dentro del viaje se acordó que cada barco debía invitar una noche a las otras tripulaciones. Oportunidad en la cual aprovecharon de inventar temáticas: como la noche de piratas con disfraces y ron, y la noche chilena con cueca, guirnaldas y banderas, entre otras.

El itinerario contempló disfrutar de los paradisiacos paisajes de Honeymoon Bay, Sandy Cay, White Bay, Sandy Spit, Great Bay, Hawknest Bay, Charlotte Amalie, Caneel Bay, Cane Garden Bay, The Bitter End, The Bath, Cooper Island, Norman Island, Road Town, Road Town y Charlotte Amalie.

            Imitaciones en White Bay

Sebastián cuenta que una de las mejores historias del viaje ocurrió en “White Bay”, lugar en el que está prohibido usar los baños de los yates.??

White Bay es una bahía protegida por un arrecife de coral que tiene una playa espectacular con un solo bar llamado “White Beach”. Mientras estaban en el agua todos aprovecharon de pasar al baño del bar, sin embargo, al regresar  debían correr “haciendo un show”, el que luego era imitado por otro integrante del grupo, y así sucesivamente, provocando la risa de todos.

“Era muy chistoso porque típico que algunos corren o trotan de manera muy particular. Entonces toda la gente que estaba sentada en el lugar comenzó a mirar el espectáculo y no pararon de reír”

A la mañana siguiente continuaron su viaje hacia la isla “Sandy Spit” y durante todo el día estuvieron sumergidos en el agua imitando a otras personas. “Por ejemplo, ese año un amigo de mi tripulación se cayó  practicando equitación, y uno de los del grupo recreó en la playa cómo había sido su caída”DSCN2732

La gira de los mineros

El arquitecto penquista cuenta que la otra anécdota ocurrió en “Cane Garden Bay”, una bahía que se destaca por su vida nocturna. Como eran tres barcos, frecuentemente les costaba mucho coordinarse para llegar juntos. Sin embargo, ese día habían acordado que asistirían al “Festival Internacional de la Canción de Islas Vírgenes” que se desarrollaba en esa localidad.

Cuando Sebastián llegó al lugar donde se realizaba el evento se percató que algunos de sus amigos estaban sentados en el palco oficial, lugar donde se ubicaban las máximas autoridades, incluso  el Presidente. Mientras trataba de entender la situación, se acercó uno de los organizadores y le entregó una rama simbólica, posterior a esto un niño de la zona le tomó la mano y lo llevó a él y al resto del grupo, al frente del escenario.

Fue ahí cuando se percató de que el niño llamado “mono Rodríguez”, quien se caracteriza por ser muy chistoso en la localidad, llegó al festival diciendo que eran los “33 mineros”, y los organizadores le creyeron.

“Yo estaba muerto de vergüenza, cuando vi a mi amigo arriba del escenario, cantando y contando su experiencia atrapado en la mina por 70 días ante 10 mil personas y siendo proyectado en todas las pantallas gigantes” Eso sí al momento de ser presentados, la conductora del evento precisó que ellos “decían ser” los 33 mineros de Chile. Durante el transcurso de la noche, los asistentes comenzaron poco a poco a darse cuenta que se trataba de una humorada. Sin embargo, al otro día salieron en todos los diarios locales.

A pesar de la vergüenza, ese tipo de experiencias unieron mucho más al grupo de amigos, quienes quieren volver a repetir la experiencia, ya que las anécdotas hasta el día de hoy les siguen sacando más de alguna carcajada.SONY DSC

Algunos tips para conocer Islas Vírgenes

Si vas por primera vez, una buena alternativa es arrendar un yate para recorrerla.

Si arriendas un barco no es necesario saber navegar. Puedes contratar a un capitán.

No puedes dejas de recorrer tanto Islas Vírgenes Británicas como Americanas.

Un viaje de 10 días es ideal para descansar y conocer estos maravillosos paisajes.

¡No temas a las mantarrayas! No son un peligro para los humanos.

¡Cuidado con el Pain Killer (ponche local)! En exceso puede hacerte sentir mal.