Ingeniero todo terreno

Andrés Sanhueza Maass: Pedaleando hacia nuevos horizontes

Dando la vuelta larga hasta llegar al rubro de las viviendas, el gerente comercial de Ikonnex Grupo Inmobiliario cuenta parte de su vida en este difícil y competitivo mundo, así como también de su formación profesional, vida familiar y pasión por el deporte, esto último marcado por la práctica del rugby y su posterior amor por la bicicleta y el enduro. Una senda en que no ha sido ajeno a épocas marcadas por la tristeza y también de mucha alegría, como el nacimiento de sus cuatro hijas y un sólido matrimonio de más de 17 años.

Por Mauricio Maldonado Q. Fotografías Francisco Méndez R.

Son pasadas las 17.30 horas de un miércoles, y el sol ya empieza a emprender su retirada, cubriendo con una leve sombra las calles y galpones que colindan con las instalaciones de Ikonnex Grupo Inmobiliario. Emplazado en toda una esquina del Parque Industrial de Avenida Michaihue, en la comuna de San Pedro de la Paz, el edificio de dos pisos parece ajeno al ajetreo colindante de ese momento, en que muchos automovilistas comienzan a regresar a casa luego de una tibia jornada laboral de otoño, lo que también se percibe en las micros que a esa hora circulan en distintas direcciones colmadas de pasajeros.

Un término de jornada que está lejos de concluir para Andrés Sanhueza Maass, gerente comercial de esta empresa inmobiliaria, quien tras una breve espera, me recibe en su oficina, la que está ubicada en el segundo nivel tras atravesar un pasillo de inmaculado blanco rodeado de cristalinos ventanales. De amable sonrisa, de a poco se va aventurando en contar parte de su historia, atravesando distintos pasajes y épocas que lo han convertido en el profesional que es hoy en día. Un camino marcado por las decisiones laborales y también de índole personal, en que los momentos duros y difíciles no han estado ausentes, siendo su esposa y cuatro hijas su pilar fundamental. El deporte igual lo ha ayudado en este sentido, convirtiéndose más que un pasatiempo, en un verdadero catalizador.

Una amena conversación, por cerca de una hora, en que su formación estudiantil fue determinante al momento de escoger una carrera universitaria, siendo la ingeniería comercial lo que se convertiría a la larga en su pasión.

 ¿De dónde nace la inquietud por estudiar ingeniería?

Estudié en el colegio francés, Lycée Charles de Gaulle, donde el perfil en esa época, era bastante científico, te direccionaban hacia allá. Saliendo de ahí me voy a estudiar ingeniería civil industrial a la UBB, y estando en la carrera me doy cuenta que no era lo mío y que lo que sí me motivaba, los negocios y la administración, tenía que cambiarme a ingeniería comercial, lo cual hice de manera interna. Me atraía más todo lo relacionado con el marketing y publicidad, y la ingeniería comercial era lo que más se le acercaba. En ese entonces no había muchas opciones para estudiar carreras de ese tipo y menos en Concepción. Momento y decisión en que también me reencuentro con varios ex alumnos de colegio, que aparte de estudiar estaban jugando rugby en el club de la universidad. Me atrevo a decir que uno de los motivos por los que me decidí por la UBB, fuera de lo académico, fue precisamente por el equipo de rugby.

 ¿Y cómo llegaste al negocio o rubro inmobiliario?

