En un rubro que a veces resulta desconocido para el común de los chilenos, una penquista consiguió abrirse camino. Dejar a un lado las frustraciones, perder el miedo al qué dirán y mucha confianza en sí misma, fue lo que le ayudó a alcanzar sus metas.

Por Alejandra Jara / Agradecimientos: Fotos Carlos Molina    

 

Con sólo 23 años, Catalina Bustos ya se posiciona como una de las ilustradoras más reconocidas del país. Sus creaciones han dado vida a numerosas marcas, libros y objetos presentes en el mercado chileno. Adidas, Foster, Ripley, Virgin Mobile, Puma, La Fête, Editorial Planeta, Joia Mag, Masdeco, Paula, El Mercurio y Rosen son sólo algunas de las empresas con las que la profesional ha trabajado.

El retail y el mundo de la moda fueron los mercados que la vieron nacer como profesional. Su carrera ha sido un proceso de aprendizaje autodidacta y cuenta que comenzó a disfrutar más cuando “se reencontró con sus garabatos” y le dejó de dar vergüenza el mostrar sus dibujos más raros, o difíciles de entender.

Nacida y criada en Concepción, actualmente está radicada en Santiago y piensa emigrar a Nueva York en 2015. Hoy espera ansiosa la publicación en un libro de su cómic titulado “El Diario de Un Solo”, que llegará por primera vez a las librerías en mayo. Aquí sus sueños no paran. Dice que le encantaría poder traducirlo en distintos idiomas y cautivar a los lectores de otros países.

“Tú sola frente a tu libreta y tus lápices”

Comenzar una carrera en el área de la ilustración no fue un camino fácil. Esto último, porque se trata de una disciplina autodidacta, donde no existe alguien que te diga qué hacer. “Nadie te está pidiendo que lo hagas al principio, nadie te lo está exigiendo. Eres tú frente a tu libreta con tus lápices, tú frente a tu computador”, relata.

En 2009 emigró a Santiago y se matriculó en la Universidad Arcos. Mientras cursaba sus estudios comenzó a recibir sus primeros encargos. Fue su ingreso al mundo laboral lo que le permitió superar frustraciones, conocer a personas de este rubro y desarrollar su estilo.

¿Cómo nació tu inquietud por la ilustración?

En cierto momento sentí que tenía que canalizar alguna de las áreas artísticas que me gustaban. Antes, por ejemplo, me interesaba la fotografía y el video, pero el dibujo resultó el que más me hacía feliz y en algún momento dije «quiero dedicarme para esto el resto de mi vida”.

Fue ahí cuando decidí usar todas mis energías para llevarlo a cabo y que funcionara, porque sabía que era muy fácil darse vueltas y fracasar por ser poco perseverante.

¿Qué significa para ti ser ilustradora?

Este es mi trabajo, y a la vez es lo que más me gusta hacer en la vida.

¿Cómo definirías tu sello profesional?

Nunca he sabido cómo contestar esta pregunta. Es difícil tener una perspectiva personal, pero si tuviera que decir algo creo que es versátil porque siempre va transformándose. Me gusta ir experimentando, y no quedarme  pegada con algo porque me aburro. Además de ir combinando formatos, estilos. Es buena la sensación de libertad en mi trabajo.

¿Cuál es el aporte de los ilustradores al mercado chileno?

Es importantísimo. Todo está ligado al diseño y a la ilustración. Las marcas, las revistas, los diarios y todo lo que uno ve en el mercado está lleno de ilustradores y diseñadores que se cabecearon para llevar a cabo las cosas más atractivas y lindas. En este rubro sí existe campo laboral.

¿Qué aconsejarías a los nuevos talentos que quieren incursionar en un rubro a veces desconocido?

No hay que frustrarse ni compararse tanto con el resto. Si pudiera dar un consejo a quiénes están partiendo, les diría que intenten nutrirse con referencias, pero que logren a la vez armar un estilo propio. O al menos que una parte de su trabajo sea completamente suya y natural, sólo así podrán disfrutarlo y entretenerse, o sentirán que trabajan como una máquina en piloto automático.

Aquí es importante ser autodidactas, desarrollar la autodisciplina, imponerse metas y cumplirlas en la medida de lo posible. Hay una frase norteamericana que me parece muy acertada y descriptiva “Start where you are, Use what you have, Do what you can” (Empieza donde estás, usa lo que tengas y haz lo que puedas).

“El Diario de Un Solo” a las librerías

Uno de los proyectos más destacados en la carrera de Catalina es la creación de su cómic “El Diario de Un Solo”, publicado en la red social Tumblr. La historieta, creada en febrero de 2013, relata la vida cotidiana –y algo triste- de un muchacho que vive solo en la gran ciudad.

En este sentido, el 2014 es un año especialmente importante para la ilustradora, ya que su creación dará un salto desde la versión digital a la impresa. En mayo será lanzado por primera vez a las librerías chilenas por editorial Catalonia.

¿Cómo nació este proyecto?

Primero como un pie forzado para trabajar constantemente, soltarme un poco con mi trabajo autoral y para experimentar con la historieta. Ésta fue dando un giro interesante que me fue motivando poco a poco para seguir dibujándola, y ahora es uno de mis creaciones más importantes. Estoy muy contenta con lo que se logró, con el feedback que tuve de los lectores, y me tiene ansiosa el lanzamiento.

