Blues made in Conce

La melancolía hecha canción

El próximo 6 de agosto se celebra el Día Internacional del Blues, una fecha que desde hace tres años ha tenido eco también en nuestra ciudad, reuniendo a un conglomerado importante de exponentes del estilo, iniciativa liderada por la reconocida guitarrista Sandra Alarcón. Una instancia que es la manifestación viva de que aquí hay una escena dedicada a su cultivo, con una cantidad importante de exponentes y espacios abiertos a recibir sus sonidos. Aunque falta, más allá de esta celebración puntual, otros festivales y actividades que demuestren lo atrayente y potente de sus melodías.

Por Mauricio Maldonado Q.

Mediados de junio del año pasado, y en la tercera sesión del ciclo Noches de Jazz, Vinos & Blues los invitados de honor eran los capitalinos de Vintage Blues. Un cuarteto con más de 15 años de trayectoria que con temas propios, mezclan el cadencioso sonido del Misisipi con otros ritmos y otras corrientes que ni ellos mismos se atreven a definir. Un fluir de emociones y melodías que entusiasma a la audiencia, que en eso de las 20.30 horas, repleta la pista de Marina Club Discotheque. Aunque se trata de una banda foránea a nuestra realidad penquista, gráfica y sirve para tomar el pulso de lo que provoca este género llamado “la música del alma” y con exponentes tan icónicos y diestros como BB King, Muddy Waters, John Lee Hooker, Eric Clapton, entre muchos otros. Un sonido altamente atrayente y convocante al que Concepción no es para nada ajeno.

“Hay una escena, no es una cosa tan masiva aún, no sé si llenamos teatros y salas, pero sí está vivo, es un ‘bicho’ que picó hace un tiempo a varios músicos locales. Por ejemplo, las bandas nacionales de blues, como El Cruce o La Rata Blusera, tienen aquí una plaza o punto importante donde llegar, siempre que lo hacen agotan entradas y se llenan sus conciertos. Esto a mí me indica que el estilo sí está en boga o está muy vivo en comparación quizás a 10 años atrás”, comenta Lucho Astudillo, eximia figura y guitarrista de blues -entre otros estilos- penquista.

Una visión similar a la que plantea Rodrigo Aguilera, guitarrista de la banda El Sindicato del Blues, quien destaca que gracias a lo ecléctico del ambiente musical penquista, el blues se ha ganado un espacio importante y de diversos exponentes. “Hay una movida importante de blues en la ciudad, con varias bandas que se dedican al género, pero de distintas formas. Algunas rescatando lo más clásico y puro, otras haciendo fusión, pero hay una base de blues importante acá. Lo que pasa es que Concepción da para muchos estilos, hay muchos locales en los que se puede tocar, lo que da espacio para que bandas de distintos géneros puedan mostrarse. El blues siempre ha estado, es soporte para el jazz, el rock y mucho más”. Palabras a las que complementa que “nosotros nos hemos dedicado a la línea más clásica, el blues de los 50′ de Chicago, con formación clásica, es decir, armónica, bajo, guitarra y batería. Está Tomás y el Viejo Loco, banda de Talcahuano que también sigue la línea más clásica. Está Sandra Alarcón, que cultiva una interesante fusión entre blues y música campesina, tocando una guitarra traspuesta. Igual está Lucho Astudillo, quien es más rockero y acústico. Entonces en general, hay una movida importante del blues y no sólo acá mismo en Conce sino también en Chillán y Los Ángeles”.

Para Nicolás Masquiarán, musicólogo y docente asistente del Departamento de Música de la UdeC, aunque se puede reconocer una “escena” penquista blusera, ésta no es tan simple de identificar, es decir, en cierta medida se pierde dentro de la miscelánea sonoridad de géneros de la urbe, los cuales beben de su influencia y acordes. “Es complejo hablar de ‘escena’, porque musicológicamente hablando tiene muchas implicancias. Pero si lo pensamos en términos simples, como una comunidad local reconocible que se desenvuelve en el cultivo de ese estilo específico, podemos afirmar que la hay. Existen cultores y una audiencia que constituyen una comunidad, mediada por la creación y circulación de repertorios locales. Pero la forma de existencia de esa comunidad es difusa, porque entre la diversidad de música que apela a una raíz afro, la influencia del blues se entremezcla con otros estilos”.

A lo que el especialista añade que “existe diversidad de exponentes que se dedican al blues más ‘puro’, como Sandra Alarcón, Lucho Astudillo, La Blusa o Roxen Blues -los que se identifican con el estilo en sí-, pero también otros músicos y bandas que lo incorporan como un matiz o alternativa dentro de su repertorio, desde Los Tres hasta Julius Popper pasando entremedio por jazzistas como Rodrigo Álvarez. Con un espectro tan amplio de artistas que lo consideran -se podrían mencionar bastantes más-, sí me aventuraría a decir que hace parte de la identidad musical de la zona, y no solo exclusivamente de Concepción”.

