Fundación Sumergi2

Buceo adaptado aterriza en Concepción lleno de autonomía y libertad

A un mes de que comiencen oficialmente las clases gratuitas para personas en situación de discapacidad, la organización sin fines de lucro suma 65 voluntarios y más de 30 alumnos que aceptaron la invitación a descubrir que bajo el agua somos todos iguales.

Comenzaron cinco personas y actualmente son 150 voluntarios los que dan vida a la fundación sin fines de lucro que se dedica a desarrollar el buceo adaptado. Tras seis años de experiencia, la organización nacida en Santiago decidió ampliar sus horizontes y convertir a Concepción en la primera sede en regiones.

Todo partió cuando la hija de Luis Torres –creador de la iniciativa y buzo forense de Carabineros- le preguntó por qué no le enseñaba a bucear a un amigo de la familia que había quedado tetrapléjico producto de un accidente de tránsito. Esa genuina e inocente idea fue la génesis que dio vida a la Fundación Sumergi2.

Kinesiólogos, médicos, buzos especializados, psicólogos y otra serie de profesionales conforman el equipo multidisciplinario que les devuelve la alegría y sensación de independencia y libertad a personas en situación de discapacidad.

Y es que dicha práctica permite recuperar y mejorar las habilidades motrices, la fuerza muscular, la respiración, la energía y, una de las más importantes, la autoestima.

Solamente en Santiago la Fundación atiende gratuitamente a 80 alumnos y otros 100 están entregando documentos para unirse a las clases inclusivas.

Primera sede fuera de la Región Metropolitana

“Con seis años de práctica inclusiva de buceo adaptado, Sumergi2 aceptó el desafío de tener su primer hijo fuera de la capital y esta es la sede de Concepción”.

Así describió el fundador la primera clase impartida en tierras penquistas, el pasado 23 de marzo. En la instancia, los voluntarios locales y de Santiago presentaron a las autoridades y padres de los potenciales alumnos los métodos de trabajo y el objetivo de la organización, que consiste en mirar la discapacidad desde otra perspectiva, una en la que todos somos iguales y tenemos la misma capacidad para enfrentar y superar los desafíos.

Esa visión fue compartida y recogida por el mundo privado, quienes, en gran medida, impulsaron la llegada de Sumergi2 al Biobío.

“Contamos con el apoyo de grandes empresas de la zona, como Grupo Madesal e Igi Inversiones, quienes nos contactaron para ofrecer la donación de equipamiento y así instalarnos”, precisó.

Lo anterior contribuyó a simplificar la logística de la primera clase, pero aún restaban dos elementos fundamentales para finalizar la ecuación perfecta: los voluntarios y la piscina.

En cosa de días, la primera estaba cubierta, decenas de voluntarios se inscribieron en el WhatsApp de la Fundación. En el caso de la segunda, la sede local de la Universidad Andrés Bello cedió sus instalaciones para concretar lo que sería una jornada inolvidable.

Formando al equipo de trabajo

Los primeros integrantes de Sumergi2 en el Biobío surgieron de un grupo de amigos de los voluntarios de Santiago.

Actualmente, en cambio, quienes desean formar parte del equipo deben presentar la documentación necesaria y adherir al código de ética de la fundación. Eso quiere decir, que queda completamente prohibido realizar clases remuneradas de buceo adaptado.

Quienes postulen, recalcan, deben estar comprometidos por la causa, hacerse parte de la ideología, llevar la bandera de la inclusión total y gratuita, y luchar cada día por recuperar la integración moral y valórica de las personas en situación de discapacidad.

A ese perfil adhirieron aproximadamente 65 voluntarios del Gran Concepción, quienes están recibiendo clases de capacitación previa a la puesta en marcha oficial.

Los alumnos

La fundación está dirigida a personas en situación de discapacidad, sin rango etario especifico.

Las primera sesiones son de instrucción, donde por ejemplo se les enseña a adecuar la respiración, para luego pasar a la esperada sumersión y experimentar la sensación de ingravidez. Todo esto en un contexto recreativo y de crecimiento.

A la fecha, Concepción suma alrededor de 30 alumnos en lista. Cifra que esperan, llegue a ser muy similar al número de la capital.

“Es un número importante de inscritos, sobre todo teniendo en cuenta que la actividad partirá recién en mayo”, afirmaron desde la fundación.

Bajo el agua somos todos iguales

Una de las características propias del ser humano es no poder respirar bajo el agua. Convirtiéndose en el único espacio donde todos compartimos la misma incapacidad.

Justamente a eso apunta la consigna de la fundación “Bajo el agua somos todos iguales”. Todos caminan, flotan, nadan y se sumergen.

Ese es el gran valor del buceo inclusivo, trasportar a los alumnos a que “vuelvan a sentir la sensación del vientre materno, de protección y comodidad, además de hacerlos sentir libres de desplazarse en el agua”, explicó Luis Torres.

Próximos horizontes

A un mes del vamos oficial, Sumergi2 está en el proceso de firmas de convenios con entidades.

Entre ellas se encuentra una de las más importantes, el permiso de la Unab para realizar las clases de la fundación en dependencias del polideportivo de la casa de estudios.

Pero no solo eso, los próximos años serán determinantes respecto de concretar la idea de expandir la iniciativa solidaria a más regiones.

“Tenemos la esperanza que de aquí a tres años podamos estar en las principales ciudades de Chile”, adelantó el fundador.

Hasta el momento suenan con fuerza las nuevas sedes en Valparaíso y Puerto Aysén.

En tanto, los voluntarios continuarán con el objetivo intacto: ofrecer inclusión total y gratuita a los habitantes del país.

Los interesados en formar parte de esta noble causa pueden inscribirse en  [email protected] o [email protected].