Si de aliados fieles se trata, el labial rojo es el compañero femenino por excelencia. Muchas chicas podrían salir sin dinero y sin llaves, pero nunca sin su pintalabios; ya que aparte de resaltar la boca, este producto cosmético le entrega sensualidad y femineidad al rostro.

Sin embargo, los inicios del labial no han sido algo al azar, pues tras esa barra de pintura existe una historia cargada de fantasías, elegancia y hechicería; todos conceptos con los que fue catalogado el pintalabios antes de convertirse en lo que hoy conocemos como un cosmético de elegancia y glamour.

Cuando nos referimos a este maravilloso invento estético, las mujeres de la Mesopotamia Antigua se llevan todos los créditos, porque ellas fueron las precursoras en la utilización de polvos de piedras preciosas para retocar sus labios. Ahora bien, las egipcias no se quedaron atrás, y es ahí que destaca Cleopatra, quien para darle color a su boca solía aplicar en ella una mezcla de carmín, efecto con el cual lograba despertar la pasión de los hombres.

Ya en la Edad Media, estas técnicas fueron perfeccionadas por los comerciantes islámicos que crearon los primeros labiales sólidos. Sin embargo, a diferencia de Oriente Medio, la sociedad europea no miró con buenos ojos la llegada del lápiz labial, y fue en dicho escenario que la iglesia medieval prohibió́ el uso de pinturas faciales por considerarlas un acto diabólico asociado a la hechicería y  prostitución.

Posteriormente, en el siglo VI durante el reinado de la Isabel I los labios rojizos ganaron popularidad en Inglaterra, impulsando en la clase alta la moda de rostros pálidos y bocas carmesí.

No obstante, el auge obtenido por el lápiz labial pronto sufriría una caída rotunda, pues en el año 1700 en Reino Unido comenzó una estricta tendencia anti-cosméticos,  donde la utilización de cualquier producto de belleza sería signo de rebeldía y sexualidad.

Incluso en 1770 el Parlamento Británico aprobó́ una ley que permitía la anulación del matrimonio si la mujer había usado labial antes de su boda. Sin embargo, la opinión de la corte francesa era radicalmente opuesta, ya que las féminas de la clase alta de ese país usaban diversos productos estéticos para hacer frente al “look natural” a cara deslavada, asociado a las prostitutas.

Un siglo más tarde, el maquillaje sólo era permitido para su uso doméstico, por lo que, un número muy reducido de chicas se atrevían a llevarlo en público. Periodo en que la famosa actriz francesa Sarah Bernhardt fue de una las pioneras en mostrar sus mejillas rosadas y los labios pintados de rojo sin tapujo alguno.

Pese a las fuertes críticas, a finales de 1800 la marca francesa Guerlain lanzó por primera vez una barra de labial al mercado. Tal producto hecho de sebo de ciervos y cubierto con papel de seda, demoró alrededor de cuarenta años en alcanzar popularidad.

En 1910 Elizabeth Arden entró a la industria de la belleza creando su labial rojo. Producto de estos dos lanzamientos, a principios del siglo XX muchas sufragistas estadounidenses llevaban la boca pintada como símbolo de independencia y desafío femenino.

Tal revuelo alcanzado en los años 20, se complementó con el apogeo de las actrices del cine mudo que pintaban sus labios rojo profundo para hacerlos resaltar en las cintas a blanco y negro que no distinguían entre un tono pálido y uno oscuro.

Durante la Gran Depresión de los años 30, este cosmético se convirtió́ en una señal de resistencia. Incluso una encuesta hecha entre los hogares estadounidenses, reveló que a pesar de las nefastas condiciones económicas, el 58% de las mujeres poseía al menos una barra de este maquillaje en su hogar.

Específicamente en la década de los 50, las casas de cosmética lanzaron productos de menor costo y las imágenes de las actrices de Hollywood como Rita Hayworth o Marilyn Monroe consagraron el color rojo como el matiz canónico de la industria de la moda. Diez años más tarde, acompañados de la mano del movimiento femenino y el florecimiento de la tendencia hippie, surgieron muchos otros tonos de pintalabios. Ahí ya no era extraño ver mujeres con labios en tonos violeta, azules, naranjas y hasta verdes.

Fue entonces cuando el labial rojo se transformó en un verdadero ícono de belleza femenina. La aparición de estas alternativas sólo puso en evidencia lo que por años las mujeres y las industrias dedicadas a la estética han sabido: que el labial rojo es único e irremplazable!.