Mi primer trabajo, el cual en primera instancia iba a durar un par de meses, lo que a la larga fue un buen rato, fue para la naciente en ese entonces empresa de ingeniería Pares & Álvarez. Luego, me entra la inquietud de realizar un pos título, específicamente un MBA en Estados Unidos, para el cual comienzo a preparar las respectivas pruebas o test en inglés necesarios. A la par, y producto igual de esta inquietud de hacer algo, me entra el bicho de querer irme de Concepción, lo cual hice y emigré a Santiago durante 10 años, trabajando en los teléfonos. Es decir, me fui para trabajar en la antigua compañía Smartcom PCS -actual Claro- como ingeniero de operaciones, su gerente era amigo mío y me llevó a trabajar con él. No era algo que me despertara gran pasión, pero como estaba recién partiendo todo trabajo es formativo, era una empresa bastante entretenida, principalmente, en su área más comercial. Al poco tiempo, a los seis meses que llevaba ahí, mi jefe y amigo, y quien me había llevado a la empresa, deja su puesto y me quedo solo en un cargo que prácticamente había inventado para poder trabajar con él. Me quedo navegando en esta empresa, buscando un rumbo, ya que me quería quedar en Santiago, y ahí aparece una oportunidad interna en el área comercial y me cambio. Lo cual me cambió el mundo, encontré un área que sí me apasionaba, veía los distribuidores, el canal indirecto de Smartcom PCS, como Key Account Manager. Fue una experiencia muy entretenida, y ahí me quedé también un buen rato, hasta que la empresa cambia de dueños españoles a mexicanos, transformándose en Claro. La experiencia con los nuevos dueños no fue buena, fue un cambio súper fuerte, momento en que empiezo a buscar caminos laborales distintos. Ahí aparece una oportunidad en una inmobiliaria con presencia nacional, me llama un head hunter para ofrecerme un cargo en un rubro, totalmente, desconocido para mí. Estoy hablando de los años 2006 a 2007, una inmobiliaria que quería desmarcarse del perfil técnico, y quería darle un enfoque cien por ciento comercial.

En ese entonces, no era muy común para las inmobiliarias un enfoque de este tipo y estaba renovando su plana ejecutiva comercial, por lo que necesitaba profesionales que vinieran del retail. Y así llegué a trabajar a una inmobiliaria de SalfaCorp, llamada Geosal que luego se llamó Aconcagua. Llego a la inmobiliaria y el equipo comercial no sabía nada de ese mundo, y ahí lo aprendimos todo juntos. Desde ahí y hasta el día de hoy, que he estado ligado al rubro, me encantó el negocio inmobiliario.

¿Cómo lograste el volver a Concepción?

Porque cuando esta inmobiliaria, que era Geosal y luego Aconcagua, incorpora un negocio en el sur del país, área de la cual me hago cargo, que correspondía de Chillán a Puerto Montt, en primera instancia tuve base en Puerto Varas. De hecho viví allí durante un año y de ahí volví a Concepción, producto de este rol en esta área que abarcaba diferentes regiones. Estando en Concepción, luego de más de 10 años me reencuentro con mi ciudad, mis amigos, con mi gente que había dejado de ver hace un buen rato.

Estando acá, la ciudad es muy distinta cuando la abordas como soltero a cuando estás casado con familia. Es una ciudad muy agradable para vivir, es potente, ya que tienes acceso a lo que también existe en Santiago, ya sea buena educación, buenos barrios, a un buen vivir sin tener que sacrificar tanto tu vida personal. En la capital, para lograr un buen vivir, tienes que darlo todo. Es muy intenso, la competencia profesional es dura, es un nivel de vida bien estresante. Estando en Concepción, empiezo a ver los negocios de mi papá, que eran en lo principal sobre Buses Hualpén. Lo ayudo en eso, y me toca tomar la decisión de regresar a Santiago o salir de Aconcagua, lo cual opto por esto último. Me había acostumbrado, nuevamente, a estar acá y mi padre estaba mayor, no se encontraba bien de salud, y decido quedarme. Sin trabajo en ese momento, pero con la clara convicción que esta era mi ciudad y que no quería volver a Santiago.

¿Y cómo llegas a incorporarte a Ikonnex?

Estando ya en Concepción, buscando mi rumbo, me llama mi actual socio Álex Lagies para ofrecerme el incorporarme a su empresa, negocio de carácter familiar, en ese momento Constructora Lagies, ya que querían darle un foco más potente al negocio inmobiliario. Y estando como uno de sus ejecutivos, del Grupo Lagies, pasan por un momento difícil del negocio y dejan de ser una empresa en que estaban padre e hijos, quedando solos los hijos, Alex y Christian, quienes me ofrecen incorporarme y partir de cero como socio del grupo. Eso fue a finales del 2012, y nace lo que hoy es Ikonnex Grupo Inmobiliario.

¿Cuándo pasa a ser Ikonnex Grupo Inmobiliario?

El nombre de Ikonnex lo tenemos desde mediados de junio del 2017 que fue cuando tuvimos una fusión que no prosperó, pero que si nos dejó las ganas trabajar para que Ikonnex fuera conocida como nuestra marca y desde ese momento empezamos a trabajar en su posicionamiento.

