Ankle boots

Justos y necesarios

Si hay un calzado que representa al otoño en su máxima expresión, son sin duda los botines. Además de combinar con todo, el ser la fusión perfecta entre el zapato de tacón y la bota alta, garantiza comodidad, elegancia y versatilidad como pocos elementos. ¿Lo mejor de todo? ¡Nunca pasan de moda!

Por Gabriela Bustos P.

En términos simples, el botín es un tipo de calzado similar a la bota, pero con la caña baja, que en el caso del ankle boots, solo cubre hasta el tobillo. Aunque sus orígenes no están bien definidos, se presume que los primeros surgieron en la época de los egipcios, cuando por sus labores de caballería, requerían protección absoluta en los pies. Como en ese caso no bastaban las sandalias, decidieron agregarle una cubierta y plataforma, que terminó dando cabida al primer acercamiento a las botas de tipo cowboy.

Posterior a ello, y dados sus atributos, esta prenda comenzó a ganar más adeptos, y a masificarse y evolucionar. Poco a poco, lo que había surgido por mera funcionalidad, empezó a detenerse en detalles estéticos, que fueron perfeccionando y diversificando sus modelos.

Pero independiente de su rápida propagación, durante muchos años las botas siguieron estando relegadas a actividades por las que habían nacido, y por ende, considerando los estereotipos de la época, siguieron ligadas únicamente a los varones. Tal fue su posicionamiento, que incluso algunos bocetos de Leonardo Da Vinci dejan en evidencia lo común que era ver a hombres con este calzado mientras desarrollaban sus labores.

Otro aspecto que se puede vislumbrar, y nuevamente con fines prácticos, es el tacón que incluían. Esta última característica sin embargo, fue la que al pasar los años, convertiría a los botines en una pieza atractiva para las damas. Y es que como decía Christian Louboutin, “los tacones son un doloroso placer”. Sin duda tenía razón, salvo por un detalle, ¡en este caso no hay dolor!

Aunque claramente hay muchas diferencias, la mujer de antaño y la moderna tuvieron el interés común por adaptar a sus estilos este calzado, que de ser utilizado bajo largos y frondosos vestidos en un comienzo, fue poco a poco adquiriendo protagonismo, a tal nivel, que más que un accesorio, hoy lo categorizamos como un básico.

¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo?

Las respuestas son múltiples, porque si hay una palabra que define a los botines, es su transversalidad ¡Siempre puede ser la ocasión perfecta!

Pueden combinarse con pantalones anchos o con pitillos, con faldas largas o con minies, con medias o piernas descubiertas, incluso pueden acompañar a un short. No hay límites para este elemento, y aunque tampoco los hay en el ámbito estacional, sí es un hecho que el otoño es su época ideal.

El que cubra el empeine lo transforma en un calzado, que además de ser estéticamente bello, cumple una evidente funcionalidad. Esta se puede ver potenciada por el material del que esté hecho, que aunque es diverso, por lo general tiene al cuero como materia prima esencial.

Si de botines se trata, los modelos son tan variados como la cantidad de estilos que conocemos en la actualidad. Los hay simples, con solapas, con tachas, con hebillas, con tacones finos, gruesos, cuadrados, planos, y muchos otros por mencionar. Sin embargo, si lo que buscamos es elegancia y comodidad, hay un diseño especial que saca ventaja a los demás.

Los ankle boots son compatibles con todo. Su diseño clásico lo convierte en un elemento elegante, pero no por ello incómodo. Tal como su nombre lo indica, se caracteriza por su altura hasta el tobillo, pudiendo garantizar abrigo, sin entorpecer la movilidad.

Los aspectos anteriores son los únicos que se dan por sentados, porque todo lo demás puede variar. Pasa por ejemplo con sus tacones, que aunque suelen ser anchos, están disponibles también en otras versiones, donde su sofisticada delgadez lo transforma en el compañero chic ideal.

Para qué hablar de colores, cuando hace varias décadas se dejaron atrás el café y negro tradicional. Pese a que son estos clásicos los que no faltan en ningún armario, hoy se ha dado cabida a tonos artificiales e incluso estampados, que no hacen más que dar cuenta de que más que un accesorio, estos botines pueden ser perfectamente la pieza central de cualquier outfit.

Los hay para quienes quieren verse casuales, y privilegian la comodidad ante todo. En este caso, el combinarlo con prendas simples como un jeans, polera o cardigan, bastará. En cambio, si lo que se busca es resaltar aspectos puntuales de la personalidad, también son capaces de potenciarlo, acompañando pantalones de cuero, prendas estampadas de animal print, o camisas grunge o de bandas legendarias, en las que un zapato rockero sin duda sumará.

Pero si hay un plus que otorga este calzado, independiente de su material, es el realce a la feminidad. Aunque lo usual es llevarlo con pantalón, el poder mezclarlo con un vestido de verano o invierno por igual, demuestra sin tapujos lo trendy y versátil que es; porque en definitiva no importa si es una cita casual o formal, siempre habrá un ankle boots dispuesto a deslumbrar.