Álex Anwandter y su nuevo disco

Por Camila Morandé para Grupo ARTE

Pese a que desde temprana edad se vio influenciado por distintos instrumentos, su inserción oficial en la atmósfera musical fue en 2005 y una carrera consolidada como solista lo ha transformado en una de las figuras estrella del pop dance chileno. Las melodías frescas que caracterizan su estilo de producción encabezan miles de playlists en plataformas de streaming y ya le han valido dos nominaciones a los Grammy Latinos (2016), tanto como Mejor Artista Nuevo y Mejor Video Musical Versión Corta, este último gracias a su exitosa canción “Siempre es Viernes en mi Corazón”.

Además de acordes vibrantes, letras impregnadas de crítica social como “la iglesia me mandó al infierno y el Congreso piensa que estoy enfermo” se han vuelto un sello; y es que, a sus 35 años, a Álex Anwandter no le interesa camuflar las críticas morales que tiene hacia la sociedad. Dentro de aquel marco, el pasado 12 de octubre lanzó “Latinoamericana”, un álbum que consta de 11 canciones, entre las que destacan dos covers a artistas brasileños en idioma portugués, y está plenamente inspirado en el contexto sociopolítico de América Latina.

Con influencias que varían entre funksoul, rock y pop, el lanzamiento en vivo de su tercer disco en solitario tendrá lugar en Concepción, en las instalaciones del Teatro Universidad de Concepción el día domingo 18 de noviembre, a las 20:00 horas.

Gran parte del contenido de “Latinoamericana” fue producido por ti. Considerando que conoces en detalle cada una de las canciones desde el punto de vista lírico, musical, de producción y arreglos, ¿cómo crees que eso se extrapola al escenario?

“Es una buena pregunta. La verdad, las veo como dos disciplinas súper distintas y no tengo punto de referencia, porque yo aprendí a escribir canciones mientras aprendía a grabarlas a través de softwares súper accesibles. Para mí, la composición viene de la mano de la producción. Lo que sí tuve que aprender fue a hacer otro tipo de conexión en el escenario. No me influye mucho estar solo en una pieza por seis meses y después tener que cantarlo, va en aprender a relacionarse con el público”.

En cuanto a tu proceso general de producción, ¿Compones primero las frases de la canción o los acordes del ritmo?

“Me pasa de todo. Me pasa que se me ocurren frases, a veces se me ocurren acordes, a veces se me ocurren melodías, a veces quiero hablar sobre algo. Incluso he escrito canciones a través de títulos, cosa que me ha funcionado súper bien. Lo que siempre me intento obligar a hacer es pasar la misma cantidad de tiempo trabajando en la letra y en la música, porque es muy fácil, como productor y músico, hacer que pase a un segundo plano. Y no lo es para nada, sino lo que primero entra”.

¿Qué predomina para ti? ¿Un ritmo pegajoso o una letra con significado?

“Intento complementar, pero si tuviera que escoger, sería la letra. Eso es lo que separa una buena canción de algo que toque, emocione o remueva algo dentro de una persona”.

En cuanto a la inspiración detrás de “Latinoamericana”, ¿a qué sentimientos o vivencias te buscabas remontar?

“Yo creo que la gran inspiración o la gran emoción que hay detrás del disco es, primero, una incertidumbre o angustia ante la ola conservadora que se está tomando el continente y, por otro lado, ya en un ejercicio un poco más intelectual, un esfuerzo por conectarlo con la historia del continente. Cómo distintas ideas han prevalecido desde el colonialismo, pasando por las dictaduras latinoamericanas y finalmente, ahora con esta ola que te mencionaba”.

¿Querías hacer de este un disco conceptual?

“No conceptual, sino que las canciones se comunicasen entre ellas. No quería un grupo al azar de canciones empaquetadas en una cosa, sino que se relacionasen”.

¿A qué canción del álbum le tomaste más cariño?

“Me resulta muy fácil escoger una. Es la que le da el título al disco, porque se me hace una síntesis súper buena de lo que quería lograr y muchas de las cosas que me interesaban. Es una canción como oscura, poética y tiene una noción histórica de lo que está hablando, pero es muy íntima y emocionante también”.

¿Mantienes vivos los sentimientos que tenías al escribir el disco?

 “Mantengo y no mantengo. Por darte un ejemplo concreto, hay una canción que tiene un coro que habla de un presidente bufón, y cuando escribí esa canción, estaba pensando en dos presidentes bufones, y ahora va a haber cuatro presidentes bufones en la región. Llamemos ‘presidente bufón’ a una figura autoritaria media ridícula, con un discurso violento. Entonces, como que se acrecentó un poco mi angustia, pero al mismo tiempo, y ya en un ámbito mucho más personal, me he dedicado a buscar maneras de no pasar todo el día angustiado y pasándolo mal por las cosas que veo en las noticias.

¿Crees que expresar la opinión política es un arma de doble filo para los artistas?

“No lo veo como un arma de doble filo. Creo que tiene un costo, pero es un costo que pago contento. No podría irme a dormir en la noche sintiendo que estoy siendo tibio ante cosas que me parecen terribles y no siendo sincero como artista”.

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