Dice que se rebela ante la idea de que algunos chilenos contraigan depresiones o estrés producto de un trabajo donde se sienten infelices. Por eso se preparó en el extranjero y hoy encabeza Espacio VE, una compañía que le entrega herramientas a las personas para que alcancen una existencia plena y satisfactoria. 

Por Alejandra Jara / Fotos Patricio Barria

 

El ingeniero civil industrial Christian Weldt tuvo que vivir primero una crisis personal y laboral, para poder convertirse hoy en uno de los pocos chilenos que cuenta con las herramientas y conocimientos necesarios para ayudar a las personas a desarrollar crecimiento y bienestar en su trabajo.

Para aprender sobre este tema que tiene una base científica, el penquista debió radicarse un tiempo en Australia donde tomó un máster en Coaching Organizacional y allí estudió profundamente los planteamientos de la Psicología Positiva, y el cómo incorporarlos al mundo del trabajo.

Actualmente vive en Santiago, formó una familia y dirige Espacio VE. Una compañía que fundó junto a otros dos socios, y que entre otras cosas ofrece programas de entrenamiento de jefes cuyo objetivo es sacar lo mejor de ellos, para que así éstos puedan desarrollar lo mejor de sus trabajadores.

Y pese a su apretada agenda, aún se da tiempo para viajar a su querida Universidad de Concepción, casa de estudios que lo formó, a dictar la segunda versión del exitoso electivo “Gestión de la Felicidad Laboral” a los alumnos de Ingeniería Civil Industrial.

Cuenta que desmitificar el concepto de felicidad no ha sido fácil, pero que de a poco son cada vez más las empresas que quieren convertirse en una fuente de crecimiento y bienestar para sus trabajadores.

El viaje que le cambió la vida

Una vez que egresó de la universidad en 2006, Christian dejó Concepción para radicarse en Santiago y se incorporó a la empresa IGT (hoy Inspiral). Luego de tres años, una crisis personal y laboral se desató en su vida.

“La consultoría es un trabajo muy anhelado por los ingenieros al entrar al mundo laboral, porque impone desafíos intelectuales y puedes aprender de distintos negocios. Pero, para un ingeniero consultor cuando te importa más la persona que los números entonces es para tirarse por la ventana”, recuerda.

¿Cómo viviste este proceso?

Tuve la suerte de que esta crisis me tocó a los 28 años y no tenía hijos ni responsabilidades económicas. Tras dejar mi trabajo comencé a coquetear con temas de ontología del lenguaje y coaching. Leí a autores como Rafael Echeverría, Humberto Maturana y se despertó mi interés por lo humano.

Así llegué a un máster que se impartía en Australia en Coaching Organizacional, me interesó y lo postulé como primera y única opción a una Beca Chile que me gané.

¿Cómo fue esta experiencia en Australia?

Me fui muy a lo desconocido. Cuando entré a la universidad allá, pensé que sería como lo que viví acá en la UdeC con mucho carrete, y que de alguna manera me olvidaría de mis responsabilidades. Pero no fue así.

Mis compañeros de curso eran mayores, el programa estaba muy bien diseñado y te mantenía enganchado de forma reflexiva. Me lo tomé como un viaje personal, aprendí a meditar, viajé a India, Nepal, me conecté con la espiritualidad.

¿Y qué ocurrió cuando regresaste?

Llegué a Chile con ganas de cambiar el mundo. Quería aplicar lo que había conocido, es decir, que la felicidad si se puede estudiar científicamente. Quería instalar esta mirada en más personas.

Mi experiencia me lleva a que el bienestar y la felicidad debe venir desde las organizaciones. Yo lo abordo desde el mundo del trabajo que es lo que conozco y donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo.

¿Qué es lo que más destacarías de la cultura australiana?