“No me la jugaría afirmando que es determinante del sonido local, pero sí que los músicos han llegado a reconocerse en el estilo y asimilarlo, positivamente, como parte de sus referentes, y esto ha sido validado además por las audiencias”.

Precisamente, Álvarez hace hincapié en la preponderancia del blues por sobre otros estilos, o sea, se siente y escucha su influencia desde Violeta Parra hacia abajo, esto por ser la música fundacional norteamericana y éstos el modelo a seguir por el resto del mundo. “El blues es todo. Como el negocio musical lo controlan -en gran medida- los norteamericanos, el blues es su folclor. Tú escuchas al mítico Robert Johnson, famoso blusero del ‘crossroad’, y a Violeta Parra, y suena igual, es la misma sonoridad. Es música campesina, pero norteamericana. Es el sonido de la clase obrera, una manifestación desde esa perspectiva”.

Actitud blusera femenina

En esta línea, y como se menciona más arriba, destaca Sandra Alarcón, quien guitarra en mano y dueña de un estilo blusero único, ha liderado por tres años consecutivos la celebración del Día Internacional del Blues en Concepción, reuniendo cada 6 de agosto a un buen número de exponentes del estilo provenientes de diferentes puntos de la Región.

“La celebración de este día acá, ha generado como un sentido de comunidad entre los músicos de blues. Un espacio que se identifica como tal, de tener un día y organizarnos, mostrar lo que se está haciendo a la comunidad y entre nosotros mismos, el compartirlo, no es algo menor, por el contrario. Da muestras que es algo instalado y totalmente vivo en el ambiente musical de la ciudad”, apunta Sandra.

Desde el 2011 que se dedica a la exploración y experimentación del estilo, años en que era difícil hablar de un movimiento de blues penquista, “podía identificar a varios haciendo música del género, pero como dispersos, repartidos en distintos lados. Entre ellos yo misma, que no sabía si hacía blues u otra cosa. Sin embargo, con el tiempo enfoqué mi propuesta y a identificar el circuito, lo que luego derivó en la celebración de su respectivo día y colgándonos también de un movimiento nacional que se dio en ese entonces, y que este 2019 vamos por el cuarto”.

Lo que animó y sirvió de empujón para que la exponente de las seis cuerdas liderara este festejo internacional en su versión penquista, fueron sus diferentes viajes por el país, participando de festivales y ferias en que el blues congrega y se siente con fuerza. “Fui parte de la primera feria del blues que se hizo en Santiago, ahí está el contexto de la red que se formó para celebrar el Día Internacional del Blues. También estuve en festivales sureños, por allá por el lago Ranco, lugares donde igual se hace mucho blues. La movida blusera sureña es mucho más grande de lo que se hace en la zona norte. Es un movimiento organizado desde hace mucho tiempo, con sus respectivas redes sociales activas, con un sentido de comunidad mucho más presente y latente -desde mi perspectiva- que otros estilos musicales, somos como una especie de club”.

Otra de las exponentes femeninas locales del blues, reconocible por otros músicos y que también se menciona más arriba, es Roxana Pardo, líder y vocalista de la banda Roxen Blues, quien al igual que el resto deja en claro lo potente y variado del movimiento blusero local, “Hay muchos representantes, exponentes y compositores del blues en la zona y que están a un nivel muy bueno. Son músicos que están tocando en Santiago, que se mueven no sólo en la Región y que están generando un circuito. Quizás en Conce no se ha dado el escenario del blues, es decir, un local exclusivo donde se escuche el estilo, creo que así se visibilizaría más, pero es un hecho que sí existe un movimiento o ambiente de blues en la ciudad”.

“Se ve que es una escena que está creciendo, pero no cuenta con todo el apoyo que debería tener, falta que productores, espacios e incluso el ahora Ministerio de las Culturas, se la jueguen por este tipo de música y su masificación, porque de verdad atrae a mucho público. Siento que es una música que no distingue rango etario, cautiva de la misma manera a pequeños y grandes”.

En cuanto a su amor o pasión por este género, y cultivarlo por sobre otro sonido, Roxana es clara en sostener que “me llama la atención la fuerza interna que tiene, lo escucho y como que siento una pasión, mi cuerpo se siente muy cómodo con sus melodías. Me hace feliz, me lleva, porque encuentro que el blues es súper tribal, tiene esa base que está presente, prácticamente, en toda la música. Es un ritmo exquisito, formas de cantar desgarradoras intensas, aprendí mucho en la forma de cantar de Robert Plant, pero en su etapa más zeppeliana”.

