Evelyn Stewart decidió adoptar en dos oportunidades tras enterarse de que no podría concebir un hijo de forma biológica. Ambos procesos se llevaron a cabo bajo la regulación de la Ley 19.620. Tras más de 10 años de vigencia, hoy se tramita una nueva normativa que espera permitir que cada vez más niños lleguen a un nuevo hogar.

Por Alejandra Jara/ Fotos Patricio Barria

¡A mí me toca!, ¡a mí me toca! Grita Maite (4) mientras pone las fichas sobre el tablero de Monopoly. Atrás, sentado en el sillón, su hermano Matías (12) –un poco inquieto por salir pronto a jugar a la pelota- ayuda a la pequeña a seguir las instrucciones del juego que va leyendo la mamá. A cada tanto rato estallan las risas, Maite quiere ganar y Matías la molesta haciéndole cosquillas para que pierda la concentración.

La mamá de estos dos pequeños, Evelyn Stewart comenta que los niños estaban ansiosos porque les tomarían fotos para el reportaje. A Maite no le cuesta posar, entra y sale de su tiendita de princesa, emplazada en una sala de estar atiborrada de juguetes, y sonríe con naturalidad ante la cámara._PBM7801

Luego Matías va al ante jardín y muestra lo que más le gusta: jugar a la pelota. Domina el balón con destreza y en una de las piruetas se le rompe uno de los chuteadores: ¡mamá, te cuento que necesito zapatillas nuevas!, dice mientras entra muy rápido a la casa a buscar un polerón, y se va corriendo rumbo a la cancha del condominio donde lo esperan sus amigos para empezar el partido. Sabe que a las nueve de la noche debe estar de vuelta.

El sábado en la mañana también es día de fútbol. Mamá y Maite van a apoyarlo a los campeonatos. Y más tarde puede que pasen al mall, porque según cuenta la educadora de párvulos, a los tres les encanta este panorama.

Así pasan sus tardes los Cárdenas Stewart, quienes no tienen problema en contar su historia. Los pequeños saben que no llegaron a la vida de Evelyn a través de un embarazo, sino por medio de un proceso de adopción.

Apenas Matías comenzó a formular las primeras preguntas sobre dónde estaban las fotos del parto, los padres prefirieron hablarle con la verdad: La mamá que lo había traído al mundo no pudo hacerse cargo de él, pero como lo amaba mucho optó por entregarlo a una nueva familia. El ahora adolescente lo entendió sin mayor problema.

Sus compañeros de curso también lo saben. Incluso lo acompañaron durante todo el proceso en donde Maite llegó a sus vidas, en 2010. La pequeña ha hecho algunos comentarios sobre en qué guatita estuvo, pero todavía no entiende mucho.

Hoy los niños viven sólo con Evelyn, en una casa ubicada en San Pedro de la Paz. El matrimonio que en 2001 y 2008 se sometió a dos procesos de adopción para convertirse en padres, se separó hace algunos años.

“Soy católica y creo que es importante que los hijos crezcan en un matrimonio (…) pero cuando tomamos la decisión de separarnos, pensamos en que los niños también sufren cuando ven a los papás pelear todos los días y ya no tiene sentido seguir si no hay amor”, explica la madre.

Actualmente el padre está radicado en el norte por motivos laborales, pero no deja de estar presente en la vida de los pequeños. Cada mañana los despierta con un llamado telefónico antes de que partan al colegio y así continúan conversando durante todo el día. Pasan las fiestas de fin de año todos juntos, e incluso viajan a verlo durante las vacaciones.

“Cuando uno toma estas decisiones debe estar dispuesto a tener la mejor relación posible con la otra persona para que los niños estén tranquilos y felices”, enfatiza Evelyn._PBM7795

Cambios a la Ley de Adopción

            Maite y Matías son sólo unos de los más de seis mil niños que desde 1999, fecha en que entró en vigencia la última Ley 19.620 han llegado a un nuevo hogar a través de este proceso.  Actualmente, y tras 14 años de vigencia, se discute una nueva normativa que pretende regular esta materia.

