Antonia Plancic: Confianza y actitud

En eso consiste la belleza para la joven modelo de Agencia Elite Chile, que a los 22 años se desenvuelve a diario en dos mundos con diferencias abismales: el modelaje, y su vida como estudiante de último año de Ingeniería Civil Industrial ¿Cómo lo hace? Con energía, esfuerzo, y, sobre todo, con mucha dedicación.

Por Gabriela Bustos P.
Fotografías Ricardo Sfeir @ricardo.sfeir
Maquillaje y pelo Tyare Dreyer @tyaredreyer

“Y tú ¿por qué tan arreglada? Era la pregunta típica de mis compañeros cuando llegaba a la U directo de trabajar. Soy simple y valoro la comodidad, entonces usualmente me veían con buzo y cara lavada. La moda es una faceta alternativa a mi vida diaria, por lo que cuando estoy en el trabajo, me siento en un nuevo papel, donde puedo jugar y desarrollar un área distinta de mi personalidad”, explica.

Pero la impresión de sus pares, no es más que el resultado satisfactorio de su esfuerzo por llevar ambos rubros a la perfección. “Mi vida no es para nada rutinaria, lo único que se mantiene es que hago muchas cosas, y que me levanto muy temprano. Casi siempre tengo que ir a la universidad, aunque sea un rato. A veces hay castings, trabajos o eventos, aunque todo varía. Por lo general tengo al menos una de esas tres cosas por hacer. Y claro, a veces todas en un mismo día. Mi única regla es que mi prioridad sea siempre la universidad”, cuenta la joven.

El que su carrera sea un tema prioritario, responde a la vocación con que la escogió, pues reconoce que desde niña sintió que tanto sus motivaciones, como sus habilidades, iban por el lado matemático. Por este motivo, cuando llegó el momento de escoger una profesión, sintió que necesitaba un enfoque más amplio, que le diera la oportunidad de experimentar y más adelante especializarse.

Hoy, en su décimo semestre y ad portas de culminar la etapa universitaria, reconoce que el interés industrial que sentía en un comienzo, y que incluso la llevó a hacer su primera práctica en Codelco, poco a poco ha ido mutando al área comercial, e incluso la ha llevado a imaginar complementando las dos pasiones que desarrolla a diario. “Me encantaría aplicar el área comercial, específicamente en marketing, al rubro de la moda. De hecho, cuando hago campañas ahora, siempre estoy atenta y preguntando a los clientes o productores cómo arman la idea. Siempre nacen de un equipo multidisciplinario, y por lo general el que dirige todo y toma las decisiones finales, es un ingeniero o similar. Para llegar ahí imagino que son varios años de experiencia, pero me encantaría intentarlo, y siento que por haber estado antes mirando esto desde otra perspectiva, entiendo mucho mejor cómo funciona todo y podría ser un gran aporte”, explica con convicción.

Primeros pasos

Si de recuerdos se trata, no pasa por alto su primera sesión de fotos. “Fue a los 16 años, y era para una tienda de zapatos de una vecina. Ahí conocí a la Coni Rubilar y la Romi Peñailillo, que ya tenían más experiencia en moda. Me acuerdo que me insistieron en postular a alguna agencia, pero nunca lo hice. Aparte viviendo en Concepción era difícil. De ahí en adelante siempre fui haciendo distintos trabajos de modelo, pero cosas pequeñas y solo en Conce”, relata.

Aunque reconoce que le tiene un cariño enorme a la ciudad penquista donde se crio y creció, y que en ella están gran parte de sus recuerdos y amistades, siempre la vio como el comienzo de una etapa. Por ello, y tal vez por el placer que le generaban las visitas al resto de sus familiares en la capital, es que no tuvo mayores inconvenientes cuando su núcleo familiar decidió irse a Santiago.

Pero si hubo un cambio decidor en su vida laboral con esa mudanza, fue la oportunidad de participar en un casting con open call para un desfile de la diseñadora Lupe Gajardo. “Lo vi en Instagram, y como estaba ahí me motivé, fui y quedé. Este desfile fue una increíble vitrina, ya que estaban los mejores maquilladores, fotógrafos y personajes del mundo de la moda. Incluso salí en Harper’s Bazaar y Revista Paula con fotos del backstage. Tras este desfile se abrieron varias oportunidades, que formalicé firmando por primera vez con una agencia”, cuenta.

Fue así como comenzó a dedicarse con más constancia al rubro, en una primera instancia de la mano de esta agencia, y posteriormente en modalidad freelance, que le permitía manejar mejor sus tiempos, y evitar descuentos y comisiones. “Estaba bien así, pero pasó que agoté un poco ese recurso. Tuve una buena racha en un periodo corto, y ya no estaba quedando en los castings por ser una cara muy repetida. Comprendí que debía volver a una agencia para abarcar pegas como el e-commerce, campañas y desfiles. Coincidió con que había dado mi examen de grado, entonces pasaba por un periodo más relajado, así que le comenté este tema a un amigo que es ex booker de Elite, y él me dio el contacto de una booker de la agencia. Postulé como cualquier persona. Fui, me midieron, tomaron polas (fotografías instantáneas) y quedé. Ahora estoy feliz, es un equipo responsable, buena onda, y que me mueve harto”, explica la joven.

Su talento y acertadas decisiones, la tienen disfrutando hoy lo que a temprana edad ya ha cosechado, y es que más allá de ser un trabajo, reconoce que disfruta a concho cada labor que realiza, sobre todo cuando se trata de sus favoritos: los comerciales. “Por lejos, grabarlos es lo que más me gusta. Da lo mismo cuál sea, o si soy protagonista o salgo dos segundos, me siento más involucrada al actuar que al posar frente a la cámara”, confiesa.

Pero, así como hay un lado que la maravilla y lleva a disfrutar a diario, también reconoce que le toca lidiar con varios prejuicios lejanos a la realidad. “Los noto en ámbitos de contexto social, al hablar sobre mi trabajo, por las preguntas que me hacen. Se piensa como un mundo superficial y frío y no es tan así. La industria de la moda es como cualquier otra, hay personas buenas y malas como en todas partes. Sí considero que se aleja un poco de la realidad de muchos, en cuanto a los perfiles publicitarios, y a pesar de que ha habido considerables cambios en este sentido, aún falta harto”, opina la modelo que hoy por hoy, está enfocada netamente en terminar su carrera.

Te invitamos a conocer los favoritos de Antonia Plancic:

Película: Interestelar.
Serie: The Handmaids Tale.
Comida: Todo, literal.
Destino: Una ciudad grande, pero con costa.
Moda: Comodidad.
Libro: No leo nada, para qué mentir.
Música o canción: Muy variado. Puedo ir desde Deep Purple a Ariana Grande, pero mi único límite es la música romántica o la electrónica estilo deep house, que me cargan.
Deporte: No soy muy pro ni constante en ninguno, pero a veces me da por correr, que me encanta, o box para liberar tensiones.
Placer culpable: Comer y tomar mucho sol.
Objeto infaltable: Aquaphor para mis labios y una peineta de cejas no fallan en mi cartera.
Mascotas: No tengo.
Inspiración: Personas reales y cercanas. No me podría inspirar en algún famoso empresario que leí en el diario, o alguien del que solo sé lo que veo en Instagram.
Perfume: Woman de Ralph.
Dato: Mi restaurante favorito, Le Bistrot en Providencia.