Rompiendo el techo de cristal

Liderazgo femenino: mujeres en el poder

En un informe realizado por la Universidad Católica durante 2017 y dado a conocer a finales de 2018, se toma nota que, de 93 empresas examinadas a nivel nacional, sólo un 13% de los puestos de primera línea son ocupados por mujeres, proporción que disminuye en los rubros tradicionalmente vistos como masculinos: industria, minería y construcción. El Informe de Mujeres en Alta Dirección de Empresas -Imad- releva que un 3% de las empresas influyentes tiene una mujer como gerenta general y otro 9% como gerenta de finanzas, cargos de poder en la toma de decisiones. Debido a lo anterior, destacamos a tres mujeres de nuestra ciudad, que rompen esquemas y se encuentran posicionadas en altos cargos gerenciales en un ambiente dominado por hombres.

Por Cristina González G. | Fotografías Francisco Méndez R. | Dirección creativa: Adriana Valenzuela M. | Producción: Cristina González G. | Fotografía: Francisco Méndez R. |Asistente de Fotografía: Brian Saéz C. | Maquillaje y peluquería: Marco’s. | Locación: MDS Hoteles

A pesar de los avances y esfuerzos en la brecha laboral entre hombres y mujeres, si se realiza una búsqueda en los altos cargos directivos y gerenciales en las empresas de la Región del Biobío, en su mayoría son nombres masculinos. Claro, existen igualmente nombres femeninos, pero muchos menos de los que se quisieran apreciar.

Para realizar y concretar una carrera profesional, las mujeres se encuentran con varios obstáculos: compatibilizar su vida personal con la profesional, trabajar el doble -muchas veces con horas extra no remuneradas- para demostrar competencia laboral, postergar la maternidad, ser discriminadas por ser madres o tener menor sueldo que sus compañeros de trabajo.

Sin embargo, el esfuerzo y constancia de las mujeres por disminuir las injusticias laborales y destacar en áreas impensadas hasta algunas décadas atrás ha dado frutos en la Región del Biobío. Por eso, quisimos destacar a tres profesionales que con dedicación han conseguido sus metas personales y profesionales, en un mundo predominantemente dominado por hombres.

Nathalie Dubois Jarpa,

Subgerenta general de Inmobiliaria FUTURO.

Con 33 años, Nathalie Dubois Jarpa, penquista e Ingeniera Comercial de la Universidad del Desarrollo, se declara una millennial responsable, “me encanta viajar y trabajar”. Y es que Nathalie, a tan corta edad y perteneciente a una generación renuente de los compromisos, ya contrajo varios: está felizmente casada hace cinco años y con una carrera no promisoria, sino que establecida en el rubro inmobiliario.

Luego de trabajar en Inmobiliaria Titanium en Santiago, volvió a Concepción para aceptar el desafío de ser parte de una empresa familiar: Inmobiliaria FUTURO. Fundada en 1993, por su abuelo Pedro y su padre Germán Dubois, junto a Guillermo Ibacache. “Comencé como jefa de estudios y diez años después soy subgerenta general y la encargada del futuro de FUTURO”, detalla.

A su labor en Inmobiliaria FUTURO, Nathalie agregó el trabajo gremial a su lista de compromisos, “es algo innato en mi persona. Actualmente, soy Presidenta del Cómite Inmobiliario de la Cámara Chilena de la Construcción, y estoy presidiendo el primer círculo de mujeres de la Cámara a nivel nacional”, puntualiza.

¿Cuáles han sido los desafíos al relacionar su vida privada con el ámbito laboral?

Considero que este punto es lo más complicado, ya que al ser mujeres nos autoexigimos más de la cuenta y queremos ser las mejores en todos los ámbitos. Y al trabajar en una empresa familiar te tienes que esforzar el doble, tratar de aprender lo más rápido posible en todas las áreas.

Me gusta leer de mujeres líderes de la historia y contemporáneas, para así saber cómo se han superado y una de ellas es Patricia Palacios, actual presidenta de IRADE, que dice que hay que organizarse y tener un marido cómplice que te apoye y en eso estoy, tratando de encontrar el equilibrio, planificando mis tiempos y priorizando.

¿Cuáles son sus desafíos a futuro en el ámbito laboral?

Estamos en el proceso de traspaso generacional en la empresa, lo que conlleva bastantes desafíos legales, organizacionales y familiares. Nos vamos a cambiar de oficina y volveremos a las raíces de cómo comenzó FUTURO; inmobiliaria y constructora más conectadas.

¿Cómo proyecta el liderazgo femenino en el mundo empresarial?

Lo proyecto positivamente ya que se ha ido abriendo camino a las nuevas generaciones, visibilizando a las mujeres en cargos que antiguamente no eran comunes y es cada vez más habitual arriesgarnos y aceptar nuevos desafíos.

Sin embargo, me preocupa el desarrollo familiar, el cual es muchas veces postergado. La idea es que la vida familiar y lo laboral no sean antagónicos, sino que se complementen mutuamente, por eso la importancia de la red de apoyo familiar, de la equidad entre la responsabilidad de los padres y la implementación de buenas políticas públicas y privadas que apoyen e incentiven esta etapa.

Isabel Fernández Vasselin,

Subgerenta de proyectos de Inmobiliaria Aitue.

