Amorosa, amable, femenina, preparada e instruida son sólo algunos de los piropos que recibe la actual gobernadora de parte de su equipo, uno que prácticamente comparte 24/7 con la autoridad que en esta entrevista revela su mundo más allá de las cuatro paredes que la acogen cada día en su oficina frente a la Plaza de la Independencia.

Por Jaime Jiménez P.

Top níveo, chaqueta turquesa, pantalones con prints, peep toe nude y la cuota exacta de accesorios. María Andrea Muñoz Araya, gobernadora de Concepción, nos recibe de punta en blanco en su amplio y pulcro despacho, ubicado en el segundo piso de la gobernación provincial, en pleno centro de la ciudad.

Al momento de nuestra cita, revela que acaba de cumplir 20 meses en el cargo, tiempo del cual hace un balance positivo: “Ha sido un período fuerte, un proceso de crecimiento donde uno va generando un posicionamiento en el cargo. En general, yo valoro positivamente el trabajo, fundamentalmente porque me ha permitido imponer un estilo que ha sido valorado por la comunidad y que busca la generación de un espacio de conversación, una posibilidad de llegar a acuerdos y poder liderar todo el proceso de implementación del programa de la Presidenta Michelle Bachelet”, confiesa.

A pesar de las críticas que ha recibido su gestión, ella no se amilana. Su extenso currículum, que incluye estudios de Ingeniería en Ejecución en Administración Pública en la Universidad de los Lagos, un MBA en la Universidad de Concepción y experiencias en la Corporación Regional de Desarrollo Productivo y FOSIS, es la mejor prueba de su intenso compromiso con el servicio público, área en la que lleva un par de décadas.

¿Siente que ser mujer en un país aún machista, sobre todo en la política, le ha hecho más compleja la tarea?

Todavía existen brechas de discriminación importantes que superar en el área económica, política y cultural, pero somos un país que ha avanzado en impulsar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Tenemos una presidenta mujer por segunda vez, eso es un signo y un orgullo para quienes trabajamos con ella, aunque persisten atisbos de machismo relacionados con los estilos que las instituciones intentan imponer en los altos cargos. El que yo he propuesto tiene que ver con cómo las mujeres tenemos un estilo de liderazgo que busca profundizar el poder para hacer y no el poder para dominar, y eso, en una sociedad de hombres, es difícil llevarlo adelante. Muchas veces, en el caso mío, ese tipo de liderazgo está asociado a que una es débil, que no tiene capacidad de resolución de conflicto, que hay que golpear la mesa, en fin, pero una va construyendo el estilo donde el poder pueda ser usado para hacer transformaciones.

 Usted no sólo es una apasionada del servicio público, también lo es de la democracia. ¿Qué significa ser parte del PPD desde hace tantos años? Sé que es una militante activa.

Estoy ahí desde su creación, en el tiempo en que el partido se fundó para participar en el plebiscito (a fines de los 80s). En estos últimos 20 meses no he estado tan activa, pero sí pago mis cotizaciones como corresponde y también participo en las reuniones generales. De igual forma, estoy comprometida con el desarrollo organizacional de los partidos políticos. A pesar de que se tiene una visión negativa de ellos y hay desconfianza de parte de la ciudadanía, los partidos son muy importantes para la construcción de la democracia, por eso es relevante fortalecerlos, son los que están y toman las decisiones en el parlamento, de las políticas públicas.

Biobense y “doglover”

Son las 9:30 am y afuera el ruido de la comunidad penquista empieza a amenizar la mañana, igual que la belleza de un colorido jarrón con flores de notas verdes, blancas y rosas, ubicado en medio de la oficina gubernamental, que nos tranquiliza mientras proseguimos.

Andrea Muñoz es la mayor de 5 hermanos, nació en Santiago, pero vive hace 25 años en la zona: “Soy biobense”, declara con una sonrisa.

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Imagino que su familia está orgullosa de usted, de sus logros.

Sí, porque nosotros somos una familia unida, de clase media, que ha surgido producto del esfuerzo de sus padres, que nos ha tocado vivir cosas muy dolorosas y, que a pesar de ese dolor, igual hemos podido transformar a nuestra familia en una cosa maravillosa. Mis sobrinos están grandes ya, son nuestro capital más importante junto a mi mamá y mis hermanos. Somos hartas mujeres: mi abuela, mi mamá, yo. Somos como las más longevas, mi papá murió joven.

