De seguro alguna vez en la vida te has sentido atraída/o por un estilo que, pese a parecer simple, te cautiva por completo sin saber por qué. ¿Serán sus colores?, ¿su sencillez?, ¿su romanticismo? Las teorías acertadas parecen ser muchas, pero confluyen en torno a una sola hipótesis: el allure parisienne es 100% actitud.

Por Gabriela Bustos P.

Bonne journée, belle dame, es lo que quisiéramos que despliegue nuestro atuendo cada mañana en que decidimos vestir prendas inspiradas en un estilo magistral. Pero, ¿qué tiene el outfit parisino que nos ha encantado siempre? Todo apunta a la simpleza como resultado de una mezcla de prendas perfectas, aunque no se puede dejar de lado una potente e histórica reputación a nivel mundial, que han encabezado figuras icónicas como las cantantes y actrices, Françoise Hardy y Jane Birkin.

Pese a que la primera semana de la moda surgió en Nueva York, y sin importar que naciera precisamente para desviar la atención del monopolio francés en la industria, Paris Fashion Week sigue siendo la instancia más esperada y aclamada, que cada dos años reúne a las más prestigiosas modelos y firmas de fama universal.

Aunque en dicha semana de Alta Costura se reúnan los máximos exponentes del rubro, y eso sirva como precedente, la verdad es que el impacto del estilo francés va mucho más allá, pues es capaz de otorgar prestancia a un look que lo único que busca es verse desaliñado y natural.

Si hubiera que materializar este sello, la definición podría acercarse a una mezcla de prendas básicas y delicadas, combinadas con accesorios sencillos. Pero lo cierto es que no estaría completo si no agregamos el determinante factor seguridad.

¿Menos es más?

Sí, absolutamente. De hecho esta idea fue inventada por las propias parisinas, que cuan revelación, se atrevieron a impulsar una belleza innata, en la que además del vestuario, resulta un complemento perfecto evidenciar rasgos de su personalidad.


En este contexto, desde tiempos remotos comenzaron a combinar elementos tradicionales como jeans, básicos o sweater, con accesorios clásicos como la tan conocida 2.55 de Chanel, proyectando una tenida simple, pero llevada por alguien que claramente sabe de moda.

Pareciera que su fórmula, con deslumbrantes resultados por cierto, ha sido siempre una intencionalidad que pasa desapercibida. Lo consiguen por ejemplo cuando impulsan la costumbre de usar el abrigo sobre los hombros, dando una señal de despreocupación, que no es tal en la realidad.

Si se piensa en días más soleados en cambio, comienzan a surgir de inmediato tonos pasteles, mezclados con elementos floreados o escoceses, aunque claro, el estampado parisino por excelencia es y será siempre la raya horizontal, presente en casi todos sus oufits, exceptuando los de verano, pues para ellos bastará con frescos vestidos florales y unas delicadas sandalias o ballerinas, capaces de desplegar en conjunto un estilo muy románticamente chic.

Si de tradiciones se trata, el look más reconocido será siempre el marinero, con el jersey de rayas y una boina, que pese a ser a estas alturas un cliché, jamás ha perdido efectividad. Sucede algo similar con el college, que juega con el concepto de eterna juventud, y comienza a combinar generaciones. Otra mezcla que se da mucho es la de lo clásico con lo moderno, pero la favorita a nivel mundial, parece ser la que contrasta lo femenino con lo masculino, y es que es tal la seguridad de la mujer parisina, que desde tiempos memorables se ha atrevido a utilizar prendas masculinas como las típicas camisas celestes o blazers largos, que adecuados a su estilo, resultan deslumbrantes.

Un punto importante a considerar es el maquillaje, que si bien está presente, jamás debe verse sobrecargado o poco natural, pues si hay una esencia que mantener, es justamente la ternura que otorga un rostro delicado, pero muy natural. En este sentido, sigue la misma tónica que con los accesorios, respetando siempre su lema de “menos es más”.

Pero como dijimos en un comienzo, el street style francés no se logrará jamás si no se complementa con actitud. Una buena señal para dejarla en evidencia es llevar un cabello estratégicamente descuidado, que sin perder su encanto, parezca lo menos intervenido posible al caminar.

Por todo lo anterior, y porque el exitoso estilo parisino va más allá de usar una boina roja y caminar con un libro bajo el brazo, te invitamos a descubrir cuáles de sus particularidades son las que te harían sentir más a gusto, y es que la idea de este look es esa, que te veas bien, sin perder un ápice de sencillez ni comodidad.