Este Proyecto de Ley fue enviado al Congreso en octubre de 2013 por el ex Presidente Piñera y a la fecha aún se discuten las futuras indicaciones que se le formularán, por parte del Poder Ejecutivo. El proyecto original tenía como principal objetivo reducir los tiempos de espera en las distintas etapas que se siguen hasta que el menor de edad es entregado a sus nuevos padres, el que actualmente se extiende por sobre los dos años.

Cuando Evelyn y su ex marido decidieron adoptar a su primer hijo, en 2001, demoraron apenas cuatro meses. Los trámites los realizaron en el Servicio Nacional de Menores (Sename) de Puerto Montt, ya que en ese entonces vivían en Osorno y allí no existía la institución. “En mayo de 2002 nos llamaron para avisarnos que teníamos que ir a buscar al Mati de un año y tres meses”, cuenta la mamá.

Pasaron los años y los adultos querían que el niño se criara con un hermanito/a. Fue así como en julio de 2010 Maite se convirtió en la cuarta integrante de esta familia. Como el -en ese entonces- matrimonio ya estaba radicado en Concepción iniciaron en esta ciudad el proceso. Sin embargo, esta vez no fue tan rápido como el anterior, ya que se extendió por más de dos años.

“Yo entiendo la demora porque cuando uno lo intenta por segunda vez, le dan prioridad a los papás que nunca han adoptado, explica. “Además a nosotros nos dejaron claro desde el principio que ellos le buscan padres a los niños, y no hijos a los padres. Por lo que siempre lo tomamos con calma”, agrega.

En este sentido, María Elena González, directora ejecutiva de la Fundación Chilena de la Adopción, explica que la principal dilatación se produce en la etapa en que el niño debe ser declarado susceptible de adoptabilidad por parte del Tribunal. Y no, como muchos creen, en el proceso de evaluación y preparación de los futuros padres, el que en promedio se extiende por siete meses.

“La Ley actual es muy garantista respecto de la familia biológica. No olvidemos que para que un pequeño sea sometido finalmente a este proceso es porque su círculo de origen falló y el Estado tuvo que hacerse cargo de él”, comenta. Y agrega “Nosotros creemos que se deben acotar los tiempos, por ejemplo, de rehabilitación de sus progenitores”.

Ante esto,  el proyecto de Ley del Gobierno de Piñera crea nuevas causales para que un pequeño sea declarado susceptible de adoptabilidad: que un niño haya estado internado en una institución por un período superior de seis meses, sin causa justificada; el que los padres padezcan de consumo problemático de drogas o alcohol, o si fue sometido a maltrato físico y psicológico grave, entre otras. Lo anterior, porque en la normativa vigente sólo se especifican dos: abandono e inhabilidad física o moral de los padres.

La iniciativa también incorpora el concepto de “Oposición Fundada”. Esto significa que los parientes del menor de edad que se oponen a la posibilidad de que éste sea entregado a una nueva familia, pero que a la vez aseguran no poder hacerse cargo de él, entreguen opciones viables para que no ingrese nuevamente a un hogar de acogida.OK

Másoportunidades para quienes no están casados

Pese a que la llegada de Maite se extendió por más de dos años, sus padres tenían la seguridad de que en algún momento los llamarían para avisarles que su nuevo hijo estaba a punto de llegar a su hogar. Sin embargo, existen personas que se han sometido al proceso de adopción con mínimas posibilidades y tras años y años de espera nunca han podido convertirse en padres: se trata de los solteros, divorciados y viudos.

