Chile está envejeciendo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esto se debe a una disminución de la fecundidad y mortalidad, y al aumento sostenido de adultos mayores, que en 2008 superaron los dos millones, ubicándonos en el grupo de países con “envejecimiento avanzado”.

Estas cifras nos proponen un desafío que comienza al entender que el “envejecimiento” es un proceso que se inicia con el nacimiento. Esta mirada comprende la vejez como una dinámica que debemos abordar desde la infancia.

La OMS ha incorporado el concepto “envejecimiento activo” que involucra una optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. Su eje está en la participación social de los adultos mayores, el respeto a sus derechos, salud mental y a todos aquellos contextos que propicien su bienestar integral de la vejez.

Uno de los grandes impactos de esta etapa es la pérdida de la autonomía e independencia funcional. Según estudios, la mayoría de quienes tienen 60 años dice realizar actividades cotidianas sin ayuda. Sin embargo, éstas disminuyen a medida que envejecen y ya a los 80 años, menos del 70% reconoce bañarse sin ayuda.
En el ciclo vital, las personas pierden roles significativos en lo cotidiano y tras la jubilación se genera un vacío que parece no llenarse con nuevas actividades, razón por la que más del 50% evita salir de casa.

Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida, menos del 50% realiza actividad física o tiene pasatiempos y un 32,4% declara ni siquiera una vez al mes se reúne con amistades. Esto hace imprescindible abordar el tema como un eje de acción social y comprendamos que los adultos mayores son el desafío que nos propone el Chile actual, que deben ser considerados como integrantes activos de la sociedad y se les generen oportunidades de participación.

Cambiemos el foco y dejemos de considerarla como el “ocaso” de la vida por una etapa más de ella, con nuevos desafíos y roles, que los vinculen con las nuevas generaciones a través de experiencias e historia, bases del desarrollo social y cultural del país.

Jorge Castillo
Director de la escuela de Terapia Ocupacional
Universidad Santo Tomás Concepción