Antes de Ikonnex, éramos Konnex y antes Zentrum, marcas que solo conocíamos nosotros y que obedecían más a un tema societario que a una marca comercial.

En este sentido, y teniendo de referencia la alta competencia del rubro inmobiliario en nuestra ciudad ¿Cómo ustedes marcan o hacen la diferencia?

Tratamos de ser una inmobiliaria que propone productos desde las necesidades de los clientes, no sólo de las necesidades básicas habitacionales, un poco de cómo nace nuestro ‘primer hijo inmobiliario’, o sea, ejemplo de cómo creamos nuestro primer proyecto inmobiliario, que es Valle Catirai camino a Santa Juana. Vimos la necesidad, ya que en ese entonces no existía en Concepción un proyecto de casas con arquitectura mediterránea. Sí en la mayoría de la autoconstrucción las personas optaban por este estilo. Logramos un proyecto con arquitectura moderna, emplazado en un condominio. Catirai responde un poco a eso, se hizo cargo de una necesidad que identificamos, lo que tratamos de extrapolar al resto de nuestros proyectos. Tratamos siempre de desarrollar productos con algún plus, algo más allá que solo una vivienda, ya sea en arquitectura, en diseño, en fin, en atributos.

Equilibrio perfecto

Comenzando sus estudios universitarios, entre el periodo de pasar de la adolescencia a ser un joven profesional, Andrés vivió la dura pérdida de su madre y uno de sus hermanos en un corto lapsus de tiempo. Una época de mucha pena y dolor que dejó profundas huellas en él, que pudo superar en parte gracias a la práctica del rugby. Deporte que lo acompañó durante muchos años y que luego cambió por la bicicleta, su gran pasión más allá del retail, el marketing y el rubro inmobiliario en general.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia o adolescencia? ¿Algo que te haya marcado?

La verdad lo que marcó y me hizo ser la persona que soy hoy en día, más que recuerdos buenos, son recuerdos malos. Recién egresado del colegio, muere mi mamá de cáncer y al poco tiempo se muere mi hermano del medio, producto de un aneurisma cerebral. Mis recuerdos más profundos de aquellos años, son estos dos fallecimientos. Tenía 19 a 20 años, era joven, estaba recién partiendo en mi vida universitaria. Nos quedamos mi papá, mi hermano menor y yo, mi grupo familiar cambia completamente. Hechos que hoy en día me hacen tener una mirada de la vida bastante más práctica que la mayoría, no me complico mucho la existencia. Cuando te ha tocado sufrir, tu mirada de la vida es bastante más práctica, lo que algunas veces te lleva a que la gente no te entienda mucho. No me enredo mucho en detalles, porque sé que hay cosas mucho más profundas.

Con todo esto que pasó, me podría haber ido por el camino ‘oscuro’ y el deporte fue lo que mantuvo, de alguna forma, dentro de la buena senda. Era fácil dejar todo botado en ese momento, recién empezando la Universidad y no fue así. El rugby me ayudó mucho en ese sentido. Un deporte súper formativo y de carácter, característica que aún perduran en mí, sigo siendo un fan, si no hubiese sido por mis lesiones, con seguridad lo seguiría practicando con los más seniors. Gran parte de lo que soy es producto del deporte, me ayudó mucho en una época súper difícil.

Ya con tu familia conformada, casado desde el 2002, con cuatro niñas y a semanas de celebrarse el Día del Padre ¿Qué encuentras que es lo más difícil de ser padre en la actualidad?

Lo más difícil de ser padre, es el estar presente. El gran desafío que tenemos hoy en día los papás es estar con los hijos, porque el día a día te supera. Tienes tu trabajo, tu pasión deportiva, y está la familia. Compatibilizar todo eso, hoy en día es lo más complejo de equilibrar para el papá moderno. Obviamente, la familia es lo más importante, pero está tu trabajo que te permite estar tranquilo en cuanto a lo económico, y también está el tiempo para uno, que en mi caso es el deporte. Trato de hacerlo, quizás uno siempre podría entregar o ser más, pero es difícil. Sobre todo en este negocio, que somos de tamaño medio, donde te toca hacer mucho de todo, para que funcione tienes que estar en todas partes, es algo desafiante en que hay que dedicarse. En fin, creo que lo que más cuesta, es equilibrar todo de la manera más adecuada.