Australia es una sociedad muy libre, auténtica. Tienen un alto nivel de “autoconciencia” y un estilo de vida mucho más congruente. Hay más tiempo para la introspección y puedes tomar decisiones más coherentes contigo mismo, con lo que de verdad quieres hacer con tu vida aunque sea algo no tradicional.

Siento que son más entregados a la experiencia de vivir la vida, en parte porque su realidad económica se los permite. Se visten de colores, salen temprano del trabajo y parten a la playa, se medita en las universidades, en las empresas, hay mayor conexión con el ser.

Desmitificar el concepto de felicidad

Pero, los nuevos sueños y anhelos que nacieron tras este viaje, rápidamente se contrastaron con la necesidad de buscar un empleo para poder financiarse. “Todo mi patrimonio se reducía a una mochila y una cámara de fotos”, explica.

Al llegar a Chile, Christian recibió la propuesta laboral de unos ex colegas de IGT que habían fundado una nueva empresa y lo invitaban a unirse a este proyecto. Aceptó y tras un año de trabajo fue ascendido. Luego después de otros seis meses volvieron a ofrecerle otro cargo importante.

“Esto me provocó un quiebre y tras conversaciones con Paula, mi esposa, tomé la decisión de renunciar”, relata. Entonces tras una etapa de reflexión se unió a sus actuales socios, Rodrigo Saa y Felipe Ares, quienes también dejaron sus empleos y fundaron Espacio VE. Una compañía cuyo objetivo es apoyar a las personas y a grupos a desarrollar crecimiento y bienestar en su trabajo.

El equipo está compuesto por cinco miembros, pero constantemente reciben la colaboración de distintos profesionales –los mejores en sus áreas- que les ayudan a lograr sus objetivos.

¿Cómo ha sido la recepción de las empresas ante este planteamiento?

Hay de todo. Hay una masa crítica que tiene el llamado ético y el convencimiento de que el lugar de trabajo sea fuente de crecimiento y bienestar. Eso nos sorprende positivamente.

Otro segmento de empresas reconoce que la gestión tradicional de recursos humanos está en crisis y no da el ancho para abarcar problemas complejos, como por ejemplo el de la motivación de las personas. Y entienden que hay una nueva forma de relacionarse, en que tanto éstas como el trabajador ganan.

También existe otro gran grupo que no ve esto. Ya sea por el día a día, o por la naturaleza del negocio. Pero cuando se logra enganchar una conversación de este tipo veo que hay gente dispuesta.

La psicología positiva plantea un paradigma científico y racional para sostener que las empresas deben ser una fuente de crecimiento y desarrollo. Yo llego con estudios científicos que lo respaldan. Puedo decirle a un gerente general qué funciona, cómo y qué consecuencias traerá.

Desde la psicología positiva, ¿cuál es el rol de una empresa en la sociedad?

La psicología positiva no responde a esta pregunta. Plantea que el individuo debe entrenar las competencias que le permitan vivir una experiencia subjetiva positiva. También que debemos generar comportamientos entre las personas que nos ayuden a potenciarnos mutuamente, a dar lo mejor de sí.

Y en tercer lugar, que las instituciones deben promover el desarrollo de las personas. Entonces bajo estos tres pilares la psicología positiva invita a las empresas a que potencien lo mejor de sus trabajadores.

¿Cuáles han sido las principales dificultades que Espacio VE ha enfrentado?

Las personas confunden la felicidad con el “smiley” o estar sonriente todo el tiempo, lo que es imposible. La felicidad tiene que ver con un completo estado de integración y bienestar general, de congruencia fisiológica, emocional, corporal y cognitiva que es mucho más profunda que el “smiley”. Te hace trabajar mejor, más energizado y levantarte con ganas.

Muchas veces los gerentes nos dicen “no podemos pretender que las personas estén felices todo el rato”. Obvio que no. La vida diaria es difícil, se nos mueren seres queridos, pero lo importante es que el paso por el trabajo sea una fuente de mayor crecimiento y bienestar. La psicología positiva te invita a vivir el proceso de florecimiento y búsqueda, pero tiene como única meta encontrar la felicidad, ya que ésta se entrena y desarrolla.