¿Qué te inspiró para crear al personaje principal?

Aquí hay un poco mi vida, un poco de historias de otras personas, cosas que exagero y otras que invento. Me inspiré un poco en mi experiencia viviendo sola, no sabiendo muy bien cómo hacer las cosas.

Me gusta que sea un alter ego masculino, y que no tenga un lugar fijo, ni un nombre, y que la casa no sea siempre igual. Creo que de esa forma está abierto a que sea cualquier persona, pero eso salió sin querer, no fue planeado. Todo se fue dando de a poco y espontáneamente.

¿Qué buscas transmitir a tus lectores?

Principalmente la sencillez de lo cotidiano y lo tragicómico de los problemas domésticos. Siento que este personaje refleja a muchas personas que me comentan lo identificadas que se sienten con él. El protagonista es una parte de mí, y a la vez una parte de quienes lo leen.

La sensación de haber dibujado algo tan real es distinta a la de dibujar por estética, es algo que va mas allá de lo gráfico. Busco transmitir lo que yo siento cuando veo una película o leo un libro que me representa, eso que se siente cuando llegas un párrafo que parece sacado de tu vida, o cuando uno sale del cine después de ver una buena película.

¿Cómo describirías la recepción del público?

Muy buena y me ha impresionado. Estoy muy contenta por eso, y creo que si no hubiese sido así no me motivaría tanto el proyecto.

Con wifi basta

Si hay algo que la ilustradora valora de su trabajo, es la independencia de poder aceptar los proyectos que le gustan e interesan. Lo mismo ocurre con el lugar físico en que desempeña esta labor, sólo basta con que sea un espacio que cuente con wifi.

Hoy su taller está ubicado en su casa, lugar en que se siente muy cómoda y tranquila, ya que reconoce le gusta estar sola.

¿Cómo es tu proceso de trabajo?

En general agendo todo porque siempre estoy trabajando en varias cosas a la vez, y es fácil que se vayan mezclando los clientes, los deadlines y los requisitos. Cuando me cotizan, tengo varias tarifas más o menos básicas, y todo depende de quién me esté preguntando.

Esto último, porque por ejemplo siempre estoy dispuesta a colaborar con una pyme o proyecto sin fines de lucro, mientras me interesen sus ideas o si logro tener tiempo.

¿Y luego?

Cuando se arma el proyecto me organizo bien y escribo una lista de cosas en mi libreta, pero en general no boceteo mucho o al menos no en papel. Pienso primero como me gustaría que fuera la ilustración y la armo en mi cabeza. Siempre pregunto si hay referencias, y empiezo a pensar y a investigar el tema a dibujar, si es necesario. He aprendido hartas cosas leyendo reportajes o datos que tengo que dibujar.

Después envío avances antes de tener todo listo. Prefiero ir lento y consultando con el cliente. Trato de nunca faltar a una fecha de entrega a menos que sea por algo muy urgente y siempre lo consulto primero, con anticipación. Aprendí que la gente no elige siempre al mejor ilustrador, ni al más famoso o rápido, sino al más responsable, eficiente y abierto a correcciones.

¿Qué anécdotas te ocurrieron al inicio de tu carrera?

No sé si tengo una en particular pero me acuerdo que me estresaba muchísimo. Al principio no tenía un estilo muy marcado, o la suficiente confianza para hacer las cosas a mi manera, pero eso lo fui aprendiendo de a poco.

Me frustraba mucho querer hacer algo y, por hacerlo pensando en «lo que podría gustar» me salía mal, porque no eran las técnicas que yo manejaba. Entendí con el tiempo que cuando te piden algo, en general es porque conocen tu trabajo, y si lo quisieran con una técnica que no manejas, no te lo pedirían a ti.

La confianza en uno mismo es muy importante al momento de trabajar y la fui ganando de a poquito.

Aparte del “Diario de Un Solo”, ¿qué otro trabajo te ha marcado?

Para mí fue muy importante cuando dibujé un libro completo para Jani Dueñas, titulado “Gatos Gordos, piscolas y otras voces que me persiguen”. Sentí que creyeron mucho en mi talento y no me corrigieron ningún dibujo.

Además, fue la primera vez que sentí que me acercaba de manera personal a mi trabajo, más alejada de la moda y las marcas. Recuerdo esta experiencia con mucho cariño.

¿Cuáles son tus aspiraciones profesionales?

Sueño con que mi libro se logre popularizar y poder traducirlo en muchos idiomas, además de presentarlo en distintos países. El próximo año quiero seguir estudiando en Nueva York, ampliar mi rubro, continuar aprendiendo. Me gustaría lograr estabilidad, tener una casa con un patio grande y construir ahí un taller rico para trabajar.

¿Qué te motivó a tomar esta decisión?

Tengo ganas de aprender, seguir estudiando, vivir afuera y así conocer cosas nuevas. Ya estuve en una charla de la escuela donde quiero entrar así que al menos no voy a ciegas.

Pese a que me entusiasma mucho la idea de vivir Nueva York, sin dudas quiero volver, porque me gusta Santiago y la vida que tengo acá. Soy muy de costumbres, entonces alterar todo me estresa un poco. Creo que estoy en el momento perfecto para irme, tengo la libertad suficiente y las energías para moverme y vivir esas experiencias.