Justamente, sobre lo que mencionas de tu pasión deportiva ¿Dónde y cómo nace el interés por el rugby y en cómo llegaste a cambiarlo por la bicicleta?

Mi inquietud por el rugby nació cuando estaba en el colegio. En general, era súper deportista, es más vivía al frente del gimnasio y a media cuadra del colegio. Me lo pasaba metido ahí y jugaba de todo, desde basketball hasta volleyball, siempre hacía alguna actividad deportiva, y no era muy bueno, pero me defendía. Hasta que llega un rector francés e incorpora el rugby, y como hacía de todo también lo quise practicar, y me gustó más que todo lo que hacía. Me enganché con este deporte y al tiempo aparece un entrenador que me cambia de la posición en que jugaba, muy distinta a lo que hacía, y resulta que sobresalí más, me era más cómoda y era mejor. Me encantó, jugaba de 9, y no paré más. Incluso me llamaron de la Selección Chilena, cuando estudiaba en mi club de la UBB, y jugué por ella en la categoría menores de 21, donde en esa época era muy difícil que alguien de regiones fuera llamado, porque no había mucha visibilidad del deporte, contrario a lo que se vive hoy en día. Y dejo de jugar competitivamente cuando me voy a Santiago, ahí no jugué en ningún club, sólo estuve jugando en una liga de touch rugby, que era algo bien distinto. Ya tenía un par de lesiones que me complicaba el seguir jugando de una manera más fuerte, y cuando estuve viviendo en Puerto Varas conozco la bicicleta.

Allá no había ningún tipo de rugby ni nada, y siempre con el bicho del deporte en el cuerpo, y el mountain bike era bien fuerte en la zona, así que me intereso y lo conozco de manera más profesional, me doy cuenta con el tiempo que me gusta mucho. Y aparte de ser un deporte entretenido y con naturaleza, no producía impacto para mi rodilla, la cual era donde estaban localizadas mis lesiones del rugby. Todo esto ocurrió el 2009 hasta el día de hoy, llegando de vuelta a Concepción les trasmito esta pasión a algunos de mis amigos, y con el tiempo armamos un pequeño grupo, participamos en algunas carreras en la región y fuera de ella.


Y ya pedaleando ¿Descubriste tu verdadera pasión deportiva?

Hacíamos el estilo mountain bike maratón, cross country maratón, que consiste en partir en un lugar determinado y terminas en otro. Siempre a full, como una carrera de distancia, en que el tiempo corre desde que partes hasta que terminas. Y estando en eso, me doy cuenta que corrí en lugares maravillosos, pero al ser tan competitivo no tienes mucho tiempo de mirar los paisajes, sólo enfocado en el camino y en las ruedas. Entonces, ahí aparece el enduro, que es lo que estoy haciendo hoy en día y continuaré en lo mismo, ya que sólo se cronometra las especiales. Al igual que en el rally, hay especiales y enlaces, estos últimos son las distancias que recorres para llegar a las bajadas cronometradas. Y en ese intertanto, que igual llevas un tiempo, igual puedes parar, sacarte una foto y disfrutar de la ruta hasta llegar a tu bajada. Esta categoría, más allá de competir y andar en bicicleta, te permite conocer los lugares a donde vas, lo que me ha posibilitado el poder conocer, prácticamente, todo Chile pedaleando.

Y también has participado en competencias en el extranjero

Sí. Hicimos un viaje el año pasado con un grupo de amigos a Whistler, Canadá, que es donde todo ciclista de mountain bike sueña con ir. Fuimos a correr una fecha del mundial de enduro en mi categoría, Master B, sobre 40 años. Una experiencia muy potente y a la vez un gran desafío, un lugar maravilloso de recorrer en bicicleta. Una carrera de enduro puede durar entre 6 a 8 horas, desde que partes en la mañana hasta que concluye en la tarde. Es más llevadero, aunque no deja de ser desafiante. Es una pasión que te sirve para desconectarte un poco, es necesario este tipo de espacios. El deporte es lo que me ha hecho siempre equilibrar todo, es mi catalizador.