Se acerca el verano y todos buscan conseguir un cuerpo de impacto. Varias son las alternativas que marcan la pauta, pero hay una ajena a las rutinas de gimnasios que siempre cautiva, sobre todo a las mujeres. El ballet no sólo es elegancia y arte, también es una disciplina que conlleva numerosos beneficios para la tonicidad y equilibrio de tus músculos.

Por Catalina Morgado C.

14711422_1668751106748759_7204615435614413595_oEste clásico de la danza ha sido la elección de muchas mujeres, e incluso hombres, que quieren salir de la rutina y mantenerse en forma, o simplemente para mejorar su elasticidad, ya que el ballet también tiene algo de deporte porque comprende una sesión de ejercicios rigurosa donde se trabajan todos los músculos del cuerpo, pero de manera más delicada y elegante. ¿Lo mejor? Que cualquier edad es buena para partir.

Para muchas penquistas, no participar del ballet se ha convertido en un sueño frustrado. Un ejemplo es Catalina Parra (30), una ejecutiva comercial de Concepción que después de 24 años retomó uno de sus grandes amores. “A los seis estuve en ballet, pero no pude continuar, fue mi sueño frustrado. Ahora que mis hijos también están en clases pensé que no podía perder esta oportunidad. Con esto volví a ser una niña”, cuenta ilusionada.

Mientras Catalina toma un respiro en su arduo ensayo y reconoce que la disciplina europea le sirve para tonificar su cuerpo, no puede evitar reconocer que la principal motivación para practicarla es la pasión que el ballet —su sueño— le provoca: “Entré a las clases y descubrí este mundo que es un arte, donde puedes expresar tus sentimientos y lo que estás viviendo”.

Así también suelen pensar las y los más aficionados a esta danza clásica que emerge en el Renacimiento italiano durante los siglos XV y XVI, cuando Luis XIV de Francia fungía como uno de sus principales impulsores al fundar la Académie Royale de Musique, en la Ópera de París, donde surgió la primera compañía profesional del baile.

Tuvieron que pasar varios siglos para que el ballet aterrizara en suelo local. La reconocida Juanita Toro es una de las mayores exponentes de la disciplina con su academia homónima, la que hace poco cumplió 50 años de vida.

A sus 73 años, esta sabia y admirable mujer continúa practicando el ballet, en entretenidas clases donde traspasa todos sus conocimientos a los más de 100 alumnos que se inscriben cada año.

Según Toro, el ballet es “una forma de expresión, de comunicación a través del cuerpo, y que en este caso se llama técnica académico clásica, con la que se aprenden este tipo de movimientos. El método que se va a adquirir con la danza clásica va a ser una herramienta importantísima para el bailarín que quiera desempeñarse en cualquier tipo de baile”.

14753665_1668752443415292_6700288723251335881_oEl ballet exige una importante concentración de quien lo ejecuta, ya que se deben realizar movimientos corporales con mucha precisión y coordinación. Los primeros pasos que se aprenden son los pliés y relevés. El primero es uno de los movimientos básicos e ideales para preparar el cuerpo antes de las clases y consiste, en esencia, en flexionar las rodillas de manera suave y continua; el segundo, en tanto, ayuda a desarrollar la fuerza y flexibilidad de piernas y pies al elevar el cuerpo sobre las puntas o medias puntas de las extremidades inferiores.

Al ritmo de melodías de Chaikovski y otros, cada una de las clases se enfoca en partes diferentes del cuerpo: brazos, piernas, abdomen, pies y tobillos, que se van tornando cada vez más fuertes y firmes. Gracias al intenso trabajo y esfuerzo que requiere el ballet, en pocas semanas se empiezan a notar resultados físicos, como quemar entre 400 y 500 calorías por clase, tal como afirma Catalina Parra: “Ves un cambio en tus piernas, en la postura del trasero, estoy más apretada, ya no tengo ese dolor en la espalda, no camino agachada, ando liviana por la vida, y todo esto lo he conseguido en dos meses de clases”, declara.

En el caso de los niños —que forman gran parte del alumnado de la Academia Juanita Toro—, hay varios entusiastas que dan lo mejor de sí cada día. “Llegué este año y lo encuentro muy entretenido. He visto que tengo más musculatura en las piernas y he mejorado en gimnasia, tengo más concentración y mejor postura, con lo que puedo conseguir hacer mejor los ejercicios de gimnasia artística. Me gustaría continuar porque el ballet, más que un baile, es un arte”, cuenta Benjamín Riquelme (10).

Juanita reitera que las clases comienzan desde los 4 años y se pueden realizar hasta cualquier edad. “A los pequeños los formamos con juegos, les enseñamos el ballet de forma lúdica. Cualquier persona puede inscribirse y de cualquier edad, tenemos alumnas de 50 años e, incluso, hombres de distintas edades. La introducción de los hombres siempre es poca, pero ahora es menos tabú que antes”, dice la experta.

En ese sentido, la también profesora de la Academia, María José Bretti, cuenta que “no hay una edad para moverse, ni para aprender, ni para seguir haciendo cosas. Para todas las edades son los mismos beneficios. El ballet es otra posibilidad de ver el mundo, porque se comparte y se trabaja en equipo”.

14707874_1668753810081822_7973153216587247484_oEn Concepción, además de la opción de Juanita Toro en Maipú 1745, cuyas clases tienen un costo de $34.000 dos veces a la semana, hay diversas alternativas para realizar esta disciplina, como Petite Danse (Rengo 451) y Bafobiobío (Serrano 174).