Aunque nació en Francia, Isabel Fernández Vasselin se vino a Chile a muy corta edad, llegando directamente a Concepción, donde asegura ha crecido y desarrollado profesionalmente, “la ciudad me sigue encantando, y puedo decir que me siento orgullosa de ser penquista”, comenta.

Arquitecta de la Universidad del Desarrollo, manifiesta que se siente afortunada de trabajar en una empresa como Inmobiliaria Aitue, “tengo la percepción de que es una empresa con una visión moderna, donde hay espacio para compatibilizar la vida laboral con la familiar, se premia a la trayectoria y se valora a las personas por sus calidades individuales, sus conocimientos y su desempeño. Claramente, no me siento un número más”, detalla.

En el plano personal, Isabel está felizmente casada, “tengo un marido al que quiero y que me quiere, y a Tomás y Margarita, que son niños cariñosos, saludables e inteligentes”.

¿Cuáles han sido los desafíos al relacionar su vida privada con el ámbito laboral?

Creo que para las mujeres tener cargos de alta exigencia es complejo. Se necesita compatibilizar los requerimientos propios del trabajo con el rol de madre, esposa, amiga, etc. Si bien no me considero trabajólica, soy bastante exigente con la calidad de mi trabajo y el de mi equipo, y eso a veces me exige pasar mucho tiempo en la oficina.

Consciente que de que hoy se dispone de menos tiempo para la familia y los amigos, me he enfocado en mejorar la calidad del tiempo que paso con ellos. El desafío es tratar de convertirse en una persona integral, que pueda lidiar de buena manera con todos los desafíos que se me presentan, profesionales y personales. Una de las claves para mí, es que me hayan dado la posibilidad de formar buenos equipos, coordinados y con confianza entre sus miembros.

¿Cuáles son sus desafíos a futuro en el ámbito laboral?

Si bien siento que he crecido profesionalmente, me gustaría seguir desarrollándome en el sector inmobiliario. Me gusta lo que hago, y creo que aún falta mucho por aprender y por entregar. Tengo confianza en mis capacidades y mucha energía para seguir adelante.

¿Cómo proyecta el liderazgo femenino en el mundo empresarial?

Creo que estamos en un momento histórico muy potente en ese sentido. Cada vez se abren más espacios para la mujer en el mundo empresarial, y los liderazgos ya se empiezan a ver.

Considero que las mujeres, aportamos al mundo laboral características propias del género, que se vinculan a nuestra capacidad de ser multitareas, detallistas, comunicativas y con un alto sentido de la responsabilidad, probablemente asociado a años de demostrar que también somos capaces para desarrollar cualquier actividad.

Patricia Cabalá Leiva,

Gerenta de operaciones de Enap.

Con 39 años, casada y madre de dos hijos, Patricia Cabalá Leiva es Ingeniera Civil Química de la Universidad de Concepción, donde también cursó un Diplomado en Ingeniería Ambiental.

Desde febrero de 2018, se desempeña como Jefa del Departamento de Operaciones, con un agregado importantísimo: Patricia es la primera mujer en ocupar ese puesto en ENAP, siendo una empresa fundada en 1950; “tengo a cargo el corazón productivo de las operaciones de la refinería, que involucra el Terminal Marítimo Petrolero San Vicente y más de 20 unidades de procesos”, especifica Patricia. Para llevar a cabo esta tarea, lidera un equipo de más de 360 personas.

“Dadas las funciones que he desempeñado, me ha tocado interactuar con equipos mayoritariamente masculinos, y eso no ha sido problema para mi desarrollo laboral. En todo caso, siento que parte de eso, responde a que otras mujeres abrieron caminos antes que yo, y a que hoy existe mayor conciencia sobre este tema en la sociedad y en las empresas. En el caso particular de ENAP, contamos con una Política de Equidad de Género y de Conciliación de Vida Laboral, Personal y Familiar, y mucho trabajo en esa línea, que ha permitido visibilizar el talento de nuestras trabajadoras y profesionales”, acota Patricia.

¿Cuáles han sido los desafíos al relacionar su vida privada con el ámbito laboral?

No he tenido problema. En mi familia, mi marido y yo trabajamos, y nos apoyamos mutuamente. Por eso, si bien el trabajo es exigente, con hijos, además de una agenda demandante, ese apoyo mutuo en mi núcleo familiar es muy importante y me permite compatibilizar ambos ámbitos.

Finalmente, nos damos espacios de compartir, de salir y disfrutar juntos. En el ámbito laboral, la tecnología ayuda para estar conectada y atenta a la operación.

¿Cuáles son sus desafíos a futuro en el ámbito laboral?

Mis desafíos laborales son continuar trabajando al interior de ENAP en la excelencia operacional, formando equipos para cumplir los desafíos que como empresa nos hemos propuestos, entendiendo que el éxito personal, es resultado del trabajo de muchos y finalmente termina fortaleciendo a la empresa, trabajando en conjunto con las comunidades. Además, personalmente me desafía continuar armando redes con mujeres para visibilizar el rol de nosotras en la industria y fomentar la participación femenina.

¿Cómo proyecta el liderazgo femenino en el mundo empresarial?

Creo que irá aumentando la participación. Ya hemos derribado prejuicios establecidos del pasado, y cada vez somos más mujeres que estamos demostrando que es posible participar en cargos en dirección ejecutiva.