Going, going, gone…”: Autodestrucción en cinco segundos

Banksy, el negocio rentable del arte

Plena subasta en Londres, todo el mundo atento, golpe de martillo, y en cinco segundos el artista callejero Banksy autodestruyó su obra Girl with Balloon, luego de ser vendida en 1,4 millones de dólares, a vista y paciencia de Sotheby’s. ¿Habrá estado implicada la casa de subastas?

Por Cristina González G.

Distintas teorías intentan dilucidar quién está detrás del anónimo creador. Nombres como Robert Gunningham, artista callejero inglés, y Robert del Naja, de la banda Massive Attack, son los delirios de la cultura pop por descubrir quién es el artista detrás de las plantillas que coloca en la pared y luego rocía con spray. Un asidero más concreto, es el planteamiento que un colectivo de artistas está detrás de los grafitis, instalaciones y espectáculos artísticos creados bajo su nombre.


Sin entrar en la discusión de quién finalmente podría ser Banksy, lo cierto es que sus obras comenzaron a surgir en la década de los noventa por Inglaterra, y desde ahí han tenido una connotación cada vez más política, apareciendo por distintas partes de mundo. Estas acciones políticas, lo han llevado a una de sus acciones artísticas más controvertidas, como la inauguración en 2017, del hotel Walled Off, en la ciudad palestina de Belén, anunciado como el hotel con la peor vista del mundo. Todas las habitaciones están decoradas por Banksy, su objetivo es atraer turistas a la ciudad y exponer obras de artistas palestinos a un público internacional.

Love Is in the Bin

 “El impulso de destruir también es un impulso creativo”. En su Instagram el artista callejero Banksy cita a Pablo Picasso, cuando explica el proceso de autodestrucción de Girl with Balloon, donde habría construido una trituradora en el marco de la obra, años atrás, por si se llegaba a subastar.

Y es que este impulso disparó una alarma al golpe del martillo. Dentro del marco de Girl with Balloon, existía una trituradora de papel; su misión, destruir la obra completa. Sin embargo, lo hizo sólo hasta la mitad, ofreciendo una instantánea fotográfica única, el estupor de los trabajadores de Sotheby’s en plena acción artística. Esta misma imagen, subiría luego el artista callejero a Instagram, añadiendo un pie de foto, con el lema “Going, going, gone…”. A su nueva obra, Bansky la denominó, “Love Is in the Bin”.

Esta acción dio paso para reflexionar sobre el mercado del arte y cómo las redes sociales lo han cambiado drásticamente. Si bien el grafiti tuvo un nacimiento totalmente underground durante los años ochenta, ya ha traspasado las instituciones formales de arte como las galerías y museos. El mismo Banksy, ha expuesto en el Museo Metropolitano de Arte (MOMA) de Nueva York, el Museo de Brooklyn, el Museo Británico de Londres, entre otros.

Sotheby’s, declaró que no tenía conocimiento previo de que se autodestruiría la obra y la acción pasó por visibilizar la banalidad del mundo del arte. No obstante, la prensa y críticos comenzaron a plantear: ¿No habrá sido una estrategia publicitaria para el artista y la casa de subastas? Al respecto, Augusto Puga, martillero, quien trabaja en Park west gallery y estudió en la casa de subastas Christie’s, declara: “No es una publicidad, es una performance, es lo que se llama intervención artística. Claro, para Sotheby’s tiene un efecto publicitario y para el artista también. Banksy es considerado arte comercial por donde lo mires”.

“La intervención artística es tomar una obra existente, y en realidad no es la destrucción de la obra, sino la creación de una nueva en vivo. Él ocupó la casa de subastas como escenario. Por eso mismo, la obra nunca se destruyó por completo, y por más que suba un video, es para no tener repercusiones legales. Incluso la agencia que representa a Banksy, sacó un certificado de autenticidad inmediatamente, con eso eluden todas las repercusiones legales que podrían existir”, comenta Augusto.

Para Josefina Schenke, magíster en Historia del Arte de la Universidad de París IV- Sorbonne y docente de la Universidad Adolfo Ibáñez, ante la disyuntiva de si es una acción contestaría o una estrategia publicitaria, contesta, “me parece que se trata de ambas cosas. Por una parte, es una acción comunicacional del propio Banksy, una provocación voluntaria en un lugar tan tradicional como Sotheby’s donde parece contradictorio que se venda una reproducción de un grafiti, género artístico anti sistémico por esencia. También es una estrategia comunicacional de un artista que se esconde voluntariamente de las redes institucionales del arte comercial, pero que, sin embargo, saca provecho de ellas. Se podría pensar quizás como una inteligente acción contestataria contra el mercado y la mercantilización vacía del arte y también como una acción artística, que pone en cuestión su práctica misma”.


