¿Amor o apego?

Reconociendo el cine de Hollywood

A lo largo de nuestra vida las películas románticas nos han acompañado inconscientemente, formateando qué buscamos y esperamos sobre las relaciones sentimentales. Este género cinematográfico ha contribuido ineludiblemente con numerosos réditos económicos a Hollywood, industria que se ha nutrido de la concepción del amor romántico en su cinematografía. Por eso, en una fecha como el Día de los Enamorados, vale descubrir y analizar algunos títulos del cine para repensar nuestras relaciones de pareja.

Por Cristina González G.

¿El problema es el amor romántico? Desde pequeños, nos encontramos con información que de a poco se va haciendo propia, reproducimos tradiciones apoyados por una cinematografía que transmite determinadas concepciones de mundo. Prácticas, como la de buscar incansablemente una media naranja, la exclusividad en la pareja, que todo vínculo afectivo fuerte debe conducir a la institución del matrimonio o que nuestros sentimientos no se encuentran determinados por factores sociales, biológicos y culturales ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Prácticas, reforzadas por una cinematografía comercial, que aflora sobre todo durante estas fechas.

El ideal

El amor triunfa no importando los obstáculos, esa es la primicia de innumerables películas románticas. Siempre existe un final feliz, aunque él o la protagonista se dé cuenta que la persona de la cual creía estar enamorada no le correspondía o no era el apropiado(a); sin embargo, -oh sorpresa- a lo largo del metraje conoce a otra persona que sí es él o la indicada.

Sin embargo, en lo que dejamos de hacer o pensar -no por cambiar o madurar, sino porque al otro le molesta-, nos aferramos con fuerza a la idea preconcebida de un amor que llegará a complementarnos, que el ser humano está incompleto sin un otro.

Sin ánimos de aguar ninguna celebración de San Valentín, un ejercicio interesante sería revisitar películas en razón de formarse una crítica o conocer historias de amor distintas. Por eso, he aquí algunas opciones para ver durante estas fechas y escapar de esa película infaltable en cartelera por estos días.

Star Wars

Para muchos fanáticos de Star Wars, más allá del amor que mueve a los personajes por rebelarse contra el lado oscuro, Han Solo y Leia es la historia de amor de la saga de ciencia ficción con mayúsculas. Han es el personaje con todas las respuestas, arquetipo de galán que elude el compromiso, pero que se gana el corazón de la princesa Leia, enamorándose mientras la galaxia se cae a pedazos, emulando a Rick e Ilsa en Casablanca -“with the whole world crumbling, we pick this time to fall in love”-. Asimismo, se puede revisitar esta película para discutir los ideales de amor que se mantienen en las películas taquilleras.


Up

Silenciosamente durante los primeros minutos de esta película de Pixar, vemos a una joven pareja crecer juntos hasta la vejez. Siendo tremendamente conmovedora, implica los procesos de una vida en pareja: construir sueños, momentos felices, tristes, una vida sencilla y agradable, que enseña a vivir el momento y perseguir los sueños.

Call me by your name

¿Es mejor hablar o morir? La historia entre Oliver y Elio más que hablar del primer amor, nos relata el vértigo que produce el paso a la vida adulta, de disfrutar los instantes que se dan lejos de las convenciones sociales, sobre todo de sufrir, de su importancia, de tener la valentía de hablar aunque eso conlleve el sufrimiento, de ser consecuente con nuestras emociones.

En una de las últimas escenas del filme, en un diálogo y confesión potente, que da el final perfecto a la película, el padre de Elio, al ver el sufrimiento de su hijo por la partida de Oliver, le confiesa que él tuvo la misma oportunidad de amar como él, pero que la perdió por cobarde, por mejor morir que hablar. Lo alienta a no contener el dolor, a ser valiente y honesto con sus sentimientos y no reprimirse a vivir por miedo a sufrir, “we rip out so much of ourselves to be cured of things faster than we should that we go bankrupt by the age of thirty and have less to offer each time we start with someone new. But to feel nothing so as not to feel anything, what a waste!”.


Lost in Translation

Representando la soledad, las escenas de Lost in Translation muestran a Tokio como una ciudad con distintos estímulos y atestada de gente. Se habla del desamor, de la soledad, donde los protagonistas Charlotte y Bob, ven sus respectivos matrimonios ya con la distancia de la desvinculación afectiva.

Aunque nunca se ha confirmado por parte de sus directores, se puede ver en Lost in Translation y Her, los puntos de vista de una relación amorosa. Sus directores, Sofia Coppola y Spike Jonze respectivamente, mantuvieron una larga relación y un no tan largo matrimonio, hasta que se divorciaron meses antes que se estrenara la obra de Coppola. Allí los espectadores identifican a Giovanni, el esposo de Charlotte, un fotógrafo absorbido por su trabajo como una representación de Spike Jonze. Y diez años después en Her, la película dirigida por Jonze, lo identifican a él en Theodore y a Sofia Coppola en Catherine.

Before Sunrise

Una trilogía sobre una relación a lo largo del tiempo, donde se muestra la personalidad, identidad y las relaciones que establecen Jesse y Céline en un periodo de 18 años. En Before Sunrise, se narra desde que se conocen en un tren que recorre Europa, para luego caminar por las calles de Viena conversando sobre su vida, planes e ideas preconcebidas del amor. Luego se reencuentran en París en Before Sunset y finalmente, en Before Midnight ya han establecido una relación.

Durante estas tres películas, se unen y separan a lo largo de su vida. Su relación es el centro, pero los dos mantienen un mundo autónomo y con vida propia más allá de su vida en común. Juntos o separados, experimentan la vida en su individualidad.

Two for the Road

Esta cinta de 1967, protagonizada por Audrey Hepburn y Albert Finney, habla sobre la relación de un matrimonio durantedoce años y de manera no lineal. Vemos intercaladas, escenas del presente y otras del pasado, explorando los encuentros y desencuentros de un matrimonio, la rutina y su consecuente desgaste a lo largo de los años.