Para Alejandra lo que algún día fue un sueño hoy es una realidad. Hermosos y seguros espacios rodeados de naturaleza, donde la vida familiar es la consigna fundamental.

Tras el Fundo El Venado hay una filosofía de vida en la cual se inspiraron sus creadores. Concepto que en la actualidad es un éxito, con un 100% de ventas en sus primeras siete etapas, equivalentes a casi un tercio del total.

Con orgullo y nostalgia Alejandra Rojas recuerda los comienzos del proyecto, donde por iniciativa del empresario penquista Antonio Aninat Condon, quien en el año 1996 aunó fuerzas con el ingeniero forestal John Scott Macnab para adquirir a la Forestal Biobío un loteo de 400 hectáreas de eucaliptus ubicadas en un sector privilegiado, a orillas de la Laguna Grande de San Pedro de la Paz.

Desde un comienzo el proyecto fue concebido bajo la premisa que debía contar con un fácil acceso y alta conectividad, cosa de poder disponer de todo lo necesario para construir un hogar. Con una ubicación estratégica que conjuga el vivir en un ambiente natural, pero sin estar alejados de los centros educacionales y comerciales que mitigan las necesidades familiares.

Un punto de vital importancia que Alejandra comenta, es que Fundo El Venado se desarrolló de una forma no invasiva y armónica con el medio ambiente. Es por eso que 233 hectáreas, más de la mitad de la totalidad del terreno, corresponden a bosque local y nativo protegido. Junto a ello, se dispuso que todas las redes de abastecimiento eléctrico y de información se instalaran de forma subterránea.

Por su parte, considerando el bienestar físico y emocional de la familia, y en especial de los niños, el proyecto veló porque se desarrollaran grandes avenidas y espacios recreativos para que los residentes pudieran efectuar una vida familiar, rodeados de paz y áreas verdes.

Por ello Alejandra enfatiza que el paisajismo ha sido un punto trascendental en la ordenanza del proyecto, el cual se basa en el orden de lo silvestre, manteniendo una armonía de texturas, colores y volúmenes, con una combinación de especies autóctonas y flora nativa en conjunto con especies ornamentales que entregan variadas flores y colores estacionales a lo largo del año.

El uso de árboles, flores y pastos nativos, combinados con otros ornamentales logran las formas para que el entorno, senderos, jardines y plazas sean un ambiente natural. Busca transmitir a sus residentes y visitantes un respeto por la naturaleza con un paisaje limpio, ordenado y por sobre todo, seguro.