Son las 10 de la noche en la casa de Pedro Zapata, ubicada en Melipeucoa 3 kilómetros de la entrada al Parque Nacional Conguillío, pero ya casi no quedan voluntarios. Desde marzo, este presidente de la Junta de Vecinos de la comunidad MeliviluMelirrayén, prestó su acogedora propiedad de madera para que se convirtiera en base de operaciones de la agrupación “SOS Salvemos Conguillío”, la que a través de sus llamados vía Facebook consiguió que más de 200 personas –provenientes de todo el país- dejaran sus actividades diarias, estudios o trabajo para ir a combatir el incendio que consumió cerca de 6 mil hectáreas de bosque nativo.

Actualmente, y con el fuego ya controlado, sólo algunos voluntarios permanecen en la zona. Uno de ellos es Nelson Alvarado un hombre de 72 años oriundo de Graneros, quien se encontraba en Coquimbo el día que partió el incendio. Pese a que tenía planeado quedarse unos días en la casa del familiar al que había ido a visitar, partió a la zona afectada apenas leyó los primeros mensajes en Facebook de que se necesitaban voluntarios.

Antes de llegar a Melipeuco tuvo que hacer una parada en su casa, ubicada en Coinco, una comuna de la región de O´Higgins. Allí tomó su mochila, se contactó con los coordinadores de la agrupación, y continuó su camino.  “Yo soy ex montañista, por lo que China Muerta y Conguillío, los dos lugares más afectados por el incendio, no me eran desconocidos. Me afectó ver lo destruidos que estaban”, relata Nelson.

Cuenta que cuando arribó a la casa de Pedro Zapata, el pasado 17 de marzo, se encontró con jóvenes entre 25 y 30 años. Uno de los coordinadores le preguntó en qué podía aportar. Él les respondió que era especialista en el mantenimiento de máquinas y herramientas. Y de inmediato asumió ese rol. Desde ese día ninguna herramienta salió del campamento sin que este ex montañista tuviera conocimiento.

“Nuestro trabajo estaba en tercera línea. Consistía en hacer cortafuegos para que las llamas no avanzaran ni pusieran en peligro las casas de los lugareños. También participaron asistentes sociales, psicólogos y veterinarios, ayudando a los animalitos y a las familias afectadas por esta terrible situación”, explica.

Nelson asegura que la experiencia fue muy inspiradora. Algunos días hubo hasta 70 personas comiendo en la casa de Pedro Zapata, cuyo patio estaba lleno de carpas donde dormían los voluntarios. Cada noche, los grupos reportaban sobre el trabajo realizado durante la jornada. Allí compartían sus experiencias, su sentir. “Se formó un grupo humano muy bonito y solidario. Destaco a estos jóvenes que vinieron a ayudar desinterasadamente sólo motivados por su amor a la naturaleza”, reflexiona.

Pese a que ha pasado casi un mes y medio desde que llegó a Melipeuco, Nelson aún permanece trabajando en el sector. El fuego se extinguió, pero explica que hay que dejar todo en orden antes de partir. Como por ejemplo, un inventario con las herramientas que fueron utilizadas. Durante las mañanas, ha recorrido China Muerta y el Parque Conguillío acompañando a periodistas y otros profesionales de distintas áreas que quieren ver cómo quedó el lugar. Él explica que el escenario es desolador.  “Aunque el incendio no arrasó con todas las hectáreas de estas zonas, sino ciertos focos, aquellos que se salvaron están muertos. No se escucha ningún pajarito, ni otros animales. Es muy impactante”, reflexiona. 

La historia del voluntariado

“SOS nace para canalizar los esfuerzos de la ciudadanía para proteger sus recursos naturales. Brigadas ciudadanas activas al servicio de la naturaleza”. Con esta frase, la agrupación declara su misión en la página de Facebook SOS salvemos Conguillío que nació en marzo de este año para reclutar voluntarios que quisieran combatir el fuego, y que actualmente cuenta con casi 20.000 seguidores.

Este voluntariado fue creado por trabajadores de la empresa SendasConguillio, concesionaria que administra el parque, quienes, de manera independiente, decidieron a reclutar personas que los ayudaran a apagar el incendioante la lentitud de las instituciones del Estado.

A las pocas semanas, estos funcionarios debieron volver a sus trabajos. Fue ahí cuando la ingeniera ambiental y guarda parque Génesis Bobadilla junto al psicólogo y montañista Felipe Andrade y el ex brigadista de Conaf Cristian Ramírez -quienes actualmente desempeñan los cargos de coordinador general, coordinador de comunicaciones y coordinador de operaciones, respectivamente- asumieron el liderazgo de SOS Salvemos Conguillio.

Los coordinadores realizaron el primer llamado para voluntarios el pasado 21 de marzo. Al día siguiente, llegaron 25 personas –por sus propios medios- a Melipeuco, comuna de la región de La Araucanía que sirvió de campamento base, específicamente a la casa de Pedro Zapata ubicada a 3 kilómetro de la entrada del Parque Nacional. “Lo que motivó a estos 200 voluntarios que llegaron a la zona, provenientes de distintas ciudades del país,fue su profundo amor y respeto por la naturaleza. Algunos ni siquiera conocían Melipeuco, pero estaban muy tristes con que se quemara un bosque nativo”, agrega Génesis.

Al principio, la agrupación buscaba a ex brigadistas de CONAF para que concurrieran a apagar el fuego. Sin embargo, poco a poco se fueron sumando veterinarios y trabajadores del área social, cuyos esfuerzos se concentraron en asistir a los animales que debieron huir del incendio que destruyó su hábitat, y además, contener y apoyar a las familias de la comunidad mapuche Melivilu Melirrayén que vive en la zona, cuyos 100 habitantes estaban muy impactados con lo ocurrido. “Para ellos es como si se les hubiese quemado su casa”, explica la ingeniero ambiental. 

“Los voluntarios trabajamos en tercera línea. Es decir, realizando corta fuegos y apagando focos pequeños. También construimos un corral, que sirvió de centro veterinario y de vacunación, para aquellos animalitos que perdieron los sitios donde pastan durante la temporada de verano. Y gestionamos que a los dueños se les entregaran fardos de paja para que los alimentaran. Además recolectamos semillas para construir los viveros que son parte de nuestro plan de reforestación”, sostiene Génesis. 

La coordinadora general explica que el trabajo de SOS Salvemos Conguillío se realizó junto a las autoridades de CONAF, Bomberos y la Municipalidad de Melipeuco. “Logramos ganar su confianza. Demostrarles que nuestro voluntariado era serio y que contábamos con personas especializadas para realizar cada función”, agrega. Lo anterior, fue posible gracias a las donaciones de particulares que permitieron el financiamiento de materiales y alimentos.

Pese a que actualmente casi no quedan voluntarios en la zona, el trabajo de SOS Conguillío no ha terminado. Conscientes de que la recuperación del territorio tardará años, los coordinadores quieren ser parte de este proceso y no abandonar a la comunidad.

“Es bien fuerte ver las Araucarias quemadas, porque ves bosques preciosos y unos metros más allá todo muerto, con olor a quemado. Nuestra labor ahora está enfocada en el plan de reforestación, a través de viveros con los que queremos hacer parte a la comunidad. También tenemos una propuesta de educación ambiental para implementar en los colegios, e incentivar así la prevención de futuros incendios en los habitantes de la comuna”, explica Génesis.