Festivales y profesionalización

Pese a que queda clara la latencia y presencia del blues, con sus respectivos exponentes, dentro de la ciudad no es algo tan masivo y que no está todas las semanas presente dentro de la cartelera musical penquista. Si bien se está en buen pie, faltan iniciativas que hagan que “explote” el estilo dentro de Concepción, quizás no tan grandes y que se involucren entidades que apoyan a otras actividades, tal como señala Astudillo, “siento que todos los lugares ya se abrieron al estilo, ningún local que es más rockero se ha cerrado al blues, el llamado creo que es que sigan surgiendo más bandas del estilo. Hay muchos chicos tocando en la calle, bluseando, existen varios armonisistas, que incluso organizan ‘batallas’, está el ciclo Noches de Jazz, Vinos & Blues que de forma regular trae figuras nacionales e internacionales de renombre, y es un lleno asegurado. Quizás faltaría como para darle un gran empujón, a nivel más de municipales, el organizar festivales y encuentros de blues, tal como lo hacen con el jazz. Pero siento que la gestión, desde los productores y gente que le gusta la música, se ha abierto el espacio y sigue creciendo”.

Para Aguilera la cosa va por otro lado, más allá que se formen bandas del estilo o que haya un espacio o local dedicado a ello, “creo que quizás falta profesionalizar la escena, si bien hay varias bandas que se dedican en serio en cultivarlo y difundirlo, hay otras que no, como que lo mantienen a un nivel sólo amateur, cuando no se tiene una visión de llevar a otro nivel tu propuesta, es muy difícil salir de ahí. Y esto se podría lograr a través de los festivales. Por ejemplo, el jazz aquí se comenzó a levantar de nuevo con los festivales de Marlon Romero. Generar instancias que vayan más allá del Día Internacional del Blues, el cual es tremendamente valorable, pero se levanta a puro pulso, no es un festival como debería ser. No hay un trabajo profesional de realización de un evento, a lo mejor si se hiciera, por ejemplo, como festival de blues en el Teatro Biobío, convocando a bandas de todas partes y generar un ambiente, tiraría más arriba el género”.

Opinión similar a lo dicho por Roxana, quien hace notoria la falta de un local exclusivo de blues, “no es suficiente con armar el Día del Blues en agosto, que es la actividad que realiza Sandra Alarcón y que ahora va por su cuarta edición, hay que hacer más festivales temáticos, creo que si se hace un festival de blues grande, en un escenario importante dentro de la ciudad, es lleno asegurado, ya que es una música que atrae mucho y no sólo de una ciudad en particular. Por ejemplo, lo que sucede con el festival de blues del Lago Ranco, he estado cantando ahí y llega gente de todo el país siendo que es un lugar para nada céntrico”.

La postura de Sandra va por el carril de ser más profesional en lo que se propone, “dedicarse a la música no es sólo atreverse, va más allá, mucha gente lo ha hecho, pero se han quedado en el ‘carrete‘, se los ha consumido el ambiente bohemio. Hay que ser disciplinado y dedicarse en un cien por ciento, lo cual es complejo, ya que muchos tienen otras prioridades. Hay que exigir más como público y también como músico. Quizás es necesario también que haya más presencia de mujeres en el blues, como igual en todo el arte, pero tienen que haber discurso respecto a ello. De eso es que estamos escasos, muchos se dan cuenta de las falencias, pero nadie hace nada”.

Voz disidente

Contrario a lo que se creería, siendo uno de los productores más experimentados del circuito musical local, Mario Soto -cerebro detrás del ciclo Noches de Jazz, Vinos & Blues- comenta que no existe escena del blues penquista, que se está lejos de lo que se hace en la capital y quienes se dedican a ello en la ciudad, no tienen una propuesta íntegramente profesional.

“Es muy poco lo que se hace, no creo que hayan más de tres bandas de blues, reconocidas como tal. Estamos muy lejos aquí de lo que se hace en comparación al jazz, en que hay alrededor de 50 y más exponentes, quienes todas las semanas están haciendo música. Aquí como que no es muy oficializada la escena del blues, por lo menos en Santiago hay unas 8 bandas reconocidas y de gran trayectoria en el estilo, que llevan años tocando, un número superior que Concepción, pero tampoco es una locura. Encuentro que aquí está como todo más amateur”, cuenta Mario.

Pese a esto, el productor reconoce la masividad que implica el género, que “a los lugares donde he llevado blues, ha resultado mucho más oreja que el mismo jazz, es potente y más fácil de asimilar”, aunque recalca que en Concepción son pocos los cultores que lo hacen y ejecutan.

“A Concepción le falta más bandas de blues más profesionales, según mi opinión, se hace, pero no al nivel como el que se hace en la capital, El Cruce es un buen ejemplo de ello. Lo mismo que Felipe Ruff y ahora Ángel Parra con su banda Los Retornados. Lo otro, es que años atrás El Averno le dedicaba un espacio importante al blues, trayendo a varios músicos de afuera y también de la zona, lo que hacía visible una escena, pero esto cambió con la llegada de los nuevos dueños del local, quedando sólo yo como el único que, prácticamente, trae blues de afuera. He traído dentro de la trayectoria a lo menos a 15 músicos, bluseros, de Chicago, ya sea guitarristas, saxofonistas, bajistas, pero principalmente cantantes y guitarristas”.