Hace 20 años conoció esta técnica sin imaginar que se convertiría en una terapia emocional que sanaría su alma y la de un grupo de personas que padecían cáncer. Hoy la artista sanpedrina se deja seducir por la acuarela y por lo que la vida le traiga.

Por Lily Sembler Villagra / Fotografías: Estudio Cartel

Viernes 12:50 horas, diez minutos antes de lo acordado llego hasta la casa de Alexandra de la Barra, en San Pedro de la Paz, y hago sonar el timbre. Los ladridos de un perro anuncian mí llegada, momento en que la dueña de casa abre la puerta y me recibe con una bella sonrisa.

Ya en la casa me siento en el sofá, y mientras espero que la artista vaya en busca de algunos de sus trabajos, observo las plantas que rodean los muebles en armonía con las pinturas que adornan el interior.

“Me encanta todo lo que tenga vida, por eso tengo hartas plantas y a ‘Hugo Andrés’ mi perro. A él lo recogí de la calle para el terremoto”, comentó Alexandra mientras trae dos vasos de jugo que dejó sobre la mesa de centro.

Antes de sentarse a mí lado bajó el volumen del equipo de música, arregló su largo cabello castaño y un poco nerviosa aceptó ser grabada para dejar un registro.

¿Por qué el batik?

Lo colorido de esta técnica fue lo que llamó mi atención, razón por la que me inscribí en un curso para aprender lo básico. Estuve a punto de dejarlo porque las tonalidades que quedaban en las telas eran oscuras y apagadas, todo lo contrario a lo que yo buscaba. Sin embargo, años más tarde una artista mexicana vino a Concepción y al comentarle lo sucedido me enseñó su propio método, obteniéndose así  matices luminosos y alegres.

¿Pintas para ti o pensando en los demás?

Pinto para mí (ríe), lo que me imagino lo plasmo en las telas. Aunque siempre hay temas recurrentes como la mujer africana, ya que a pesar de pasarlo mal ellas siempre están alegres. Regocijo que de forma permanente llevan en el alma y lo transmiten a través de la música y su colorido vestuario. Además de eso también me gusta pintar hadas.

¡Hadas! ¿Tienen algún significado especial para ti?

Es un cuento que tengo desde chica. La magia y la mitología son pasiones que me alejan del mundo.  Esto de que las hadas cuidan el universo,  tú casa y a los niños es algo que me encanta, y como yo creo en eso trato de plasmarlo en mis trabajos y desde ahí aportar a la protección del resto. foto-8

ARTE-TERAPIA

¿Cuándo decides exponer?

Tiempo después que aprendí la técnica de la artista mexicana Lupita dije: “voy a llevar mis trabajos a una sala y si les gustan a los asistentes, monto una exposición.  Y lo logré, expuse en la Sala Andes sin imaginar que esa experiencia sería tan importante”.

¿Qué pasó en esa oportunidad?

La gente respondía de manera insólita, miraban las obras y sus rostros se iluminaban olvidándose de todo a su alrededor. Debido al éxito de la exposición  me propuse compartirlo con la gente que lo está pasando mal y decidí ir al Hospital Regional Guillermo Grant Benavente a ofrecer talleres para los pacientes de oncología.

¿Imagino que la idea sorprendió?

Bastante. Al principio hubo un poco de temor en el Hospital de concretar la idea, ya que no podían correr el riesgo de comenzar algo y dejarlo a medias, porque a los pacientes les haría peor. Tuve que insistir durante meses hasta que finalmente en marzo del año siguiente (2003) me dijeron que bueno.

¿Y cómo fue la experiencia?

Inolvidable. Al principio mis alumnas no se sentían preparadas, pero con el paso de los días lograron adaptarse.

Fue un éxito emocional, porque había personas que pese a estar en tratamientos de radioterapia o quimioterapia  no se perdían las clases. Pero hubo un momento que me cuestioné si seguía, ya que me encariñaba bastante con las alumnas, muchas de las cuales fallecían posteriormente. Pese a ello seguí adelante hasta que ocurrió el terremoto, catástrofe que hizo que el espacio destinado a los talleres se ocupara con camillas. De ahí no volví a retomarlo y la verdad no sé si hoy lo haría.

¿Por qué?

Actualmente estoy más sensible. Como tengo un lazo muy fuerte con mi nieta y mis dos hijas, no quisiera traer estas penas a mi casa. Creo que es tiempo de que otras personas continúen con esta iniciativa.

BIENVENIDA, ACUARELA

Después del terremoto Alexandra siguió realizando exposiciones junto a sus alumnas (especialmente en el Colegio Médico) y talleres particulares en su casa. Pero también se aventuró con otras técnicas como la acuarela, método que conoció en agosto del 2013.

“Mi profesora me decía: Ale, la acuarela es aguada, es delicada y pese a eso yo seguí con colores fuertes, algo chillones. Yo prefiero los matices llamativos y la gente que compra mis cuadros también”.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

En el verano voy a dictar talleres de acuarela para niños y de batik para adultos. Asimismo, no descarto retomar el trabajo en el Hospital, porque para mí fue un momento mágico que me llevó a ver la vida de otra manera. Si bien lo extraño, pero considero que todo debe hacerse a su momento.

¿Y después?

Seguir pintando hasta que ya no me den las manos, porque las ganas nunca las perderé. Soy un alma libre, que no se aferra a lo material ni a lo negativo: teniendo a mi grupo familiar y a mis amigos soy feliz.