En los últimos 13 años sólo 148 niños (un 2,1% del total de adopciones) han sido entregados a personas solteras. En este sentido, es importante mencionar que en 2012 se celebraron 100 matrimonios y 170 parejas se divorciaron (según datos del Registro Civil). Lo que evidencia una tendencia de que la familia tradicional, unida bajo el vínculo del matrimonio, cada vez pierde más presencia en la sociedad chilena.

Respecto a este punto, el proyecto de Ley modifica el orden de prelación para quienes quieren convertirse en padres a través de la adopción. Establece que ocuparán el primer lugar de preferencia los matrimonios residentes en Chile, junto a los matrimonios chilenos (o conformados por un chileno y extranjero) que viven fuera del país.

Y además mejorará las posibilidades de los postulantes solteros, divorciados o viudos quienes ocuparán el segundo lugar (con la Ley 19.620 se encontraban en el tercer lugar) junto a los matrimonios extranjeros que estén interesados en adoptar niños chilenos.

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Respecto al nuevo orden de prelación planteado en la normativa, María Elena González, sostuvo que la Fadop respalda la posibilidad de que los divorciados, solteros y viudos tengan mayor preferencia al momento de adoptar y destaca que ellos son de las pocas instituciones que acogen a personas no casadas en su programa.

Sin embargo, explica que lo anterior no significa que las parejas que conviven también puedan someterse a este proceso, ya que al no existir Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) – que regularía las uniones de hecho tanto de homosexuales como heterosexuales- continúan teniendo el estado civil de solteros.  Es decir, dos personas aunque vivan juntas hace muchos años no pueden adoptar como pareja a un niño.

El proyecto de Ley también contempla una nueva figura: la protección intrafamiliar. Está busca establecer un vínculo definitivo entre un pariente y el niño, otorgándole al primero los derechos que existen entre padres e hijos pero sin alterar la filiación de origen.

“Si el abuelo adopta al niño seguirá siendo su abuelo y no pasará a tener el título de padre”, ejemplifica la directora de la Fadop. En su opinión es relevante que no cambie el nombre del vínculo que une a ambos porque puede dar origen a confusiones en el futuro.

En cuanto a los cambios que plantea la normativa, uno de los más polémicos es el que se refiere a una posible preferencia hacia los guardadores en el orden de prelación. En el caso, de que estos soliciten adoptar a un niño o adolescente que ha estado bajo su cuidado por más de seis meses.

María Elena González, Directora Ejecutiva Fadop 1

María Elena González, Directora Ejecutiva Fadop 1

Respecto a este punto González no está de acuerdo con que gocen de algún tipo de privilegio en desmedro de los otros postulantes, y asegura que como fundación ven un peligro en que se comience a usar esta vía para acelerar el procedimiento de adopción. “Y además queremos ser muy enfáticos en la idea de que los niños no pueden elegirse”, comentó.

Indicaciones del nuevo Gobierno

El pasado miércoles 9 de julio el Ministro de Justicia, José Antonio Gómez, fue citado a la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados para informar sobre las futuras indicaciones que el Poder Ejecutivo realizará al proyecto de ley enviado por el gobierno anterior. Hasta el cierre de esta edición (18 de julio) aún no existe claridad sobre los aspectos que se mantendrán, modificarán o eliminarán de la normativa elaborada por el ex Presidente Piñera.

Sin embargo, en el desarrollo de esta citación el Ministro Gómez dio algunas luces sobre las posibles indicaciones que han surgido tras los debates. Mencionó que se redactarán mejor las causales de adoptabilidad para que no se genere una interpretación errónea cuando se aplique la norma. Se refuerza que el Sename es el órgano central en esta materia, y se establece una norma que propicia la inseparabilidad de los hermanos.

La autoridad mencionó que hay interés de que el Estado entregue algunos informes, como cuando se declare la susceptibilidad de la adopción, de forma gratuita a cualquier familia. Pero esto depende también de lo que establezca el Ministerio de Hacienda. Agregó que el proceso de discusión no ha sido fácil porque existen varias visiones del tema.