¿Y su familia más cercana? ¿Hijos, nietos, marido?

Tengo un solo hijo, fui mamá precoz. Hace poco me dio un maravilloso nieto que tiene 1 año 10 meses y es chiquitito. Se llama Mateo y mi hijo Natam. Él vive en Estados Unidos desde el 2007 y trabaja allá como profesor. Estoy orgullosa porque está formando a norteamericanos. Además, él es artista, le gusta pintar y vive en San Francisco donde recibe una enorme influencia del arte y la creación circundante. Desde muy niño, como a los 6 años, aprendió a hablar inglés solo, autodidacta, y siempre me decía ‘mamá, yo quiero vivir en Estados Unidos’ y cuando tuvo la posibilidad, se fue.

Sus ojos brillan cuando habla de su primogénito. Apenas termina de contar que hablan casi todos los días por “Facetime” para estar al tanto de las nuevas gracias del nieto, la gobernadora comienza a hablar sobre su marido.

“Estoy felizmente casada con Carlos desde hace muchos años. Él entró al Banco Estado en los 90s y desde ahí ha hecho una carrera profesional que le ha permitido desarrollarse dentro de la institución”, revela.

Él no está acá en Concepción, ¿cierto?

No, fue trasladado a Santiago hace algunos meses. Lo que pasa es que es una oportunidad para él buscar un desarrollo y su cambio fue a partir de una postulación que él hizo, le fue bien y eso le permitió irse a la capital. Igual estamos los fines de semana juntos, estamos pololeando (risas). Igual uno se extraña. Todos los días yo llego tardísimo a mi casa, mi día empieza tempranísimo, y terminó muy tarde. Llego de repente a ver las noticias, alguna cosa que me entretenga y después otro nuevo día.

Pero, aparte de mirar noticiarios, ¿sigue alguna serie? ¿Lee algún libro?

Sí, estoy leyendo tres libros. Me gustan mucho las novelas de mujeres. Uno se llama ‘El Fuego’, de Katherine Neville, que lo empecé a leer en el verano y lo tengo que retomar. Es una historia de suspenso que está contada por una mujer que tiene ciertos poderes y va haciendo una combinación con hechos históricos. Me encantan esos libros así, pero para mí son más difíciles de leer porque tienen muchos personajes.  También me recomendaron un libro maravilloso, pero triste, de dos mujeres afganas que se llama ‘Mil soles espléndidos’. Y el tercero es de una película de nombre ‘Maze Runner’.

Supe que también le encanta cocinar, ¿qué hay de cierto en eso?

Sí, tengo muchos amigos y me encanta invitarlos a mi casa y cocinarles desde distintos tipos de ensaladas y pizzas hasta comida chilena. Adoro innovar en el uso de las especias, mezclar lo dulce con lo agrio, lo picante, los sabores más exóticos. Tampoco es que tenga mucha arte culinaria, pero me encanta eso de reunirme con mis amigos y atenderlos, y no lo he hecho el último tiempo porque estoy muy ocupada.

Además de proclamarse como una auténtica “doglover”, amante de la jardinería, ser algo desconfiada y expresar sus ansias por estudiar Paisajismo, esta geminiana de buen genio no evade tema alguno, ni siquiera el relacionado con el accidente que sufrió en agosto de 2014.

Recuerdo que, hace más de 1 año, usted vivió un curioso evento que le fracturó el fémur, ¿cómo se encuentra hoy?

Fue un incidente tonto en realidad que me tuvo 1 mes con licencia. Tuve una cirugía importante, pero me siento bien. Por supuesto, tengo que estar permanentemente con ejercicios focalizados para fortalecer el músculo, cosa que me cuesta harto porque soy muy indisciplinada conmigo misma, me cuesta ordenarme con lo que tengo que hacer, es una debilidad que me reconozco, porque uno tiene que estar bien para poder hacer bien las cosas, y el autocuidado en las mujeres es complejo, nos cuesta. Ese va a ser mi mensaje para las mujeres: hay que cuidarse.

Pero a pesar de un tema tan delicado, la gobernadora conserva su característico ánimo positivo y sentido del humor.

¿Y cuál fue la secuela más importante de aquel episodio?

Bueno, cuando paso por el control del aeropuerto, suenan las alarmas (risas).