¿Y qué retribuciones han obtenido?

Llevamos tres años conversando estos temas y somos sostenibles entre nosotros. Miles de personas han pasado por nuestras charlas, talleres, conferencias, lo que nos hace sentirnos orgullosos.

Realizamos un curso en eClass el año pasado y fue el mejor evaluado. También agradecemos la posibilidad de viajar a Concepción a dictar clases y el poder participar en el Centro de Investigación “Somos Felicidad y Bienestar” de la Universidad de Concepción, creado por un grupo de alumnos de Ingeniería Civil Industrial.

También estamos felices porque nuestra medición “Sintonizando” (sintonizando.org) tiene más de 3.500 usuarios en más de un año.

Hemos logrado un producto muy concreto que no es vender felicidad a las empresas, sino llevamos a cabo un innovador programa de entrenamiento que busca desarrollar la mejor versión de los jefes para así desarrollar lo mejor de los trabajadores. Éste fue implementado en la compañía VTR y nos llena de orgullo.

¿Cuáles son los sueños y desafíos que tienen como empresa?

Nuestro sueño es convocar a más empresas a adoptar esta mirada desde un punto de vista ético y operativo (real, concreto y pragmático).

Y en nuestros desafíos queremos seguir desarrollando productos acertados a las necesidades de las empresas. Generar un movimiento cuya convicción sea que el trabajo es una fuente de crecimiento y bienestar para todos.

Queremos ofrecer herramientas y prácticas concretas, que se puedan aplicar desde el pragmatismo, y que le permitan a la gente generar cambios inmediatos para vivir una vida más plena y satisfactoria.

“Como familia planeamos tomarnos un año sabático”

Paula Martínez fue uno de los apoyos más importantes que recibió Christian cuando tomó la decisión de dejar su trabajo e ir a estudiar a Australia. Y también fue quien creyó en él cuando se atrevió a dejar nuevamente todo para fundar su propia compañía.

Hoy son una familia. Llevan tres años casados y están dedicados a la crianza del pequeño Cristóbal de sólo once meses. Además, viven nuevamente con felicidad y entusiasmo la llegada de un segundo hijo “al parecer una niñita”, según cuenta el ingeniero.

¿Cómo describirías a Cristóbal?

Cristóbal es un ángel y un maestro para mí, un ser maravillo. Es tranquilito, duerme y come muy bien, nos acompaña a mí y a Paula en nuestras actividades.

¿Cómo compatibilizas el tiempo entre el trabajo y su crianza?

Ha sido muy difícil compatibilizar mis obligaciones laborales con la vida familiar. Yo era de los que se llevaba trabajo para la casa y la llegada de Cristóbal me hizo entender que no podía seguir así. Aún me es difícil llegar temprano para bañarlo o darle de comer. Mi esposa se lleva gran parte de esta tarea.

Pero, cuando estoy con él estoy completamente dedicado y concentrado en eso. Mi principal desafío es ser más constante en los tiempos del día a día, porque me pasa mucho que cuando llego en la noche ya está durmiendo. Los fines de semana los aprovechamos al máximo.

¿Qué proyecto tienen como familia?

Somos muy respetuosos de lo que es él y nuestro desafío es que sea feliz. Tratamos de mantener lo simple como familia para que disfrute lo sencillo de la vida. Somos muy estrictos en muy pocas cosas, si está cochino o come tierra no nos preocupamos (ríe). Ha sido muy lindo para nosotros con Paula descubrir este proceso de crianza.

Además, como familia tenemos dos planes. Nos encantaría poder tener un lugar muy sencillo para ir a inspirarnos lejos de Santiago y así escaparnos los fines de semana. Y en tres o cuatros años nos queremos tomar un año sabático en el extranjero y estar sólo nosotros con nuestros hijos antes de que entren al colegio.