Aunque, su idea era denunciar la fatuidad del arte contemporáneo, la semidestrucción de Girl with Balloon, tendría un mayor valor que la obra original. Pero, sin duda, esta performance se inscribiría dentro de la historia del arte, “la autodestrucción forma parte del proceso reflexivo en torno a la propia obra. Pero son acciones de arte que se realizan fuera de un contexto de comercialización como este. El hecho de que ocurra en una gran casa de subastas, cuya tradición, elegancia y circunspección contrastan con la práctica artística de Banksy, hacen de esta una acción única”, comenta Javiera.

“Banksy es inteligente y su arte se trata de esa agudeza intelectual, por lo mismo pasó de ser un artista callejero a uno mainstream, es muy autorreferente. La acción de Banksy va a tener su espacio dentro de la historia del arte, lo que hizo llamó la atención. Muchos artistas callejeros tienen que dar las gracias, porque la gente comienza a interesarse más sobre el arte callejero”, comenta Augusto.

Casas de subastas

Anteriormente en 2014, Sotheby’s había subastado una obra de Banksy que rezaba, “no puedo creer que ustedes, pedazo de idiotas, compren esta porquería”. Contradictorio, sobre todo cuando no reniega de las instituciones formales del arte, “un artista que quiere enviar su mensaje al planeta, necesita recursos. Si quiere estar pintando en Nueva York, en París y después ir a meterse a la Franja de Gaza, necesita de recursos para poder hacer todos esos malabares. Él ocupa el mercado, para poder financiar la forma en la que va a mandar su mensaje”. Uno efectivo, ya que con el permiso de la nueva propietaria de Love Is in the Bin, Sotheby’s mostró al público la obra, llenándose de fotografías y selfies.

Sin embargo, hay un punto importante del por qué Sotheby’s podría estar involucrado en esta performance. Junto con Christie’s, son los líderes absolutos en el mercado de las subastas de arte, quienes han debido adaptarse a un mercado que está quebrando sus propias marcas, en cuanto al valor monetario que las obras subastadas alcanzan. Solo el año pasado, la pintura Salvator Mundi de Leonardo da Vinci, estableció un récord mundial al ser vendida por 450 millones de dólares.


“Yo estudié en Christie’s y estuve donde se guardan todos los cuadros. He visto cómo desarman las obras antes de la subasta, que Sotheby’s no lo hayan hecho o revisado antes de la venta, es ridículo”, comenta Augusto Puga. Y agrega, “Sotheby´s necesita publicidad. Christie’s lo ha pateado en el piso, porque se han ganado las comisiones más grandes y mediáticas. El año pasado, Christie’s se ganó el contrato para subastar la pintura Salvator Mundi de Leonardo da Vinci, y este año la colección de Rockefeller. Si tú ves la primera declaración pública de Sotheby´s es como ‘oh nos banksearon’ tomándoselo con humor. No se ha escuchado nada sobre una demanda judicial y lo llevaron con el positivismo más grande del planeta. Es publicidad positiva”.

Esta publicidad se traduciría en qué los accionistas mayoritarios de Sotheby’s, durante este año compraron una empresa de inteligencia artificial, “la están comprando para regular el mercado, con esto se dan cuenta que el mercado de arte contemporáneo, sobre todo del street art, es lo más buscado en Internet”. Lo que se traducirían los millones de likes y seguidores que mantiene Banksy en Instagram.

Las obras más famosas de Bansky

Repartidas por países como Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Australia, entre otros, Bansky no deja indiferente a nadie.

  1. Girl with Balloon:

Uno de sus trabajos más famosos, realizado originalmente en Inglaterra durante el 2002, ha sido replicado en otras ocasiones con la técnica del stencil e incluyendo la frase: “There is always hope”. Girl with Baloon, fue protagonista de la polémica acción en la casa de subastas Sotheby’s.

  1. Kissing Coppers:

Un beso entre dos policías, es otro de los trabajos controversiales de Banksy. Ejecutado en la fachada de un bar, fue vandalizado y recuperado en repetidas ocasiones, hasta que el dueño del local decidió venderlo.

  1. Brexit:

En 2016 el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea a través de un referendo, con hartas polémicas entremedio. Bansky realizó este mural en un puerto que une el Reino Unido con Francia. El Brexit, en un punto de encuentro.

  1. Stop and Search:

Producido en 2007, este trabajo de Bansky en Palestina, es una crítica al conflicto israelí- palestino, donde se evidencia una inversión de roles, entre el soldado y la niña.

  1. Rats:

Es uno de sus trabajos más repetidos, esparcido por varias partes del mundo. Los ratones, aparecen sin previo aviso, como una plaga. Los últimos fueron en Francia, en una imagen que contrasta con la vista de la ciudad de la luz.

  1. Thinker:

Referencia a la escultura de Auguste Rodin. Realizado en 2014 y nuevamente en Palestina, específicamente en Gaza. El trabajo político de Bansky se visibiliza en estas acciones de arte callejero.